MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 7    NO 94   JULIO DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Entidades Adaptadas
de Salud: joyas de la Corona
en vía de extinción

Juan Carlos Arboleda Z. - elpulso@elhospital.org.co
Una aseguradora en la cual la satisfacción de los usuarios es del 100%, en donde los médicos dedican media hora a cada paciente, los atienden cómodamente y se encargan en la consulta de hacer actividades de promoción y prevención; que además siempre entrega medicamentos de marca, nunca genéricos; que autoriza cirugías para reducir el estómago sin acudir a recursos legales porque sostiene que ese tipo de procedimientos no son estéticos sino preventivos de problemas mayores; y que nunca ha tenido una tutela, ni siquiera un derecho de petición, todo esto podría parecer la descripción de un servicio de salud europeo, pero no.
Éstos eran algunos de los indicadores de la Empresa Adaptada de Salud -EAS- 04 de Corelca, que como la mayoría de las 23 EAS aprobadas en 1996 por el decreto 404, desapareció porque a eso estaban condenadas desde la Ley 100: a morir lentamente, sin que la calidad del servicio ni su viabilidad financiera sirvieran de argumentos para sobrevivir.
Actualmente sólo subsisten dos Entidades Adaptadas de Salud -EAS-: el Servicio Médico de las Empresas Públicas de Medellín y el Fondo de Pensiones de los Ferrocarriles Nacionales; las entidades adaptadas de las universidades públicas al acogerse a la Ley 647/01 obtuvieron un nuevo aire y el resto de EAS fueron liquidadas paulatinamente por decisiones administrativas, pues según funcionarios de la Supersalud, “de las entidades adaptadas liquidadas, ninguna lo fue por procedimientos de la Superintendencia, sino por decretos del gobierno nacional o por decisiones de cada entidad”.
La partida de defunción para las entidades adaptadas estaba contenida en la Ley 100, según un asesor en 1993 del entonces senador Álvaro Uribe Vélez: “La motivación para la existencia del artículo 236 de la Ley, surge de considerar que los servicios médicos en las instituciones públicas eran en su mayoría fruto de Convenciones Colectivas de Trabajo; con miras a hacer un desmonte gradual de ellos y como mecanismo de transición sin desconocer los derechos adquiridos de los trabajadores, se optó por las Entidades Adaptadas de Salud”. Y para garantizar su extinción en el tiempo, se incluyó en la Ley 100 que las EAS no podían afiliar a nuevas personas, aparte de las vinculadas laboralmente en ese momento a empresas que decidieran acogerse al modelo.
Liquidar por liquidar
La empresa adaptada de salud de Corelca, la ultima EAS en entrar en liquidación, es un ejemplo de cómo la calidad no tuvo nada que ver con este tipo de decisiones. Según el doctor Jorge Arévalo, actual coordinador médico de la empresa, en el año 2004 la junta directiva de Corelca decidió liquidar la entidad adaptada por considerarla onerosa, y argumentando que debido a la vocación de la entidad en el sector de la energía, no cabía dentro de sus parámetros manejar el área de salud; por tanto, decidieron liquidarla y trasladar los afiliados a EPS del mercado, de manera concertada. Sin embargo, el doctor Iván Chalela Marino, exdirector de la EAS de Corelca, estima que la decisión no fue tan concertada, en la medida que los mismos afiliados en su momento solicitaron en cartas al presidente de la República y al Ministro de la Protección Social, la permanencia de la empresa de salud: “Lo que ocasionó la liquidación fue la decisión del gobierno de privatizar Corelca y crear 4 nuevas empresas, que a su vez quisieron acabar el vínculo de sus trabajadores con la antigua Corelca, pues seguían recibiendo servicios de la EAS”.
La satisfacción de los usuarios del 100%, era el principal argumento para evitar acabar con la EAS de Corelca. “Enviamos una carta al presidente de la república diciéndole que no era lógico que la única EPS de la costa donde los usuarios tenían una satisfacción total, se fuera a liquidar, pero no tuvimos respuesta a esa comunicación firmada por iniciativa propia por 2.500 beneficiarios”, afirma el doctor Chalela, quien agrega que el problema tampoco era de costos, ya que siempre se tuvo negociaciones con tarifas ISS, en un rango entre 10% por debajo y 15% por encima del manual, pero en ningún momento tarifas que no se pudiesen manejar.
El doctor Chalela atribuye el éxito de la antigua EAS a la ausencia de ánimo de lucro, lo que permitía manejar el presupuesto teniendo como principal utilidad la salud de los afiliados: “Era evidente que tenían el propósito de acabar con las EAS; no es lógico -y así lo manifestamos al Presidente- que ante el problema de calidad del sistema de salud colombiano, donde los únicos usuarios satisfechos eran los de entidades adaptadas, ¿por qué no modificar la Ley 100 y permitir a las empresas que adaptaran servicios médicos al modelo de EPS? Eso no aumentaría costos al Estado, pero sí mejoraría la calidad. Actualmente, los trabajadores de Corelca pasamos de una satisfacción total a estar en el mismo nivel de insatisfacción que tienen los demás usuarios del sistema de salud”.
