aéreo, terrestre,
de carga, pasajeros, etc.-, banca y finanzas, educación,
cultura -cine, televisión, música, literatura,
etc-, consultoría y asesoría, servicios profesionales,
edición, courier, turismo, hotelería, y entre
tantos otros más, servicios de salud.
Como podrá el lector imaginarse, ante tan amplia gama
de posibilidades, los servicios en su conjunto representan el
73% del total de la producción en el mundo, y en general
se acepta que mientras más desarrollado es un país,
su producción de riqueza se basa más en los servicios
que en la producción de lo que se denominan bienes o
productos.
En el caso de Colombia, los servicios en su conjunto afectan
positivamente de manera importante su balanza comercial y está
claro que su importancia es capital dentro de las negociaciones
comerciales, sea en el marco del TLC con los Estados Unidos,
o en la Comunidad Andina de Naciones CAN, o en el Área
de Libre Comercio de las Américas ALCA, o en la Organización
Mundial de Comercio OMC.
Como era de esperarse, los diferentes gremios del país
del norte, desde hace años desarrollaron una institución
de carácter intergremial que agrupa a todos los que prestan
servicios y están listos para colaborar con su gobierno
en las negociaciones que se avecinan con nuestro país.
Igualmente han participado en las negociaciones previas de los
Estados Unidos en el Tratado de Comercio con Canadá y
México NAFTA, en el tratado con Centroamérica
CAFTA, y en el tratado con Chile. El presidente de dicha Coalición
de Servicios, Robert Vastine, estuvo hace poco en Colombia y
dejó planteados muchos aspectos que clarifican qué
quiere ese importante sector de la producción de Estados
Unidos, cómo avocarán las negociaciones y cuáles
son sus previsiones.
Retos del TLC
El Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos es una prioridad
del gobierno colombiano, y de acuerdo con diferentes estudios
y análisis, es una oportunidad que si es bien manejada,
generará múltiples beneficios para el país
y le ayudaría a colocarse en la senda del desarrollo;
el impacto positivo que ha tenido para nuestra economía
el ATPA así lo demuestra.
En el caso del sector salud, esta negociación del TLC
trae retos muy importantes, los cuales infortunadamente pareciera
que pocos en el sector previeran y que trataré de explicar
de manera breve.
En primera instancia, permítanme recoger algunas precisiones
sobre cómo se hacen transacciones comerciales de servicios
de salud en el mundo, las cuales fueron publicadas en esta misma
columna en marzo de 2003: Existen cuatro modos de comerciar
servicios de salud: Comercio transfronterizo, Consumo en el
extranjero, Inversión extranjera y Desplazamiento de
personas naturales; cada uno de ellos además de ser muy
diferente, tiene posibilidades y riesgos distintos para el país.
Estas formas de exportar servicios o importarlos -si se mira
desde el otro lado comercial- son las que se denominan como
modos I, II, III y IV, respectivamente. El Comercio transfronterizo
define a las actividades en las que ni comprador ni proveedor
se movilizan o cruzan fronteras, solo lo hace el servicio, p.ej.:
actividades de telemedicina, estudios de patología y
laboratorio, etc. El Consumo en el extranjero se refiere a personas
que salen de su país a buscar atención médica
en otra nación; este es el tipo de exportación
de servicios que hacen las instituciones de 'Salud sin Fronteras'
en Medellín o 'Salud Capital' en Bogotá. Inversión
extranjera implica la apertura de filiales en otro país
o la participación con capital humano, técnico
y económico en negocios de salud en otra nación.
Y el Desplazamiento de personas naturales se da cuando profesionales
de las áreas de salud se desplazan a otros países
con el fin de prestar sus servicios para luego retornar a su
país de origen.
Adicionalmente a estos cuatro modos de realizar transacciones
comerciales en salud, que ofrecen riesgos y oportunidades específicas
para nuestro sector, el tema de propiedad intelectual ofrece
particular importancia debido al impacto que tendrá sobre
la industria farmacéutica, dispositivos médicos,
biotecnología, y ciencia e investigación.
