MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 42   MARZO DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

El daño corporal
y su valoración

Cesar Augusto Giraldo Giraldo
Coordinador Centro de Estudios en Derecho y Salud, CENDES Instituto de Ciencias de la Salud -CES-

Desde el código de Hammurabi en el año 2392 a.C., aparecen referencias a los daños físicos en el cuerpo humano y a su reparación. Una de las definiciones modernas del daño corporal (Hernández Cueto), la considera como las consecuencias que un suceso traumático deja sobre la integridad sicofísica y la salud de una persona. Cuando el proceso traumático es debido a un tercero, éste tiene la obligación de responder a dichas consecuencias, sean de orden penal, laboral, civil o contencioso administrativo. El daño entonces produce unas consecuencias jurídicas que pueden tener un diferente enfoque.
El Daño Corporal y la Ley Penal
El Código Penal Colombiano (Ley 599 de 2000) tiene capítulos dedicados a las lesiones personales y al homicidio. En las lesiones personales en su artículo 97, establece la indemnización por daños, por una suma hasta de mil salarios mínimos legales mensuales, por tasación que hará el juez penal teniendo en cuenta factores como la naturaleza de la conducta y la magnitud del daño causado; esos daños deben ser probados en el proceso.
El Código de Procedimiento Penal en Colombia establece en su artículo 292 el examen médico en caso de lesiones personales. De otra parte, la norma penal colombiana considera la conciliación por indemnización integral en lesiones personales dolosas, en las lesiones personales dolosas con secuelas transitorias y en lesiones culposas con y sin secuelas, y en el homicidio culposo, si el agente causante no está embriagado o no huye del lugar (artículo 41)
En el caso de las lesiones personales el código tiene en cuenta para la pena, la duración de la incapacidad o las consecuencias que perturben de manera transitoria o permanente la función de un órgano, la perdida del órgano o produzca deformidad física que altere la presentación de la persona; no tiene en cuenta la gravedad de las lesiones. El dictamen pericial en estos casos está dirigido a establecer la duración de la incapacidad y la presencia o no de secuelas, para que el juez imponga una mayor o menor pena al agresor. El juez penal, que por lo general no es experto en la valoración de perjuicios, echa mano de ese informe pericial penal, cuya orientación no está dirigida a la valoración de todos los daños, sino al establecimiento de incapacidad y secuelas. Esta situación puede causar dificultades en al valoración en equidad de los perjuicios patrimoniales que sufre una persona lesionada, y aún en los mismos extra patrimoniales, como en los conocidos daños fisiológicos y en el sufrimiento moral. Los dolientes de víctimas de homicidios, también suelen sufrir perjuicios morales, que no son siempre valorados de manera igual por el juez penal.
Pudiera ser interesante que para los efectos indemnizatorios resultantes de un hecho punible, existiera un dictamen que se encaminara a valorar el daño corporal. Independiente de las implicaciones penales o laborales que produzca el daño corporal por lesiones externas, es necesario considerar los efectos civiles para la indemnización de la víctima.
Esa Valoración del Daño Corporal en Colombia es desempeñada por los auxiliares de la justicia civil; para el campo específico de las lesiones corporales, es un médico general que frecuentemente no tiene la información adecuada sobre lo que es la responsabilidad civil en sus diferentes formas contractuales o extracontractuales.
Nexo de Causalidad
Tanto en el área penal, laboral, como en lo civil y en lo contencioso administrativo, es necesario considerar la relación de causalidad entre las lesiones y el daño, aunque existan algunas peculiaridades para cada campo. En el área penal, el concurso de causas (concausas) fue considerado en el Código Penal que tuvo vigencia entre 1936 y 1980, pero solo con las concausas posteriores a la lesión; en el Código Penal de 1980 y en el del año 2000, no hubo referencias al concurso de causas. Esta situación se ha tratado médico-legalmente con la calificación de lesión circunstancialmente mortal, cuando la agresión no es idónea para producir el fallecimiento, sino que aparecen algunas circunstancias que no son constantes ni necesarias y tornan la lesión en una de las causas de la muerte. En las lesiones personales no ha tenido mucha aceptación el concurso de causas biológicas.
En el área laboral, las respectivas disposiciones de la Ley 100 de 1993 establecen la exigencia de la relación de causalidad entre el trabajo de la persona y la calificación de accidente laboral o enfermedad profesional.
En el campo civil, para que exista indemnización solamente del daño, el juez debe tener un dictamen que le demuestre esa causalidad, lo que ha tenido acercamientos doctrinarios desde hace mucho tiempo.
Simonin estableció los criterios de intensidad, topografía, cronología y evolución, los que han sido ampliados tomando el concepto actual de causalidad que existe en epidemiología de acuerdo con lo propuesto por Sir Austin Bradford Hill: fuerza de asociación, constancia, especificidad de efecto, secuencia temporal, gradiente biológico, plausibilidad biológica, coherencia, experimentación y razonamiento por analogía. En los últimos años toma fuerza el concepto de la medicina basada en "evidencia", que sería mejor traducida como medicina basada en elementos de prueba, que es la traducción conceptual del vocablo inglés "evidence", y no la bárbara traducción de evidence por evidencia.
En todos los casos es importante conocer la historia clínica anterior del paciente, para saber su estado de sanidad previa y poder deslindar que alteraciones patológicas pueden concurrir como factores que han incrementado el daño, o por el contrario, ser simples antecedentes que no tienen ninguna incidencia en el resultado dañino por la agresión sufrida.
Volviendo a los parámetros de Bradford Hill, la fuerza de asociación equivale al riesgo relativo en la causalidad como se considera en epidemiología.

