EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 77   FEBRERO DEL AÑO 2005    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Asistente de edición: Olga Lucía Muñoz López. Web master: Santiago Ospina Gómez

El Dorado

La distancia modifica la percepción de las formas, de los sonidos y de los acontecimientos. De hecho, una cosa es lo que el resto del mundo, que está enterado del sistema de seguridad social colombiano, por supuesto, piensa, y otra lo vivido aquí. En lo que llevamos, muchos de los temas conocidos por todos se agudizaron o son recurrentes; es el caso de la crisis hospitalaria, de la problemática de los medicamentos en cuanto a calidad y precios, del ejercicio actual de la medicina poco estimado, mal pagado y alienante, del discreto repunte en cobertura de vacunación posterior a la vergonzosa crisis, de la alta mortalidad materna, del aumento de embarazos en adolescentes, del estancamiento en el desarrollo de saneamiento básico, de las reformas laborales y pensionales y su consecuente e innegable desmejora de las condiciones para los trabajadores, y además de todo lo anterior y de la incertidumbre que estos hechos despiertan, el aumento inocultable de la pobreza.
Todo esto es percibido por los observadores, igual que la decadencia del ISS, maquinada de tiempo atrás desde la altas esferas de aquí y de allá y orientada por el interés privatizador, que no sólo por soterrado es malo, sino también por la indiferencia y quizás desprecio que conlleva por las acciones de favorecimiento de las condiciones de vida de muchas personas.
Y este sistema, al que todos los colombianos, tanto creyentes como incrédulos, escépticos y apasionados, padecientes y defensores, le hemos puesto tanto sudor y lágrimas porque al fin y al cabo es el sistema que tenemos, compendió lo que encontró y pudo resolver, lo que no pudo y lo que a disgusto generó. Y en ese ambiente se hacen campo a codazos los profesionales para construir lo necesario para que por encima de todos los imposibles, se presente, ahí si todos con orgullo de patria, ante propios y ante el mundo, los logros interesantes que se obtienen, como en lo tocante al desarrollo de los programas de trasplantes, incluido el de células madre, para mencionar uno, lo cual, la verdad sea dicha, responde exclusivamente al interés y a la motivación humana y científica de nuestras gentes, porque por el sistema todo está dado para que no. Es decir, los logros que se dan en ciencia y tecnología, en capacitación y desarrollo, en formación, en acompañamiento, en consuelo y apoyo, no es ni propiciado ni favorecido por el régimen de seguridad social en sus once años, como no lo hará en adelante puesto que ello no está ni en sus premisas ni en sus intereses y ni siquiera en sus consecuencias evitables. Y esto es así porque ya sabemos que el sistema está apuntalado en la creencia de que se logrará la ampliación de coberturas por la vía de controlar los costos a ultranza y en el contexto de la compra-venta de los servicios asistenciales, como se compra y se paga cualquier otro servicio que no involucre al ser humano, y también porque se cree a ciegas en la acción redentora y mágica del mercado y de su promesa de utilidades, porque, ¿para qué son los mercados?
Y haciendo caso omiso del sentir humano, puesto que eso no está tabulado y más que ingresos operacionales puede generar gastos de operación, entonces mejor no, el modelo colombiano y particularmente el régimen subsidiado se elogia, a sabiendas que la cobertura universal se quedó en la promesa.
No obstante lo anterior, y de la cobertura por los alrededores de la mitad, el modelo sigue manteniendo buena imagen en el exterior, advirtiendo y aceptando todos, propios y extraños, que este no es un modelo perfecto sino en construcción y en depuración.
Entre tanto, la fórmula añorada por el mundo entero de encontrar un sistema con equilibrio financiero para sí, con cobertura total como subproducto, y gruesas utilidades para los operadores, como producto principal, sigue siendo buscada, como una especie de “Dorado” del cual sólo algunos han hallado su pedazo.
 




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