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Mayor
cobertura
NO ES IGUAL a mejor atención
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Marcela
Monge G. - Periodista, Medellín
Con la implementación de la Ley 100 la cobertura en salud
aumentó de un 22% a un 60%. Gracias a los regímenes
contributivo y solidario, se ampliaron las oportunidades de
atención para muchas mujeres y niños que antes
no tenían acceso a la salud por carecer de recursos.
Incluso, pueden ser atendidos en niveles de alta complejidad
cuando así lo requieran.
Así está escrito y así se supone que funciona,
pero la realidad es que el aumento de la cobertura por sí
solo no garantiza una mayor calidad en la atención de
este grupo poblacional, debido a que existen aún muchos
lugares del país, tanto en zonas rurales como en las
urbes, que cuentan con instituciones prestadoras de servicios
de salud que no tienen el presupuesto, la infraestructura, ni
el personal médico capacitado para intervenir adecuadamente
en casos de complicaciones durante el embarazo o en enfermedades
que se presentan en recién nacidos.
En su informe sobre Colombia, la OPS indica que "en el
grupo de menores de un año, las afecciones presentadas
en el período perinatal representaron 43.5% del total
de las defunciones en 1994. Un alto porcentaje de estas muertes
se atribuye a hipoxias. Estos datos indican que la principal
causa de muerte en este grupo de edad está relacionada
con la atención del parto".
Según Hernán Cruz, presidente de la Sociedad Colombiana
de Neonatología, hay otro aspecto que no contribuye a
hacer realidad las intenciones de la Ley, y es "la falta
de controles de calidad a las instituciones prestadoras de servicio
por parte del Estado, pues ha permitido que se ofrezcan servicios
sin cumplir con los requisitos para un determinado nivel de
atención, y a la proliferación de la llamada medicina
de garaje".
La corrupción no deja
Por su parte, Fernando Visbal, vicepresidente de la Sociedad
Colombiana de Pediatría, manifestó que es necesario
que el Estado asegure que los dineros de la salud y la educación
no sean desviados por los mandatarios locales, no se despilfarren
y que se utilicen para lo que realmente son".
Y es que situaciones como éstas inciden directamente
en la falta de recursos para la población vulnerable
y muchos hospitales, que se han visto afectados por los problemas
de intermediación y por la no recepción de recursos
que le permitan sostenerse. Esta situación es considerada
por la UNICEF como un factor que va en detrimento de la adecuada
atención de los menores y sus madres, pues hospitales
como el Lorencita Villegas de Santos cerraron sus puertas, dejando
sin atención especializada a población de escasos
recursos.
En un informe sobre la niñez en Colombia, el organismo
internacional señala que "el sistema de salud colombiano
presenta deficiencias en la asignación de recursos y
notables casos de corrupción que han obligado a muchos
hospitales a dejar de funcionar o estar a punto de hacerlo.
Cerca de 10 millones de doláres que debieron destinarse
a la atención en salud de los más pobres, fueron
dilapidados por funcionarios y directores de entidades administradoras
de salud".
Reconocer el alto riesgo
Para el representante de la Sociedad de Neonatología,
es necesario que el Plan Obligatorio de Salud "reconozca
el embarazo de alto riesgo como tal y permita que se trate en
el nivel adecuado, porque muchas veces se pretende que éste
sea manejado como un embarazo normal y en el mínimo nivel
de complejidad, pues existe el malentendido de que el riesgo
es el niño y no la madre".
Agrega el doctor Cruz, que "finalmente somos los médicos
los llamados a establecer las pautas de atención y manejo
de los recién nacidos". Esto debido a que los hospitales
de la red pública por lo general están mal dotados
para la atención perinatal. También se presenta
hacinamiento, situación que genera altas tasas de infección
nosocomial, y desde luego, contribuye a elevar los riesgos de
mortalidad en los recién nacidos.
Aún así, es necesario reconocer que en los casos
de embarazos sin ninguna complicación, la cobertura del
Sistema General de Salud es bastante buena, porque ha permitido
garantizar la atención prenatal a muchas mujeres, aunque
el control durante la gestación no siempre tenga la frecuencia
adecuada, a causa de las restricciones que imponen a los médicos
las entidades promotoras de salud.
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Es mejor prevenir...
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Una de las bondades de la Ley 100 reside
precisamente en que hace obligatorio el desarrollo de actividades
y campañas de prevención y promoción
por parte de las ARS y las EPS, quienes a su vez, contratan
este servicio con las IPS.
Al respecto, Hernán Cruz, presidente de la Sociedad
Colombiana de Neonatología, resalta la necesidad de
que el Estado obligue a las empresas de salud a cumplir seriamente
con su cuota de prevención y promoción. Esto
porque a pesar de estar obligadas por la Ley, no realizan
este tipo de actividades o las ponen en práctica de
manera poco estructurada y con un bajo nivel de efectividad,
tal vez porque no alcanza a desarrollar una amplia cobertura.
