MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 7    NO 90  MARZO DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
La unidad de pago
por capitación en 2006
Aurelio E. Mejía Mejía - Jairo Humberto Restrepo Zea - Grupo de Economía de la Salud (GES) - Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Antioquia - elpulso@elhospital.org.co
Mediante el Acuerdo 322 de diciembre 22 de 2005, el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud estableció el incremento para la Unidad de Pago por Capitación -UPC- del régimen contributivo y subsidiado para 2006. Como se recordará, la UPC corresponde a la prima del seguro en el sistema de seguridad social en salud de Colombia, sobre la que se toman decisiones por parte de los administradores de los regímenes contributivo y subsidiado, lo cual incide sobre la situación de los prestadores de servicios y la calidad de éstos para los usuarios.
En éste artículo se presenta un análisis sobre este aumento, teniendo en cuenta los elementos que históricamente han servido para establecer dichos ajustes, de modo que se hace una aproximación acerca de la tendencia que se tiene en materia de política así como el comportamiento real de la UPC.
UPC en régimen contributivo
En el régimen contributivo la UPC es percibida anualmente por las Empresas Promotoras de Salud -EPS- como un valor fijo por cada afiliado, con un ajuste según edad, género y ubicación geográfica, el cual es complementado con las cuotas moderadoras de parte de los cotizantes y beneficiarios y los copagos por parte de los beneficiarios, con el fin de garantizar a las EPS los recursos necesarios para la prestación y administración de los servicios definidos en el Plan Obligatorio de Salud -POS-. Esta UPC se financia a partir de recursos parafiscales, provenientes de las contribuciones realizadas especialmente por la población trabajadora, cuyo recaudo nacional se contabiliza en la cuenta de compensación del Fondo de Solidaridad y Garantía.
UPC en el régimen subsidiado
En el régimen subsidiado, por su parte, los recursos son tanto de origen fiscal como parafiscal, y se giran a las direcciones locales de salud para contratar con las Administradoras del Régimen Subsidiado -ARS- la afiliación de la población seleccionada (niveles 1 y 2 del Sisbén), que con esta afiliación goza de los beneficios establecidos en el POS subsidiado. Se destaca, a diferencia del contributivo, que en el régimen subsidiado sólo se reconocen diferencias en la UPC según la región, de manera que no se tienen en cuenta variables tan importantes para estimar el gasto en salud como edad y género.
Además, basados en el argumento de que no pueden darse barreras al acceso, en particular para la población sin capacidad de pago, en este régimen no se cobran cuotas moderadoras pero sí los copagos, según la capacidad económica de los afiliados.
Definición de UPC para 2006
Para el régimen contributivo se definió un valor de $386.881 por año, lo que significa un aumento de 5,8% respecto de 2005, mientras que para el régimen subsidiado se fijó en $215.712, con un aumento igual al anterior (ver tabla). Se recuerda que a estos valores se les suma un recargo del 20% para los departamentos de Amazonas, Arauca, Casanare, Caquetá, Chocó, Guajira, Guainía, Guaviare, Meta, Putumayo, San Andrés y Providencia, Sucre, Vaupés, Vichada y la región de Urabá. Se exceptúan de este incremento las ciudades de Arauca, Florencia, Riohacha, Sincelejo, Villavicencio, Yopal y sus áreas de influencia, en las cuales se aplicará la UPC del resto del país.
El incremento conserva la tendencia de años anteriores, en tanto resulta superior a la inflación proyectada (índice de precios al consumidor IPC total nacional) para el año sobre el cual va a operar dicho aumento, e inferior al ajuste del salario mínimo para la misma vigencia, variable esta última que ha sido tomada desde 1995 como trazador de los ingresos de la cuenta de compensación y, por tanto, como referencia para la definición de la UPC. Sin embargo, especialmente a partir de la crisis de 1999, el aumento en el salario mínimo pierde importancia y para mantener el equilibrio financiero del sistema (POS = UPC) se ha buscado cierta concordancia con el saldo de la cuenta de compensación, de manera que si éste es positivo y considerablemente alto, se determina un incremento real, pero si es negativo o muy bajo, se establece una política más conservadora, con caída real de la UPC o un aumento real cercano a cero (ver gráfico).
