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Del
Sisbén en caliente entre otros demonios
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En varias ocasiones El Pulso ha propuesto que dentro del
componente de salud del Sistema de Seguridad Social, se implante
la identificación única de los afiliados, puesto
que existe un sólo sistema de seguridad social y no tantos
como operadores hay, y que se establezca un componente de pagador
único. De esta manera se eliminaría el ruido que
existe con la multiplicidad de criterios al presentárseles
un cobro por un mismo tipo de evento, las demoras inexplicables
y la gran variedad de exigencias y condiciones por parte de los
operadores. De estas fórmulas que consideramos interesantes,
es imposible excluir, por supuesto, los fenómenos de corrupción
y malos manejos, que es lo que se le ha endilgado como debilidad
a la propuesta, pero todos sabemos que en realidad ningún
proceso se libra de las acciones perversas de los malos hijos
de la patria que son capaces de quitar, para su propio y exclusivo
beneficio, lo que en justicia le corresponde a otros que se encuentran
en condiciones desventajosas. Esa es la lucha contra la corrupción
que hay que dar y mantener, y que no puede descuidarse en ningún
momento. No puede ser por tanto elemento descalificante de la
propuesta de El Pulso, el riesgo de que se asalten los
intereses comunes.
Para eso está la ley que se encomendó hacer cumplir
a los organismos del Estado.
Ahora estamos ante la reforma del régimen subsidiado que,
a nuestro juicio, no obstante que ella persiste en la disociación
de los regímenes, puesto que desea "fortalecer la
función de las Administradoras del Régimen Subsidiado"
y busca "integrar en un solo cuerpo normativo las disposiciones
que regulan la forma y operación" y pretende "corregir
y evitar las inconsistencias en el proceso de afiliación",
anuncia que "cualquier ciudadano puede solicitar en cualquier
tiempo, que le sea aplicada la encuesta Sisbén en su municipio
de residencia". Si se da completa aplicación a este
punto, se justifica plenamente la reforma. Hoy por hoy existen
grandes problemas con la cancelación de servicios prestados
a pacientes que por múltiples razones no tienen el Sisbén
en el momento del evento, pero ninguna es por cuenta de los hospitales.
A estos les ha tocado, de manera injusta y si se quiere abusiva,
que se les niegue el pago de la atención de estos enfermos
que desde el punto de vista asistencial son de su competencia,
y desde el punto de vista legal y humano son de su obligación.
Ninguna razón es valedera para que las Direcciones Seccionales,
responsables de los pacientes de nivel tres, persistan en hacerse
las de la vista gorda para la cancelación de los servicios
a los hospitales, aduciendo que estos pacientes no tienen el Sisbén
en una mano mientras el trapiche les maceraba la otra. En nuestro
medio, ya lo sabemos todos, la gente si hace los trámites
y diligencias, es en el último momento. El asunto del Sisbén
y el pago de servicios médico -asistenciales, debe hacerse
simplemente si el paciente tiene o no las condiciones para ser
beneficiario y no acusándolo y amedrentándolo por
no tener a mano un papel, cuando se sabe que tiene en su ser un
derecho. En esto nunca cupo la lógica y siempre se derrotó
el sentido común, el espíritu de servicio y el fundamento
de un derecho. Sólo por este ítem, creemos que se
justifica la reforma.
Se cierra la presente discusión cuando se afirma en el
texto reformatorio que "La aplicación de la encuesta
del Sisbén, su implementación, administración
y calidad de la información, será responsabilidad
del Alcalde del respectivo municipio o distrito y cuando se trate
de corregimientos departamentales será responsabilidad
del Gobernador". Es decir: si el paciente no presenta sus
cartas credenciales y no acredita su derecho, en ningún
momento su atención será por cuenta de los hospitales,
como es lógico, pues ya se establece con toda claridad
la responsabilidad de los municipios y departamentos. Esperamos
que ahora sí, sin ambages y sin esguinces, se cancele lo
que se debe a las entidades que prestan sus servicios a los enfermos
que recurren a ellas, y ojalá no volver a escuchar más
el argumento aquel de que la razón por la cual no se les
paga, es para presionar a las gentes a tramitar y obtener sus
documentos. La discusión ya larga y por cierto muy costosa
y ridícula de negar, la validez del llamado Sisbén
en caliente, debe pasar a ser un recuerdo a partir del momento
en que aparece la obligación en los entes territoriales,
que según la ley misma, son los responsables de pagar.