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La Política de Salud Sexual y Reproductiva planteó
en el año 2003 reducir del 19 al 14% el embarazo en la
adolescencia, pero la tendencia muestra un incremento sostenido:
17% en 1995, 19% en 2000 y al 2005 la cifra estaba en 21%. Es
innegable el interés del Ministerio de la Protección
Social por enfrentar la situación efectuando análisis
y planteando soluciones, más la falta de resultados confunde
a los funcionarios, a la opinión publica y a gran parte
de la comunidad. Quizás se esté tratando la calentura
en las sábanas y la realidad social del país desborda
las acciones del Estado.
Embarazo en la adolescencia no es problema
de salud
Es claro para los especialistas que el embarazo no puede
considerarse un problema de salud, sino una condición
de vida, pero el embarazo en la adolescencia es considerado
de riesgo mayor debido a la posible inmadurez corporal,
aunque ciertos estudios mostrarían lo contrario. |
La doctora Gladis Adriana
Vélez, miembro del CLAP de la Universidad de Antioquia,
señala como en investigaciones en Antioquia en 2004,
las adolescentes mostraron una mortalidad materna de 40 por
cien mil, menor que la general y que la mortalidad de las mujeres
entre 20 y 35 años, lo que estaría en contra de
lo dicho regularmente; y aunque aún no se tenían
las cifras definitivas para 2005, se notaba cierto incremento
pero continuaba por debajo en los indicadores; y el doctor John
Jairo Zuleta, también del CLAP, indica como según
datos del mismo 2004, en Antioquia la mortalidad perinatal en
hijos de adolescentes es inferior a la mortalidad en mujeres
mayores, sin que ella pueda explicar; según él,
lo que indicaría es que el problema del embarazo
en la adolescente no se debe asumir desde la salud, desde la
muerte o no muerte, sino desde la connotación y repercusión
social y emocional que produce el que unas niñas sean
madres.
En donde si aparece un indicador de salud preocupante es en
el tema de In-fecciones de Transmisión Sexual (ITS);
la doctora Liliana Gallego de la Universidad de Antioquia declara
que en un 30% de los casos de sífilis congénita
en Antioquia, la madre era de 18 años o menos: Se
está viendo como las embarazadas jóvenes son más
vulnerables a adquirir ITS y VIH; de los pacientes a los que
se hace diagnóstico de VIH, un 50% son menores de 24
años. Es un problema de los adolescentes que no tienen
suficientes cuidados y adquieren VIH u otra ITS. Estas
cifras son ampliadas por el doctor Joaquín Gómez
del CLAP, quien indica que en sífilis congénita
el promedio de edad de las mujeres reportadas en 2005 en Antioquia
es de 22 años, siendo la más joven de 13, mostrando
que esta enfermedad de transmisión sexual está
afectando a gente joven.
Inicio temprano de la sexualidad
La edad de inicio de la actividad sexual entre los jóvenes
colombianos ha disminuido; según el doctor Gabriel Ojeda,
Coordinador de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud
(ENDS) 2005, cuando se consideran las mujeres de todas las edades
el promedio de iniciación de las relaciones sexuales
son 18 años, mucho más bajo de lo que era antes,
pero cuando se concreta a las adolescentes, se observa como
empiezan a los 13, y más del 10% a los 14 años.
Para el doctor Ojeda, la causa del incremento en la maternidad
temprana se debe a falta de una buena educación sexual:
Se piensa que educación sexual es hablarles de
métodos anticonceptivos, pero no; una buena educación
sexual comprende análisis de cuándo se está
en el mayor riesgo para quedar embarazadas, pero también
hablarles de autoestima, del papel que pueden jugar como líderes,
de la importancia de tener un plan de vida con objetivos y cómo
alcanzarlos.
La doctora Gloria Estela Penagos, Directora del Centro de Estudios
de Género de la Universidad de Antioquia, señala
que la situación parte de la desprotección de
los adolescentes, descubiertos del sistema de salud al clasificarlos
a los 18 años como adultos cuando todavía son
estudiantes; y al no tener acceso a educación superior
y al empleo se convierten en un grupo descubierto, pero además
se viola el derecho al acceso a métodos de planificación:
Ponemos el grito en el cielo cuando se habla de incremento
en el número de embarazos en adolescentes, pero, si no
les ofrecen el recurso de la planificación, ¿cómo
quieren que no haya embarazos en la adolescencia?
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Las embarazadas jóvenes
son más vulnerables a adquirir infecciones de transmisión
sexual y VIH
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La doctora Penagos
llama la atención sobre el hecho de que el principio
básico de la Política de Salud Sexual y Reproductiva
son los derechos, y por tanto si existe el derecho al
ejercicio de la sexualidad, ¿cómo negar que los
adolescentes la ejerzan? Los jóvenes tienen derecho al
ejercicio de una vida sexual, no solo gratificante sino cuidada,
libre de embarazos no deseados e infecciones, y para eso necesitan
información, educación, acceso al sistema de salud,
y dentro del acceso hablamos del suministro de métodos
de planificación. Hay que hacer una evaluación
más pertinente y de acuerdo con la realidad.