Ahora bien, según el análisis de sostenibilidad realizado para el Consejo, un incremento en la UPC para 2006 similar al del IPC causado en 2005 mantendría el equilibrio POS UPC. Aparentemente, esta afirmación aplica por igual para ambos regímenes, y es así como al comparar el incremento del IPC con el del salario mínimo, el cual ascendió al 6.9% para 2006, se consideró pertinente un incremento adicional de 0.8% en la UPC, “con la recomendación de que este incremento se refleje en las relaciones contractuales entre las administradoras y los prestadores de servicios de salud, incluyendo el personal de servicios de salud”.
Si bien se estableció el mismo aumento para ambos regímenes, se hacen dos consideraciones específicas para el régimen subsidiado. Por una parte, conservando la tendencia de una mayor presión de los costos, se decide mantener una prima adicional de 2% sobre la UPC del país para los afiliados en Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla, en consideración a su mayor siniestralidad respecto del resto de municipios y a la mayor frecuencia de uso de los servicios. Por otra parte, teniendo en cuenta el comportamiento registrado por el gasto en servicios con cargo a los denominados subsidios parciales, se estableció un aumento adicional del 2%, con miras a recuperar el equilibrio financiero entre la UPC y el POS correspondiente a este plan de beneficios.
Conclusiones
La definición de la UPC para 2006 resulta holgada y provisional, y una vez más enseña que este tipo de decisiones no responde de manera estricta a un ejercicio técnico basado en el seguimiento permanente y de carácter institucional sobre las principales variables de operación del sistema, en particular la prestación de servicios de salud y sus costos.
Se nota que en el marco de un repunte de ingresos de la cuenta de compensación, el Consejo le apuesta a un incremento real en la UPC, a sabiendas de que aparentemente existe un equilibrio financiero entre el POS y la UPC. Es importante tener en cuenta que esta afirmación está respaldada en el aumento del IPC, de modo que se admitiría que este indicador da cuenta de lo que sucede con la evolución de costos del sistema. Además de determinar un incremento real, el mayor en los últimos siete años, el Consejo advierte en su Acuerdo que durante los primeros cuatro meses de 2006 podría establecer un ajuste adicional, lo que indica la generación de expectativas sobre mayores ingresos.
Como hecho un poco idealista, en el Acuerdo del Consejo se sugiere que al decretar un ajuste generoso, éste se refleje en unas mejoras condiciones contractuales que puedan favorecer a las instituciones prestadoras y a los profesionales de la salud.
Sorprende el tipo de afirmaciones que se presentan en el Acuerdo del Consejo, que si bien pretenden mostrarse como resultado de estudios técnicos, no son lo suficientemente claras para alcanzar una buena argumentación. Se destaca, por ejemplo, el hecho de que si bien se decreta un incremento igual en la UPC para los dos regímenes, luego se reconocen cuestiones adicionales para el régimen subsidiado.
Por último, dentro de las discusiones que siguen a la definición de la UPC se encuentran, además del indicador para establecer el incremento en la UPC, los factores de ajuste por grupos de edad y género, ya que en la actualidad se reconoce una diferencia cercana al 2% entre la UPC decretada y la que resulta como promedio ponderado.
 
Colombia: crecimiento real UPC - C y saldo de compensación, 1996 - 2006

Nota: El dato de compensación para 2006 corresponde al saldo registrado en mayo de 2005.
Fuente: Informes del CNSSS y Banco de la República. Cálculos de los autores.
Tabla. Colombia: UPC, cuotas moderadoras y copagos en salud, 2006

Fuente: Informes del CNSSS.
(*): En el régimen contributivo, el nivel 1 corresponde a ingresos inferiores a dos salarios mínimos mensuales; el nivel 2, entre dos y cinco salarios mínimos, y el nivel 3 más de cinco. En el régimen subsidiado, corresponden a indigencia, Sisbén 1 y Sisbén 2, respectivamente. El valor límite es el máximo cobro por un mismo evento; entre paréntesis el porcentaje del costo a cargo del beneficiario. El valor máximo es el monto por año calendario permitido por concepto de copagos.
 
 
 







 



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