MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 68    MAYO DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Futuro de los trasplantes:
¿En manos de quién?
Redacción El Pulso - elpulso@elhospital.org.co
Bajo total confidencialidad se gesta una modificación al decreto 1546, sobre reglamentación de trasplantes. El debate principal está en si omitir o no la actual "presunción legal de donación", que para algunos científicos facilita el tráfico de órganos; de soslayo se perciben las críticas diferencias regionales en desarrollo científico-técnico y en pro de la cultura de donación, mientras en las sombras quedan a la espera de sus decisiones, toda esa masa silenciosa de pacientes para quienes su vida depende del criterio financiero del gobierno y de las EPS.
Los grupos de trasplantes de Colombia, especialmente los que operan en Medellín, tienen un reconocimiento internacional y están entre los cinco más importantes del mundo. Sin embargo, la mayoría de las EPS no remiten los pacientes y no porque no existan (se calcula que más 7.000 personas los requieren con urgencia en el país sólo en riñón), sino por un factor que resulta vergonzoso confesarlo en términos éticos, médicos y humanísticos: no se hacen porque se ha priorizado el rendimiento financiero de las EPS sobre la vida o la calidad de vida de los pacientes. Como lo asegura un especialista en trasplantes de hígado: "las EPS se escurren" y los pacientes parecen como jugando “escondidijo”; es "como si los escondiera el sistema, pasan de un hospital a otro, y cuando por fin los remiten ya están en una fase terminal" y poco o nada se puede hacer por ellos, o como sin titubeos lo expresó otro fundador de un grupo de trasplantes: "Para ellos -las EPS-, les sale más barato un ataúd que un trasplante de riñón. Obviamente, un trasplante de riñón vale $25 millones, un ataúd $300.000. Esa es la parte fundamental y aquí la estamos eludiendo". Y concluye: "el tema fundamental es que en Colombia no hay una política de salud, sino una política financiera que favorece a X o Y grupos".
Todas estas voces salieron el 5 de septiembre de 2003 del desnudar esos intríngulis del sistema de salud en Colombia en el tema de los trasplantes, con miras a crear un nuevo decreto que los regule, y como un paso duro y crítico de los grupos que operan en esta área médica en Cali, Bogotá y Medellín ante el Ministerio de la Protección Social, que deberá atender sus posiciones antes de promulgar la nueva norma tras la petición expresa del Congreso de la República que demandó dichos encuentros al Gabinete, para permitir así una amplia discusión y análisis de todos los sectores involucrados en el tema y efectuar la próxima reforma del decreto 1546 del 6 de agosto de 1998. En esta reunión participaron además de los grupos de trasplantes ya indicados, delegados especiales de otras ciudades, clínicas, hospitales, bancos de tejidos, médicos especialistas en trasplantes, trabajadores sociales, investigadores y representantes de usuarios y donantes de los servicios, además del ministro de la Protección Social, Diego Palacio, el entonces viceministro de Salud, Juan Gonzalo López, y otros funcionarios de esta cartera, más los senadores gestores de esta reunión: Bernardo Alejandro Guerra y Manuel Ramiro Velásquez, quienes propusieron como locación a Medellín por celebrarse allí los 30 años del primer trasplante realizado en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl.
Tras la reunión estaba el antecedente de candentes debates en el Senado sobre tráfico de órganos en el país, que hoy es motivo de investigación por la Fiscalía, la Procuraduría y la Supersalud, entre otros entes fiscalizadores, y que llevaron al senador Carlos Moreno de Caro a presentar el Proyecto de Ley 09/03 "por el cual se prohíbe la comercialización de órganos humanos para trasplantes", cuyos ponentes fueron los senadores Bernardo Alejandro Guerra y Angela Victoria Cogollos, el pasado 14 de abril, buscando que se penalice como mínimo con 7 o 10 años de cárcel a los nefastos mercaderes de órganos.
De la reunión de Medellín en el 2003 salieron comisiones para trabajar en el proyecto y aunque el ministro Palacio aseguró que entre los objetivos estaban lograr una información nacional clara y disponible sobre lo que está pasando con la donación y los trasplantes, más fortalecer la operación descentralizada de los trasplantes y centralizar la información, lo cierto es que hasta el cierre de la presente edición (28 de abril), no se logró conocer el avance concreto de los grupos de trabajo y en cambio sí establecer que entre las partes, Ministerio y grupos de trabajo, se hizo un pacto de confidencialidad hasta que "salga el decreto en forma oficial y con consenso de las partes".