Sin embargo, la utilización de métodos de planificación
por parte de los adolescentes está atravesada por mitos
e ideas preconcebidas que la dificultan; la doctora Marcela
Rueda, Coordinadora del Programa de Salud Sexual y Género
de Profamilia, indica como según datos de la ENDS 2005,
en la población joven el condón se asocia con
los imaginarios de ser hombre o mujer: Cuando le preguntamos
a la mujer joven por qué no usa condón o por qué
no lo exige a su pareja, la mayoría responden no querer
ser calificadas como recorridas; en hombres jóvenes,
la mayoría respondió que ser hombre (la masculinidad),
está asociado al riesgo, y los hombres ('hombres de verdad')
toman riesgos, pero además contestaron que no usaban
condón cuando clasifican la mujer como una niña
seria.
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Hasta hace dos generaciones,
un hijo en la adolescencia no era ninguna curiosidad. Es a
partir del marcado descenso en la tasa de fecundidad, que
sobresalen los indicadores de embarazos a temprana edad
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Para
el doctor Juan Guillermo Londoño, Jefe del Departamento
de Gineco-Obstetricia de la Universidad de Antioquia, el embarazo
en adolescentes es un problema social con algunas implicaciones
médicas, y propone analizar experiencias exitosas. En
el Reino Unido las estrategias para reducir el embarazo en adolescentes
incluyen educación sexual y para la autoestima, manejo
del tiempo libre, conocimiento y acceso a métodos anticonceptivos,
y tratar de impactar el segundo embarazo en adolescente; si
se trabaja un solo tema, como en Colombia, con sólo estrategias
de educación y comunicación, se queda corto. Otro
ejemplo exitoso es CORA, en Méjico, que educó
a los adolescentes haciendo énfasis en los hombres, convirtiéndolos
en pares que retransmitieran mensajes para no generar problemas
por la figura de autoridad; esto llevo a que un porcentaje importante
de jóvenes utilizaran condón, y se bajara el número
de embarazos y de ITS.
Hilando delgado
Para el doctor Francisco Zuluaga Gil, economista especializado
en demografía, la fecundidad a temprana edad es
un fenómeno que viene de muchos años atrás,
y hasta hace dos generaciones un hijo en la adolescencia no
era ninguna curiosidad; es a partir del marcado descenso en
la tasa de fecundidad, que sobresalen los indicadores de embarazos
a temprana edad: no es lo mismo tasas de 8 hijos por mujer a
tasas de 2, en donde el aporte de la población joven
significativo. Hay estratos socioeconómicos en los cuales
la fecundidad a temprana edad disminuyó, mientras que
en poblaciones de estratos bajos, zonas rurales y bajo nivel
educativo, hay una marcada presencia de la fecundidad adolescente
(ver ENDS 2005).
La experta en demografía, Carmen Elisa Flórez,
explica en su libro Las transformaciones sociodemográficas
en Colombia (pág. 36), como los descensos
en fecundidad ocurren fundamentalmente en mujeres de 25 años
y más, llevando a un rejuvenecimiento en la estructura
de las tasas de fecundidad por edad, a un cambio en la forma
del patrón y a un descenso en la edad media; antes
de que comenzara el descenso en la fecundidad en 1969, el pico
máximo estaba entre 25 y 29 años, a partir de
allí se reduce y a mitad de los 90's estaba en 20-24
años. Esto implica que la contribución de
las mujeres menores de 25 años a la fecundidad total
aumentó. Así, mientras en 1950-65 el 30% de la
fecundidad total se formaba antes de los 25 años, en
1990-95, a tal edad ya se ha formado el 45%.
En investigación coordinada por el doctor Juan Guillermo
Londoño, realizada en el barrio Manrique de la comuna
nororiental de Medellín en la época de mayor violencia,
sicariato y narcotráfico de la ciudad (años 80's),
se encontró que 86% de embarazos en adolescentes eran
deseados; el doctor Londoño lo explica: Había
una razón de carácter social: esas niñas
querían, ante la desesperanza y falta de futuro, perpetuar
su existencia; era lo que llaman cogerle la pinta
al jefe de la banda o por salir y sacar al núcleo familiar
de las condiciones de miseria en que estaba, o incluso para
darle seguridad a la familia.
Si bien el doctor Londoño es cuidadoso al señalar
que parte de esas condiciones sociales cambiaron y que por lo
tanto los datos no pueden ser aplicados completamente, hay que
considerar que los índices de pobreza del país
aumentaron a más del 60%, y que los actores armados ilegales
cambiaron de nombre pero mantienen su presencia en amplios sectores
urbanos y rurales del país, lo que hace pensar que para
muchas adolescentes quedar en embarazo continua dando
estatus y se convierte en una opción de vida válida
ante la falta de oportunidades que encuentran en su entorno.
El doctor Londoño concluye: Hablamos de una situación
de salud pública que debe solucionarse con perspectiva
demográfica, porque romper con el embarazo en la adolescencia
pasa por generar posibilidades reales de terminar la cadena
de pobreza del país . |

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