RR= Incidencia en grupo expuesto
Incidencia en grupo no expuesto
Cuanto más alto sea el valor del riesgo relativo (RR), existe mayor fuerza de asociación; si el riesgo relativo es menor a 1, podrá negarse la relación de causalidad. También es útil el concepto epidemiológico de la razón de disparidad (odds ratio), que expresa la posibilidad de que un supuesto efecto se produzca o no. En algunas oportunidades, mediante los estudios basados en elementos de prueba (medicina basada en "evidencia"), podrán existir bases de datos que sirvan de comparación y puedan dar un fundamento con criterio científico. Otro de los criterios de Bradford Hill, el de la constancia, puede hacerse de la misma manera por la medicina basada en pruebas.
La especificidad del efecto es a veces de fácil observación, como en el caso de una lesión contundente que produce daños mecánicos en tejidos blandos y fractura ósea, o como por ejemplo los efectos colinérgicos de la intoxicación por fosforados orgánicos. Cuando la etiología de la lesión es multicausal, es más difícil establecer la especificidad del efecto.
La secuencia temporal es la misma cronológica y significa que la causa no puede aparecer antes que el supuesto efecto, lo que es de fácil observación en muchas lesiones por trauma mecánico.
El gradiente biológico hace referencia a lo que es la dosis y la respuesta, exceptuando los casos de anafilaxia y de otras alergias. Así por ejemplo, fumar un cigarrillo no puede admitirse como causa de cáncer pulmonar, pero fumar muchos cigarrillos diariamente por muchos años si es aceptado como uno de los factores causales del cáncer pulmonar.
Plausibilidad biológica se refiere a los conocimientos científicos de la época. Hace 20 años no se hubiera aceptado que un agente infeccioso tuviera un papel causal en la úlcera péptica, pero hoy se acepta el factor etiológico del Helicobacter Pilori.
La experimentación es un criterio que puede tener muchas limitaciones éticas, como lo es también el concepto de la topografía mencionado por Simonin, porque en muchas situaciones no se cumple, como por ejemplo, en el embolismo graso sistémico posterior a lesión contundente con fractura ósea.
De nuevo el médico valorador del daño corporal tiene entonces que estudiar todos los antecedentes clínicos del paciente, para poder formarse un concepto de la sanidad previa y la relación que puede existir entre la lesión y la salud sicofísica posterior. Ha de conocer todas las características de cómo se presentó la lesión, por medio de historia y documentos clínicos y examen del afectado para poder definir cómo era la salud sicofísica antes y después del daño alegado y así podrá establecer si existe un concurso de causas o por el contrario, los antecedentes del paciente no tienen relación con el daño. Cuando exista una concausa es recomendable hacer las siguientes consideraciones:
¿Cómo hubiera evolucionado la concausa sin la lesión? ¿Cómo hubiera evolucionado la lesión sin tener en cuenta la concausa? ¿Cómo es la evolución de la lesión y la concausa?
Puede suceder la concausa de manera simultánea en situaciones que inciden en la relación de causalidad y entonces se conocen como concausas concurrentes; algunas situaciones de estas suceden en el área rural, cuando el campesino por razones culturales impregna algunas heridas con diferentes vegetales, lo que contribuye a que se infecten.
