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| En el CES |
| Valorar el daño
en salud corporal y mental: especializaciones de vanguardia
Olga
Lucia Muñoz López Periodista elpulso@elhospital.org.co
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La Medicina y el Derecho se dan la mano
para buscar la verdad en casos judiciales que involucren la
integridad corpórea y mental de las personas.  |
| ¿Cuál es el valor
que la justicia puede asignar a una vida humana o a un daño
en el cuerpo físico de una persona? ¿Cuál
es el precio del dolor? ¿Tiene un valor mensurable
la tristeza? A estas y otras trascendentales preguntas trata
de dar respuesta la cultura occidental, con base científica
circunscrita a las normas legales de cada entorno territorial.
La respuesta varía según sea en Francia, en España,
en Estados Unidos o en Colombia: a fin de cuentas, somos tan
iguales pero tan distintos, y nuestros daños físicos
y mentales son percibidos y valorados según el cristal
disponible y el criterio de quién lo use. |
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En la búsqueda por conciliar diferencias en esta
difícil tarea, donde las ciencias de la salud y del
derecho deben ir de la mano, nacieron en Europa las especializaciones
de valoración en daño corporal y a la salud
mental, que brindan herramientas al sistema judicial de cada
país para dar respuestas a procesos legales que involucran
la vida humana y sus contingencias en el riesgoso pero invaluable
arte de vivir.
En Latinoamérica, sólo Argentina y Colombia
desde el año 2001 han abierto camino en la materia,
con acondicionamiento universitario motivado por la necesidad
de que la medicina sirva de apoyo a la administración
de justicia. En nuestro país, sólo el CES en
Medellín, ofrece a los profesionales médicos
(generales o especialistas) y a los profesionales de la sicología,
la Especialización en valoración del daño
corporal y la Especialización en valoración
del daño a la salud mental.
Estas especializaciones ofrecen dos aportes invaluables: la
valoración ante el juez para que haya una justicia
más equitativa, y la oportunidad de que el médico
y el profesional de la salud encuentre una importante oportunidad
de trabajar sin las ataduras de la Ley 100, porque se formará
como médico para el servicio judicial.
Medir el daño del cuerpo
Tan difícil tarea, solo podría emprenderla un
reconocido maestro con la suficiente experiencia (1). Es el
caso del doctor César Augusto Giraldo Giraldo, fundador
y director de ambas especializaciones en el Centro de Estudio
en Derecho y Salud (CENDES) del CES, y director del Consultorio
que presta servicios de valoración.
La especialización nace de la reflexión del
doctor Giraldo cuando dirigía el Instituto de Medicina
Legal y Ciencias Forenses, de abrir espacio a la preparación
de médicos expertos al servicio del derecho privado,
porque la justicia civil 'vale plata' por demandas en casos
de accidentes de tránsito, pérdida de la capacidad
laboral, eventuales errores en la práctica médica,
entre otras, y ante los tribunales civiles o administrativos
no había una institución pericial con organización
definida para prestar ese servicio.
Y fue el CES el que acogió su propuesta de desarrollar
las actividades académicas de formación universitaria
en valoración de daño corporal y mental. En
el año 2001 se hicieron los trámites ante el
ICFES y en el 2002 se iniciaron actividades con la primera
cohorte y ya egresaron 10 especialistas en valoración
de daño corporal. El perfil de estos egresados es el
de médicos en capacidad de emitir dictámenes
cuando hay merma de la capacidad laboral o pérdida
del capital biológico de una persona por una lesión
o accidente. Es ahí cuando el médico especializado
en valoración de daño corporal está en
capacidad de valorar esa pérdida. El doctor Giraldo
presenta este ejemplo: Alguien es un melómano
y sufre una lesión en el oído, un trauma acústico
que le permite escuchar una conversación y seguir trabajando,
pero que le roba su capacidad de disfrutar de la pasión
de su vida, oír música. Esa persona no sufrió
merma en su capacidad laboral, pero su calidad de vida y capital
biológico quedó disminuido.
Valoración de daño
a la salud mental
Y así como puede medirse la agudeza visual, también
se puede medir el daño de salud mental, porque ya es
mensurable: Se puede medir el grado de tristeza o de daño
a la memoria, con pruebas sicológicas. Con pruebas
psicotécnicas y de evaluación clínica
se puede determinar cuánto fue el deterioro de la capacidad
emocional, mental y física.
La valoración de daño a la salud mental tiene
campos de aplicación variables: Primero, en los procesos
de interdicción, cuando en un juicio civil a una persona
le prohíben disponer de sus bienes por sentencia judicial
y le piden un dictamen médico. Segundo: En daños
en salud mental, daño psíquico como pérdida
completa de la memoria o amnesia posttraumática, independientes
del perjuicio real conocido como el precio del dolor.
Un valorador del daño de la salud mental puede precisarle
al juez si ese daño existe y si tiene relación
con la agresión que sufrió esa persona. En daño
neurológico hay escuelas, procedimientos y expertos
capaces de diferenciar el daño físico del mental.