Las que quedan
En las entidades adaptadas el principal objetivo es diferente, afirma la doctora Ana Eugenia Velásquez, jefe del servicio médico de las Empresas Públicas de Medellín -EPM-: “Tenemos que velar por la seguridad y el bienestar de nuestros trabajadores; sí tenemos una gran diferencia con las EPS, y es que trabajamos por los empleados de EPM y no por el beneficio del departamento médico; nuestro pilar fundamental no son los costos sino la calidad, y en eso va involucrado el costo”. Aunque la doctora Velásquez lamenta que desde la ley no se permita recibir nuevos afiliados cotizantes, espera que se encuentren estrategias para que el servicio tenga larga duración y permanezca.
El modelo de salud del servicio médico de EPM está cimentado en la prevención y promoción, basado en un profundo conocimiento epidemiológico de los usuarios debido a un estricto control de los RIPS (Registros Individuales de Prestación de Servicios de Salud); de allí parten programas que se extienden a todos los trabajadores de la empresa y a sus familias; además se hacen tamizajes en toda la empresa para evaluar individualmente factores de riesgo como sobrepeso, hipertensión arterial, colesterol, glicemia, entre otros, para evitar prevención secundaria. En cuanto a la oportunidad, los usuarios salen el mismo día en que lo solicitan, con la autorización de los servicios especializados: no hay listas de espera ni aún para cirugías de muy alta complejidad; el paciente es visto por el especialista, entra al área de auditoría y calidad, y ese mismo día sale con todas sus órdenes. En las relaciones con los prestadores de servicios de salud, la doctora Velásquez destaca los convenios en donde se hace una negociación transparente y de acercamiento, a través de un “gana a gana”, lo que permite oportunidad en la autorización de la prestación, una satisfacción de los usuarios del 97% desde hace 5 años y un número de tutelas que no superan el 0.1% de las prestaciones anuales.
La otra entidad adaptada que continúa prestando servicios, atiende a los pensionados de los Ferrocarriles Nacionales y de Puertos de Colombia, con un total de 62.000 usuarios; sus niveles de tutelas también son mínimos y ofrece el Plan Obligatorio de Salud tradicional y un plan complementario basado en derechos convencionales. La satisfacción de los usuarios depende de la forma de contratación, que permite que la entidad ejerza auditorías al milímetro y haga seguimiento a la parte financiera de los contratistas; según el doctor Pedro Pablo Cadena, director del Fondo del Pasivo Social de los Ferrocarriles Nacionales, “damos prelación a la calidad del servicio y a la forma de contratación sobre una población que varía poco, y permite pagar con posterioridad a la prestación del servicio, lo cual implica que en ningún momento los recursos estén en peligro”.
La EAS de los Ferrocarriles cuenta con comités locales, regionales y nacional de evaluación, con participación de representantes de los pensionados en todos los niveles de atención y en todas las localidades, permitiendo que el seguimiento del servicio lo hagan los usuarios, quienes captan las fallas en el momento y facilitan la búsqueda de la solución mas rápida. No hay represamiento en entrega de medicamentos, ni acumulación de citas generales ni de especialistas; por otra parte, hay parámetros para conocer de acuerdo con la población atendida en cada localidad, cuántas camas y citas deben estar disponibles, y así se llega a una planeación del servicio casi matemática, en donde el prestador - contratista conoce su obligación, señalada en los términos de referencia. Además, sabiendo que de un pago oportuno depende la buena prestación del servicio, se paga dentro de los 5 días posteriores a la prestación, señaló el doctor Cadena. Y como un mecanismo adicional de control, se aplican medidas como ésta: cuando por demora en la prestación de algún servicio, el prestador no cumple dentro de los términos, la entidad lo ordena con otro proveedor, y al momento de pagar se descuenta al prestador- contratista, garantizando así el cumplimiento oportuno de los servicios.
Resucitación de EAS vía tribunales
Revertir las liquidaciones de las EAS es un asunto prácticamente imposible; sin embargo, en el caso del servicio médico del Municipio de Medellín, la justicia entró a mediar. El Tribunal Administrativo de Antioquia falló la demanda al decreto 435/99 declarando su nulidad, puesto que el alcalde en ese momento, Juan Gómez Martínez, no era competente para acabar con la entidad de salud. Para los empleados del municipio fue lamentable la liquidación de la entidad, porque según manifiesta el presidente de la Asociación de Empleados del Municipio de Medellín ADEM, doctor Elkin Mauricio Zapata, “la misión del servicio médico era la calidad y la eficacia; el médico no estaba sujeto a 15 minutos por consulta, ni a unos medicamentos; lamentablemente, el servicio que recibimos ahora de las EPS se resume en ineficacia y negligencia, y acudir a la tutela es la única forma para acceder a un servicio oportuno”.
Los empleados del municipio de Medellín esperan el pronunciamiento del Consejo de Estado, ante el cual apeló el fallo el municipio; sin embargo, como manifiesta el presidente de ADEM, lo que sigue es voluntad política, porque en su momento la justificación para terminar el servicio médico fue la reestructuración de la planta de empleados del municipio: “Le propondremos a la administración que retome el servicio médico, adaptándolo a los parámetros de la Ley 100 pero resaltando la calidad, aspecto con el que no se cuenta en las EPS”.
 
 
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