Otras veces la concausa puede ser anterior a la lesión como por ejemplo el paciente que ha perdido la visión previamente por un ojo, pero que por un trauma pierde el ojo sano, quedando ciego.
Otras veces la concausa es posterior por hechos que alteran la causalidad del daño, como sería el caso de la persona que sufrió un accidente de tránsito, y que por una causa fortuita como un derrumbe en la carretera se agravan las lesiones.
Daño
Cuando la consecuencia de la lesión por causa externa fue causante de un daño, el médico valorador debe, una vez establecido el nexo de causalidad, relacionar de una manera fundamentada cada uno de los daños sufridos, para que el juez pueda tasar la indemnización por los perjuicios sufridos por la víctima.
El daño debe ser un resultado Directo de la lesión, porque si se alega un daño que no tiene relación de causalidad con la lesión, no puede imputarse al agresor.
El daño además debe ser Cierto, tanto en los efectos patrimoniales como en los daños morales extrapatrimoniales.
Ese daño también debe ser Actual, es decir que exista al momento de la evaluación, pero puede suceder que el médico requiera un examen posterior para establecer otras lesiones probables, lo que significa expresar el pronóstico de las alteraciones en la salud; es por ejemplo previsible que luego de una laceración encefálica por una herida con un proyectil de arma de fuego, sobrevengan crisis convulsivas. De otra parte daños imprevisibles, hipotéticos, no podrán ser objeto de valoración.
Finalmente el daño debe ser Propio, lo que significa que debe reclamar el afectado de las consecuencias traumáticas, sus familiares (cónyuge, hijos, padres o hermanos que dependan económicamente) y eventualmente un tercero que demuestre que fue afectado por un daño moral o patrimonial.
En Colombia no existen disposiciones específicas para la valoración del daño corporal, diferentes a las que consagra el Código Civil respecto de las pruebas y a la función pericial, y no ha tenido el aporte del médico especialista que tenga el conocimiento sobre las implicaciones de ese dictamen, para que exista una justa indemnización decretada por el juez; tampoco existen baremos que pudieran ayudar a esa valoración, previo dictamen pericial especializado, como sucede en la mayoría de países europeos, y en España por ejemplo a partir de la Ley 30 de 1995, ha tenido un gran auge la formación de médicos especialistas en valoración de daño corporal.
En Colombia adicionalmente, pudiera ser un desarrollo más de una rama de la medicina que puede llegar a permitir el ejercicio liberal de la profesión, tan golpeado por la Ley de Seguridad Social. El Instituto de Ciencias de la Salud -CES-, en su Facultad de Medicina, obtuvo la aprobación del ICFES para un posgrado de tres semestres en Valoración del Daño Corporal para profesionales de la medicina, que formará al especialista que requiere el auxilio de la justicia civil. De igual manera, espera la aprobación del ICFES para un posgrado en Valoración del Daño en la Salud Mental, que será dirigido a Psicólogos y a Médicos Psiquiatras.
Otra innovación que ofrecerá el CES será el consultorio de Valoración de Daño, con el fin de ofrecerle ese servicio a los funcionarios judiciales en derecho privado, y para ello sólo espera que el Consejo Superior de la Judicatura reglamente el auxilio de la justicia por parte de las personas jurídicas
 
 



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