Proyección: tener baremos
colombianos
En Colombia, cuando alguien sufre un daño, el que dice
cuánto vale es el juez, dentro de la llamada lotería
judicial, porque depende del juez: para uno un ojo perdido
puede valer $100 millones y para otro puede valer $25 millones.
Explica el doctor Giraldo: Los países europeos
llevan gran ventaja en el desarrollo de indicadores para medir
el daño: descubrieron que la vida humana y los órganos
valen 'plata', y crearon unos baremos o tablas, donde dependiendo
del examen médico y del perfil biológico de
una persona, se puede decir cuánto vale el órgano
que perdió. A esa medición le quitaron el romanticismo.
El Manual Único de Invalidez en Colombia es un baremo
para la pérdida de capacidad laboral, y en Europa se
tienen baremos para la pérdida de la capacidad de vida.
Después de crear conciencia, podremos adoptar y adaptar
a nuestras peculiaridades algunos baremos europeos, para que
la medición del daño corporal no quede a la
lotería judicial.
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El CENDES realizará
en julio próximo un diplomado con el Colegio de Jueces
y Fiscales de Antioquia, sobre manejo de la prueba pericial
en el nuevo sistema judicial. Y el año entrante, ofrecerá
una especialización a los abogados sobre pruebas.
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En Europa, la mayoría
de los neurólogos, neurocirujanos, ortopedistas, cirujanos
plásticos y fisiatras, hacen como segunda especialización
en valoración del daño a las personas, y por tanto
han contribuido a construir los baremos de la Unión Europea,
diferentes en cada país. La idea es contar a mediano
plazo con especialistas suficientes para lograr construir baremos
colombianos.
La legislación colombiana del Código Civil considera
dos tipos de daños: el perjuicio patrimonial o material,
por gastos y pérdidas ante un daño (transporte,
hospitalización, incapacidad de trabajo, entre otros),
algunos de los cuales los cubre la seguridad social. El segundo
es el perjuicio moral o daños no cuantificables, como
depresión o tristeza luego de la muerte de un ser querido,
o hechos que cambian la vida; es lo que llaman el precio
del dolor. Y recientemente, los franceses hablan del perjuicio
fisiológico, los italianos de perjuicio biológico
y en Colombia el Consejo de Estado lo llama perjuicio de la
vida de relación. Por ejemplo: alguien pierde una pierna
y pierde o limita su capacidad laboral. Pero ese que antes era
un excelente bailador o bailadora, no va a poder bailar. Esa
merma de su capacidad biológica es lo que llaman perjuicios
de la vida de relación. Igual que el paciente que pierde
agudeza auditiva y era muy aficionado a la música.
Hoy en el Código Penal colombiano, por los daños
que una persona cause, se puede demandar hasta por mil salarios
mínimos mensuales: son $358 millones. Si se demandan
$358 millones por perjuicios morales, otros $358 por perjuicios
de la vida de relación y otros $358 por daño extrapatrimonial,
son más de $1.000 millones. Dadas estas cuantías
tan exorbitantes para los daños, se resalta mucho más
la importancia de tener un profesional médico especializado
en la valoración de los mismos, para actuar como verdadero
apoyo a la administración de justicia con respeto a la
equidad. Igualmente, se resalta la urgencia de que en Colombia
se establezca un seguro universal y obligatorio para cubrir
eventuales costos en casos de demandas por error en la práctica
médica, para brindarle esta garantía a todo médico
que ejerza, tal y como se hace en Europa.
Ciclos de formación en valoración
del daño
Son 3 ciclos diferentes: El primero es el judicial, en el cual
el médico aprende en el primer semestre lo que es el
daño desde el punto de vista del derecho civil y administrativo.
Aprende como se prueba el daño en Derecho, y aprenderá
pruebas en Derecho Civil, Administrativo y Penal. También
conocerá los mecanismos de conciliación, que hoy
se imponen para evitar demandas o largos y dispendiosos procesos
penales.
En el segundo semestre se estudian casos prácticos de
los traumas más frecuentes: encefalocraneano, músculo-esquelético,
de cirugía estética que hoy está altísimo,
de obstetricia y ginecología (por los que más
se demanda actualmente, cuando hay problemas con el recién
nacido), el daño oftálmico y en oídos;
también se incluye un módulo de fisiatría.
Y en el tercer semestre, se tiene Consultorio de valoración
del daño.
Perfil ocupacional de los egresados
Con las dos nuevas especializaciones del CES se amplía
el panorama de empleo, porque hasta hace poco sólo se
formaban auxiliares para servirle a la justicia civil. A partir
del año 2005, con el nuevo sistema judicial, podrá
auxiliar también la justicia penal. Otra opción
es ser médico de los tribunales o atender consultas de
abogados o personas que antes de enfrascarse en una prolongada
demanda quieren saber qué posibilidades tienen de probar
un daño. También aplica para casos de pérdida
de la capacidad laboral. En suma: un valorador del daño
aporta una visión preliminar para evitar o abrir procesos
judiciales, con bases científicas y ciertas.