En el caso de Comercio transfronterizo o modo I, puede decirse
que hoy no existen barreras de ninguna de las dos partes de
la negociación del TLC, y que tanto empresas de Colombia
como de Estados Unidos pueden prestar este tipo de servicios
sin que su contraparte oponga resistencia mediante regulaciones
o trabas legales. Lo que sí falta son los ajustes internos
dentro de las regulaciones colombianas para que sus empresas
puedan exportar de mejor manera; esos ajustes tienen que ver
con regulaciones cambiarias, de impuestos, estímulos
al desarrollo, estándares de calidad, etc.
En lo referente a Consumo en el extranjero o modo II, no existen
tampoco barreras, y tanto los nacionales estadounidenses como
colombianos pueden buscar servicios en uno u otro país.
Sin embargo, existen algunas limitaciones que imponen restricciones
al comercio de Estados Unidos con Colombia, que deben ser vigorosamente
trabajadas por el equipo negociador de nuestro país:
En primera instancia, Estados Unidos advierte a sus ciudadanos
y califica a Colombia como país de riesgo; sin entrar
a discutir las condiciones de seguridad interna por todos nosotros
conocidas y la responsabilidad del Estado norteamericano con
sus nacionales, este tipo de advertencia sí termina generando
un impacto negativo sobre la decisión de una persona
para venir a buscar un tratamiento médico en Colombia,
el cual pudiera ser ostensiblemente más barato. Igualmente,
existen limitaciones de inmigración para movilización
de colombianos hacia Estados Unidos, que deben ser flexibilizadas
en el caso de que se vaya en busca de asistencia médica.
Desafíos en inversión
extranjera bilateral
La Inversión extranjera o modo III, está totalmente
abierta en Colombia desde principios de los años noventa,
cuando se negoció en la Organización Mundial del
Comercio OMC. Ello quiere decir que compañías
colombianas pueden hacer la inversión que quieran y que
estén en capacidad de hacer en territorio de la unión
americana, y viceversa. Como en el caso del comercio transfronterizo,
la limitación es nuestra hacia nosotros mismos, porque
los Estados Unidos alientan la inversión de extranjeros
en su territorio dando todos los estímulos posibles,
conscientes de que si otros invierten allí, el país
crece, se desarrolla y se enriquece. Nosotros en cambio, hemos
creído tradicionalmente que cuando vienen de afuera
a invertir en el país, seguramente nos van a robar o
nos van a quitar algo, trasluciendo ese sentido de despojo que
de alguna manera nos dejó el descubrimiento y conquista
de América. Así que los ajustes internos que debemos
hacer para atraer inversión extranjera son muy amplios
y pasan por temas como la inseguridad jurídica, estabilidad
fiscal, estabilidad tributaria, reglas estables de mercado,
organismos de control fuertes, programas de estímulo
a la inversión y atracción de capitales, pérdida
de temor a la competencia, etc.
Es probable que inicialmente dentro del sector salud la inversión
extranjera sea muy prudente, esperando que se estabilicen las
reglas para ello. En todas las conversaciones que he tenido
respecto de este tema, siempre percibo el inmenso temor que
tiene especialmente el sector hospitalario de verse inundado
por cadenas hospitalarias norteamericanas y de tener que salir
por la puerta de atrás presionados por la quiebra. Seguramente
vendrán inversionistas a explorar el mercado prestador
colombiano y también es probable que algunos de ellos
terminen quedándose, pero particularmente, no creo en
esa previsión apocalíptica por varias razones:
- Desde hace 10 años está abierta la inversión
extranjera en nuestro país. Ya era hora que algún
gran inversionista llegara con sus cadenas hospitalarias, lo
que hasta ahora no ha ocurrido.
- Es evidente que los márgenes de la operación
hospitalaria en Colombia no son comparables con los del mercado
norteamericano, y por tanto difícilmente emprenderían
una empresa como esa a gran escala en nuestro país.
- El mercado de salud colombiano es insignificante en términos
de tamaño, comparado con el del norte.
Diría entonces que el sector prestador tiene un enorme
reto de todas maneras, pues debe ser cuidadoso y convertirse
en un sector muy eficiente y productivo, dado que índices
de ineficiencia tarde o temprano terminarían por atraer
a otros dispuestos a ocupar su lugar.