Sobre el particular, Miguel Gaviria, jefe del Departamento
de Prevención y Promoción de Comfenalco ARS,
indicó que en lo que respecta a esa entidad, hasta
el 31 de marzo de este año -fecha que caducaba la Resolución
3997 de 1996 que obligaba a las ARS a invertir el 10% de la
UPC en prevención-, se desarrollaron 11 programas prioritarios,
que incluían la prevención en salud materno
infantil a través de temas como la planificación,
lactancia, control prenatal, crecimiento y desarrollo del
menor y vacunación. El año anterior esta administradora
del régimen subsidiado invirtió $1.400 millones
en este tipo de programas.
Cambio de reglas
La norma que regula ahora las actividades de promoción
en salud es la Resolución 0412 de 2000, que comenzó
a regir el primero de abril de este año. En ella, se
establece la obligatoriedad de desarrollar programas encaminados
a la detección temprana, protección específica
y programas de atención para las enfermedades de interés
respecto a la salud pública.
Entre los temas a desarrollar en materia de prevención
materno infantil, se encuentran la vacunación, la atención
al recién nacido, atención del parto y planificación
familiar para hombres y mujeres.
Respecto a la detección temprana en este grupo específico
se hace especial énfasis en las alteraciones del crecimiento
y el desarrollo de los menores hasta 10 años, y las
alteraciones durante el embarazo.
El bajo peso al nacer, las alteraciones relacionadas con la
desnutrición, IRA, EDA y el maltrato a mujeres y niños,
son los temas básicos del programa de atención
de las enfermedades de interés en salud pública.
Para desarrollar los diferentes aspectos señalados
por la nueva norma, Comfenalco ARS contrató con las
IPS esta labor, en la que ya no se invierte un 10% de la UPC
sino todo el dinero que sea necesario para lograr una amplia
cobertura.
Los expertos en salud pública, no paran de señalar
que las actividades de prevención y promoción
de la salud en Colombia son fundamentales, máxime cuando
a través de ellas se podría lograr una disminución
significativa de enfermedades materno infantiles, relacionadas
en muchos casos con la ignorancia de los síntomas de
las enfermedades y el desconocimiento de las acciones que
pueden tomarse en el entorno de las personas para mejorar
su calidad de vida, principalmente en lo concerniente al cuidado
en la preparación de los alimentos y hábitos
de higiene, entre otros.
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Niños saludables en el 2002
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La OPS, los Ministerios de Salud
de los países de América y otros organismos de
la región, tienen como meta para el año 2002,
reducir en 100 mil el número de muertes de niños
menores de 5 años en el continente.
Para lograrlo se diseñó una estrategia que a bajo
costo permitirá mejorar la salud de los pequeños
de América, a través del programa de Atención
Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia, AIEPI.
Este empeño se debe a que cada año, la cifra de
menores de 5 años que mueren en la zona es de 250 mil.
Lo lamentable es que estos decesos se producen por enfermedades
que podrían prevenirse fácilmente, como la diarrea,
la neumonía, la desnutrición y otras que pueden
frenarse mediante la vacunación.
Las causas para que ocurran este gran número de muertes,
obedecen según la OPS a que los padres no buscan ayuda
oportuna porque desconocen los síntomas de estas afecciones
y a la conducta médica, tristemente generalizada en muchos
países, de no hacer un diagnóstico completo de
la situación general del paciente y limitarse sólo
a tratar una dolencia específica.
Las estrategias
Para contrarrestrar esto, AEIPI plantea varias estrategias,
principalmente encaminadas a mejorar la calidad de la atención
en los centros de salud y a optimizar los recursos de las comunidades
a favor de ambientes saludables.
Entre las que conciernen a los médicos, se encuentran
el aprovechamiento de la visita del niño al centro de
salud para evaluar su estado de salud general e identificar
cualquier problema, evaluar el estado nutricional, vacunación,
el crecimiento del niño y las prácticas del cuidado
en el hogar y sobretodo, asegurar el tratamiento de todas las
enfermedades que presente el menor, y no sólo de aquella
que motivo la consulta.
En cuanto a los recursos de la comunidad, AEIPI identifica y
explica las prácticas saludables, al igual que el cumplimiento
de los tratamientos, los hábitos de alimentación
y el estímulo del menor en el hogar. Pone esta información
al alcance de los padres y la comunidad al tiempo que se propone
involucrarlos en la toma de acciones preventivas.
Este apoyo en intervenciones de salud pública, aunque
sencillo, permitirá mejorar la calidad de vida de los
menores de cinco años, siempre y cuando se apliquen las
directrices de este programa por parte de los ministerios de
salud y los médicos de cada rincón del continente
se comprometan con la niñez. |
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