MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 34   JULIO DEL AÑO 2001    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Alberto Uribe Correa, Augusto Escobar Mesa, Juan Guillermo Maya Salinas, José María Maya Mejía. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez.
Madre niño y futuro  

La mortalidad infantil es tres veces superior cuando las madres no tienen educación. Esta afirmación de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, realizada por Profamilia en el año 2000, es contundente y pone de presente que el sueño de tener una población sana no se logrará mientras no se le tenga educada.
Es claro que la tarea asistencial debe continuar. Esta no se puede interrumpir para dedicar todo el esfuerzo a la educación, a la promoción y a la prevención, pues esto implicaría desatender unas necesidades reales, subutilizar unos recursos y un costo inmenso. Pero sí es necesario, paralelamente, tratar de raíz los temas que son fundamentales. Y uno de ellos es la salud materno-infantil.
La baja talla para la edad o el retardo en el crecimiento lo padece el 13% de todos los niños menores de 5 años. Es aterrador. Sobre esta niñez se levanta el país. Esta situación conducirá irremediablemente a mayor inequidad y más diferencias en nuestra población y, en el peor de los casos, a ampliar la brecha en el logro económico individual y en la calidad de vida de las personas. Estos niños están en real desventaja frente a los que no padecen desnutrición crónica; tienen dificultades para aprender y, cómo si fuera poco, pertenecer a un nivel de bajos ingresos los aísla en muchos casos de una atención adecuada. De este modo, la igualdad de oportunidades, necesarias para alcanzar una mayor equidad sociocultural, no se presentará nunca.
Por otro lado, el país necesita educar a sus mujeres para tener mujeres sanas, capaces de tener y cuidar hijos sanos, educados y con mayor tranquilidad psicoafectiva. Sobre esta base sí se podrá soñar con tener un país mejor, más justo, con mayor equidad, con un progreso real que permita un sólido desarrollo.
En la educación en salud en los distintos programas académicos, es necesario por supuesto, contar con las materias formales de la propuesta curricular, pero también vemos que es urgente educar en prevención de la enfermedad, en patrones de vida saludables y en las oportunidades que tiene la comunidad para el acceso a la atención médica. Así se puede construir un país más sano, no sólo de cuerpo sino de alma, con personas más felices, más productivas y más tranquilas.
No es con la Ley 100 con la que lograremos este objetivo. No sólo porque ya se demostró que no alcanzó su enunciado y por el contrario, tiene de lado y postergada a la mitad de la población, sino también porque no atiende la raíz de la problemática de nuestras gentes. El modelo asistencialista (no por eso malo) se ancló en la atención y se quedó enredado en ella y es lógico puesto que finalmente en ella están sus propias cuerdas de soporte, no obstante que se haya pensado que en la prevención hay más futuro económico. Pero esto parece no entenderse. Es cierto que no se puede esperar que un sistema de salud de cara y corte asistencialista solucione problemas económicos estructurales de un país, pero qué tan bueno que sí se hubiera puesto el parche donde está el dolor. Un sistema de salud pensado, no en cubrir con asistencia a toda la población, que prometió y no cumplió, sino en dar a la sociedad hombres sanos, sí es capaz de impactar positivamente la economía y generar progreso y desarrollo.
En el futuro que empieza a construirse hoy, desde cada día, tiene que haber ciudadanos sanos, hombres competentes, de mentes limpias y de cuerpos capaces. Los colombianos del mañana se tienen que gestar en madres igualmente sanas desde todo punto de vista. Es una prioridad del país poner atención a las mujeres y los niños. En ellos está el futuro, no cabe duda. De otra manera, es decir, sin concederles la importancia que tienen, no saldremos nunca de donde estamos y nunca levantaremos el vuelo hacia una sociedad que cuente con personas con el vigor que demanda el mundo y que sean capaces de generar condiciones que puedan ofrecerles oportunidades progresivamente mayores para seguir adelante.

 




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