Limitaciones en venta de servicios
profesionales
Para el caso de Desplazamiento de personas o modo IV, existen
limitaciones importantes al comercio por parte de los Estados
Unidos, que deben ser cuidadosamente enfrentadas:
- Existen poderosas barreras para lo homologación de
títulos de profesionales colombianos, lo que hace que
difícilmente estos puedan ejercer como tales allí.
- Estados Unidos tiene una cuota de 65.000 profesionales/año
-de todas las áreas-, que pueden ser recibidos para ejercicio
en ese país. Esa cuota está definitivamente copada
y en el caso de la reciente firma del CAFTA con Centroamérica,
no se otorgó un solo cupo.
- En el caso de nacionales colombianos, se evidencian restricciones
de inmigración que dificultan su ingreso a Estados Unidos.
Este modo de exportar ofrece particulares consideraciones de
análisis, pues implica el que profesionales independientes
o compañías presten servicios de manera temporal
mediante el desplazamiento de personas. Pero también
presenta la alternativa inmediata de que esos profesionales
decidan quedarse a donde han llegado y esta situación
debe ser evaluada con tino, pues como llamaba la atención
el ex ministro Augusto Galán en pasado días, el
país debe sopesar muy bien si permite que su capital
profesional, que le ha costado mucho capacitar, sea entregado
tranquilamente y a cero costo. Por otra parte, el severo desempleo
de profesionales de salud en Colombia evidenciado por los últimos
estudios patrocinados por el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), plantea la opción de que esos profesionales busquen
otros horizontes y giren remesas importantes como es el caso
de México, solucionando de paso el problema de gran desempleo.
En el caso nuestro, el ejemplo que se viene dando con la solicitud
de países desarrollados de enfermeras profesionales es
muestra de ello.
Hemos propuesto al gobierno insistir en una comisión
binacional permanente para la homologación de títulos,
un cupo mínimo de profesionales recibidos por Estados
Unidos similar al logrado por Chile en su reciente acuerdo de
libre comercio, y una flexibilización en las normas de
inmigración para profesionales en viajes de trabajo.
Es previsible que profesionales norteamericanos lleguen periódicamente
a Colombia a prestar servicios de asesoría y consultoría
de manera temporal, pero tal como lo expuse en el caso de Inversión
extranjera, dudo mucho que tengamos una diáspora de profesionales
norteamericanos hacia nuestro país, debido a varias razones:
- Los salarios en Colombia son ostensiblemente más bajos,
lo que incidirá negativamente en la decisión de
cualquier profesional norteamericano para venir al país.
Debe advertirse que aunque no sea parte de este tema, ésta
apreciación no es válida en el caso de las negociaciones
dentro del ALCA, donde sí existe el serio peligro de
la migración de profesionales cubanos, ecuatorianos,
centroamericanos, que ven en nuestro país mejores oportunidades
que las que tienen en sus países natales.
- El nivel de desarrollo del lugar buscado por los profesionales
para su elección de residencia -especialmente los de
salud-, es un factor determinante, como bien lo muestra la tendencia
a la concentración de los mismos en las ciudades en todo
el mundo. Las razones son variadas: oportunidades de empleo,
nivel de tecnología, nivel de vida, vida cultural y social,
etc.
- Tanto ahora como en el pasado, las fronteras colombianas ya
han estado abiertas a los profesionales norteamericanos y no
se ha presentado ese temido flujo masivo.
Son retos para todos
La secretaría del Consejo Gremial ha sido designada para
llevar a cabo la coordinación de la Coalición
de Servicios de nuestro país con la participación
de otros importantes gremios. En el caso del sector salud, la
participación y concurso de todos debe estar motivada
por el acuerdo y la búsqueda de mejores oportunidades
ante una ocasión que se nos presenta franca, y en la
que las diferentes porciones de la cadena sectorial -industria
farmacéutica, de dispositivos médicos, aseguradores,
escuelas de salud, prestadores de servicios, profesionales,
etc.- podrán vislumbrar nuevas posibilidades de crecimiento
y desarrollo. |