Lo cierto es que un punto coyuntural que no ha permitido que el decreto se dé a luz está en si quitar o no la presunción legal de donación en Colombia: "La clave es que hay muchas presiones ante al gobierno y el Ministerio de la Protección Social, para que no se quite del decreto la presunción legal de donación. En cambio, hay un grupo, empezando por nosotros (Medellín), que pensamos que la presunción legal de donación se debe quitar del decreto, porque ahí es donde radica la ilegalidad y el comercio de tejidos. Ahí es donde se está dando el comercio ilegal. Porque, ¿quién controla que la gente, que técnicos o inclusive médicos, vayan a un anfiteatro a sacar tejidos para la exportación y para beneficiarse económicamente de esas exportaciones? ¿Quién va a controlarlos sabiendo que la Fiscalía, la Supersalud ni la Procuraduría tienen control sobre eso? De manera que ahí es donde radica la ilegalidad y donde se está haciendo el comercio ilegal que está demostrado y es evidente en el país".
La voz de los grupos de Medellín que tienen como sede de operaciones el Hospital Universitario San Vicente de Paúl y la Universidad de Antioquia, la Clínica Cardiovascular Santa María, la Clínica Las Américas y el Hospital Pablo Tobón Uribe, tiene su peso, pues han laborado en equipos multidisciplinarios desde los años 60´s y han logrado con trabajo riguroso, humanista, ético y científico demostrar grandes avances y éxitos notables en trasplantes de órganos y tejidos, reconocidos por la comunidad científica mundial desde 1973. Para completar, cuentan con el respaldo de los antioqueños, quienes demuestran su confianza en la labor que desempeñan con la cultura de donación que profesan (un 60% de la población está dispuesta a ser donante) gracias a las campañas constantes que han desarrollado hace más de 30 años entidades nacidas en la ciudad como la Corporación Colombiana para el Fomento de Trasplantes y la Asociación Nacional de Trasplantados, haciendo que Medellín supere hoy a Barcelona, considerada hasta hace poco la primera ciudad a escala mundial en donación, y que el ciudadano corriente se muestre orgulloso de los logros de sus científicos y los sienta como propios, mientras la prensa regional hace eco de este sentir -periódico El Colombiano- publicando especiales para resaltar su historia, esfuerzos, méritos, avances y éxitos (1), aunque los integrantes de estos grupos siempre busquen discreción personal y sólo destaquen ante los medios el trabajo interdisciplinario y de grupo en beneficio de los pacientes.
Esa trayectoria ha permitido que otras regiones apoyen la posición de Antioquia y la respalden. Sin embargo, se conoce que el lobby es fuerte en Bogotá, que todas las regiones tienen un trabajo de años y años por realizar, que Cali ha logrado un gran avance en materia de trasplantes, especialmente de riñón, y en cultura de donación; y que Bogotá, aunque fue la primera ciudad en intentar un trasplante en el país en 1965, tenga serias dificultades para conseguir donantes y financiar campañas que les permitan la coordinación de trasplantes, porque según cálculos recientes esto les puede costar hasta $100 millones mensuales que no tienen de dónde sacar, mientras que en Medellín son los propios grupos de trasplantes quienes financian esta coordinación.
Hay que esperar a conocer el nuevo Decreto para ver qué tanto se acogieron las propuestas de todos los involucrados, como lo pedía el Congreso de la República, y para verificar hasta qué punto se reconocerán los méritos de lo trabajado en el país por los diferentes grupos, qué respaldo efectivo se dará a quienes aún tienen un largo trabajo por desarrollar en sus ciudades y qué obligación se impondrá a las EPS para garantizar a todos los ciudadanos el derecho a un trasplante oportuno y a una vida digna y de calidad, sin que el Ministerio haga cálculos mezquinos sobre qué otra cosa se podría hacer con esa plata que se gasta en trasplantes bajo la formulita de costo-beneficio.
1. (http://www.elcolombiano.com.co/proyectos/serieselcolombiano/textos/trasplantes/julio22/obsesion. htm)
 
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