1. Recomendamos artículo En la medianoche de Colombia.
El maestro no ha apagado su lámpara, El Pulso No.
35 agosto de 2001, y artículo El daño corporal
y su valoración, El Pulso No. 42 de marzo de 2002.
Ver página www.periodicoelpulso.com |
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Centro de Estudio en Derecho y Salud -CENDES-
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Muchas
decisiones, investigaciones, procesos y actividades de órganos
judiciales y administrativos, así como también
los particulares en diferentes escenarios, requieren de la práctica
efectiva de variadas pruebas periciales, dentro de las cuales
están aquellas realizadas por profesionales de la salud,
quienes por razón de su ejercicio profesional y su conocimiento
especializado deben aportar información científica
como herramienta.
La prueba pericial es punto fundamental y a veces culminante
del proceso probatorio; por ello debe realizarse en óptimas
condiciones técnicas y de idoneidad profesional, de forma
que el perito como experto en un arte, ciencia u oficio, aporte
elementos de juicio legítimos y pertinentes para llegar
a la verdad.
La variedad de circunstancias y complejidades probatorias que
demandan la práctica de pruebas periciales, hacen que
las diferentes instancias que las requieran busquen peritos,
situación compleja porque no es fácil encontrar
personas o entidades idóneas.
Por ello el CES, a través de la División de Salud
Pública de la Facultad de Medicina, proyectó crear
un centro de formación específica en temas que
involucraran los principios y procedimientos jurídicos
con los principios y desempeño en las diferentes ciencias
de la salud, en programas y actividades académicas para
fortalecer o complementar los conocimientos que profesionales
de ambas ciencias han adquirido o no poseen en aspectos de tipo
médico los primeros o jurídico los segundos.
Esa reflexión dio origen al Centro de Estudio en Derecho
y Salud, CENDES, una opción académica útil
y oportuna para afianzar la relación entre ciencias jurídicas
y ciencias de la salud, que permite generar o diseminar los
conocimientos requeridos por los profesionales de ambas áreas
para desempeñarse eficazmente donde se les requiera,
aportando el mejor servicio para subsanar las deficiencias de
las actividades jurídicas en conceptos técnicos
o de pruebas periciales, deficiencias que desembocan casi siempre
en desaciertos que atentan contra los principios jurídicos
de equidad.
Así, el objeto del CENDES es fomentar actividades académicas
y de investigación orientadas a fortalecer la relación
entre las ciencias del derecho y las ciencias de la salud, en
cuanto cada una requiera de la otra para la prestación
efectiva de servicios.
Actividades asistenciales
Auxilio a la justicia: Contando con el CENDES, el CES se inscribió
ante el Consejo Seccional de la Judicatura de Antioquia, para
prestar servicios periciales como Auxiliar de la Administración
de Justicia, luego de ser reglamentada la Ley 446 de 1998 que
autorizó a las personas jurídicas esa actividad.
El CES fue la primera institución de este género
en el país en brindar este servicio, siguiendo así
el modelo europeo en donde la justicia penal la atiende el Estado
y lo referente al derecho privado lo hacen las universidades.
A disposición de los interesados en procesos de derecho
privado se ofrecen dictámenes en daño a la salud
física y mental; conceptos en aspectos de salud pública
y de medicina en la seguridad social; dictámenes en medicina
general y múltiples especialidades. También, dictámenes
en Medicina Veterinaria y Zootecnia, lo mismo que en Psicología.
Servicios de Asesoría y Consultoría: En proyectos
o situaciones institucionales, que conjuguen simultáneamente
aspectos de las ciencias de la salud y del derecho.
Proyectos de investigación: En temas de interés
académico y científico, que involucren simultáneamente
aspectos de las ciencias de la salud y el derecho, para fortalecer
espacios académicos de formación y generar infraestructura
investigativa en el Centro.
Programas de educación formal
Especialización en valoración del daño
corporal. Proporciona a las áreas del derecho privado
un Médico Especialista en dictámenes periciales,
que por sus bases científicas mejoran el aspecto probatorio
en procesos por indemnización; y prepara profesionales
de la salud con sólidos conocimientos como mediadores
en conciliación judicial. Está dirigido a profesionales
médicos generales o especialistas, y dura tres semestres
académicos.
Especialización en valoración del daño
a la salud mental. Proporciona a las áreas del derecho
privado un profesional de la salud mental especialista en dictámenes
periciales o dictámenes con sólidas bases científicas
sobre la capacidad mental de las personas. Está dirigido
a profesionales médicos y de la psicología; dura
dos semestres académicos.
Programas de educación no formal
El CENDES organiza seminarios y talleres nacionales e internacionales
en el área de la medicina y de las ciencias forenses,
además de ofrecer su Escuela de peritos. |

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