MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 77    FEBRERO DEL AÑO 2005    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Secretarías de salud líderes en transparencia: En tierra de ciegos, manda el tuerto
Iván Darío Arroyave Zuluaga Consultor y conferencista - elpulso@elhospital.org.co
“Para ser íntegra, una institución debe generar condiciones que favorezcan un comportamiento íntegro por parte de sus miembros”
John Rawls

Las direcciones departamentales de salud de Boyacá y Antioquia (en su orden), fueron ponderadas por la ONG “Transparencia por Colombia” como las de menor riesgo de corrupción en el país, seguidas de sus homólogas en Meta, Norte de Santander, Cauca, Caquetá y Tolima (todas consideradas con riesgo moderado), dentro de un estudio acerca del tema realizado en distintas dependencias de los gobiernos departamentales, y en donde aparecen como las secretarías de salud más vulnerables a la corrupción, las de Córdoba, Vichada, Arauca y Guainía, calificadas como de muy alto riesgo. Esta medición no es indicativa del nivel de corrupción de una entidad o sector, sino de los peligros de corrupción que tiene.
Cómo se mide la transparencia
Luego de dos años de la publicación del Índice de Integridad de las Entidades Públicas Nacionales y con el compromiso al cumplir sus primeros cinco años en el país, la Corporación Transparencia por Colombia (TPC), capítulo de Transparency International (TI), publicó el “Índice de Integridad de los gobiernos, Asambleas y Contralorías Departamentales 2003-2004", con el respaldo de la GTZ (Agencia para la Cooperación Técnica Alemana) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Dicho Índice se propone como fundamento para el diseño de estrategias en la lucha contra la corrupción, que conciernen a los elementos de un régimen democrático.
El estudio mide riesgos de corrupción en las entidades de gobierno (como las di-recciones de salud) en tres aspectos: 1- Transparencia, evaluada como la capacidad de las entidades para hacer visible su gestión; 2- Investigación y Sanción, medido como la capacidad de las entidades de corregir las denuncias sobre irregularidades cometidas por sus funcionarios; y 3- Institucionalidad y Eficiencia, o cumplimiento de los procedimientos establecidos para cumplir las funciones que corresponden a cada entidad (misión).
Para contrastar los resultados del Índice de Integridad Departamental, la Corporación TPC con el apoyo del DANE, aplicó también la primera Encuesta de Desempeño Institucional en el nivel territorial, para conocer si los procesos de contratación, la vinculación de personal o la programación presupuestal se llevaron a cabo gracias a tráfico de influencias. De igual manera se preguntó por prácticas indebidas, como fraccionamiento de contratos, negociación reiterada con los mismos proveedores o el pago de sobornos.
Resultados Integridad Departamental
Revisando los resultados del estudio, cuyos registros son en su mayoría del año 2003, se destacan varios aspectos. Entre las dependencias estudiadas en los 32 gobiernos departamentales “se sigue rajando el país”: 51% tienen niveles de corrupción altos o muy altos, 36,5% riesgo medio y 12,5% riesgo moderado, con un promedio de 46,1%. Ningún departamento presenta en su consolidado bajo riesgo de corrupción según los parámetros de Transparencia Internacional, y Boyacá es el líder con apenas un 66%.
Ahora bien, la preocupación por los bajos índices se hace aún más severa cuando se compara con la Encuesta de Desempeño Institucional. En un 70% del total de las entidades analizadas, la percepción de los funcionarios sobre el desempeño de sus instituciones es mejor de lo que muestra la construcción objetiva del Índice, con una diferencia promedio (enorme) de 23,8 puntos porcentuales. Todo esto puede atribuirse a que los funcionarios no tienen sentido crítico frente a la debilidad frente a la corrupción, porque tienen temor de expresarlo o porque son parte del fenómeno; o sea, son miopes, pusilánimes o simplemente cínicos frente al mismo.
Salud departamental en ciernes
Respecto de las secretarías de salud, a las que se analiza bajo la lupa por haber estado envueltas en uno de los mayores escándalos de corrupción a nivel territorial, el estudio explica que “la calificación promedio es de 49,2%, bastante baja considerando la importancia crucial del sector. Un 37,5% de las secretarías se ubica en muy alto o alto riesgo de corrupción y sólo el 12,5% aparece con riesgo moderado. Es más, en el rango de alto y muy alto riesgo se encuentran 6 de las 8 secretarías de los nuevos departamentos, que acumulan los mayores recursos de régimen subsidiado”.
Frente a salud, el informe concluye que “aún hay mucho espacio para mejorar en el sector, no sólo tomando en cuenta la información objetiva recogida en el Índice, sino también la opinión de las personas que trabajan en las secretarías”.
¿Para dónde vamos?
El gasto público en salud en Colombia ha oscilado en los últimos años alrededor del 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB) total, con un crecimiento constante; incluso, el gasto total del sector se estima cercano al 10% del PIB. Por tanto, el problema con la salud no sólo radica en su importancia como sector social, como destaca el informe, sino en que, hablando a calzón quitado, mueve mucha plata, y es dinero que manejan en una alta proporción los entes territoriales y algunas entidades privadas (EPS/ARS), y la verdad, ninguno de estos actores se ha mostrado muy escrupuloso en cuanto a su sensibilidad por la salud de los colombianos. Y si a esto le sumamos la debilidad de los filtros para controlar el arduo flujo de recursos en el nivel territorial, cabe preguntar: ¿Para dónde va ese dinero? O bueno, ya algunos lo sabrán, pero el resto nos lo seguimos preguntando.

Isalub de Boyacá: Primer lugar
Con relación al estudio reseñado, la gobernación de Boyacá manifestó: “El Instituto Seccional de Salud de Boyacá se ubica en primer lugar a nivel nacional con la mejor calificación (69,19%) teniendo un riesgo moderado, seguido por el departamento de Antioquia (67,25%). Para Isalud este es un reconocimiento a la ardua labor realizada en este primer período y un gran estimulo para continuar con el reto del gobierno departamental de ser un departamento con cero corrupción, cien por ciento de transparencia y hacer honor al lema Boyacá Deber de todos “.
Vale la ocasión para reseñar que está en trámite el decreto para convertir el Instituto Seccional de Salud de Boyacá (Isalub) en Secretaría, con las implicaciones presupuestales que ello implica.
Balance paisa
Antioquia, segundo lugar en el estudio, presentó balance de gestión 2004. El doctor Felipe Aguirre, Director Seccional de Salud, destacó en la gestión del año 2004 la ampliación de cobertura en el régimen subsidiado con tarifa plena y parcial a 380.000 nuevos antioqueños, con lo que ya se cumple la meta del cuatrienio. En cuanto a los “vinculados”, se incrementaron en un 20% las atenciones de salud, frente al año anterior.
Igualmente resaltó el haber gestionado los recursos que garantizan la reestructuración y modernización de 17 hospitales del Departamento.
En salud pública se destacaron los programas de Salud Mental, el Plan de Atención Básica con la creación de los Grupos Regionales y el fortalecimiento de los Comités Municipales de Discapacidad, así como el impulso al flujo y manejo de la información epidemiológica y los avances en vigilancia y control a los factores de riesgo ambiental.
 
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