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Situación
actual de
la
acreditación en salud
Carlos
Edgar Rodríguez H., MD - Especialista en Administración
de servicios de salud y Gerencia Social, Magíster en
Bioética, Director Nacional de Acreditación en
Salud Icontec - elpulso@elhospital.org.co |
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El
Sistema Único de Acreditación en salud avanza
y se consolida como importante herramienta para fomentar una
verdadera cultura de calidad en el sector salud; es un proceso
de largo plazo para los países que se comprometen en
adelantarlo y el camino debe recorrerse en forma gradual y agotando
cada etapa. Desde el diseño, la filosofía de la
acreditación es clara: centrar la atención en
el usuario, velar por su seguridad y su dignidad. Para ello,
se incluyó la orientación del Consejo Canadiense
de Acreditación en la formulación de estándares
y se revisó la experiencia de 12 países. El sentido
de la acreditación es fielmente aplicado por Icontec
desde su implementación hace dos años, como resultado
del concurso de méritos realizado por el Ministerio de
la Protección Social.
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El
sistema busca comprometer a las instituciones en un proceso
de largo plazo, con comienzo pero sin final, que no puede considerarse
una moda gerencial o una imposición más. Hay pasos
concretos estudiados y probados como mecanismo para el mejoramiento
continuo de la calidad, con beneficio directo para los usuarios
y para el sistema de salud.
Lo que se promueve
La base del sistema de acreditación
es el uso de unos estándares previamente conocidos y
aprobados, específicos para el sector salud, que tienen
como ingrediente principal el centrarse en los diferentes pasos
de la atención al usuario de los servicios de salud,
de tal forma que las instituciones garanticen que desde el ingreso
hasta después de su salida, el usuario y su familia son
informados adecuadamente sobre sus deberes y derechos, se respeta
su dignidad y privacidad, y sobre todo, que el proceso de atención
se brinda con apego a procesos demostrables, guías de
diagnóstico y tratamiento basadas en evidencia científica,
tecnología adecuada y atención integral que comprenda
todos los pasos, para garantizar no sólo la recuperación
sino un mejor estado de salud en general.
La acreditación promueve especialmente el atributo seguridad
de la atención. Se trata de prevenir todos los
posibles eventos adversos, complicaciones, secuelas etc., que
sean prevenibles, para lo cual se exige a las instituciones
tener una política clara de notificación e intervención
de eventos adversos, un programa de auditoría para el
mejoramiento de la calidad, indicadores específicos de
proceso y resultado de la atención, parámetros
de comparación con otras entidades, seguridad en administración
de medicamentos, control de la disposición de desechos,
una estructura segura, registros de la atención oportunos
y confiables, y en general, todo aquello que contribuya a una
atención de buena calidad.
Cualquiera que revise estas exigencias y los pasos del proceso,
comprenderá que la acreditación no es un objetivo
de corto plazo y mucho menos una finalidad en sí misma;
la acreditación debe comprenderse como un instrumento
de mejora, cuya utilidad práctica está probada:
fomenta el trabajo en equipo, genera cultura de calidad y mejoramiento
continuo, hace reflexionar e intervenir oportunamente posibles
errores en la prestación del servicio y evitar con ello
daños a pacientes o familiares, motiva la recuperación
del sentido del quehacer como profesionales de la salud y enseña
a valorar los logros de todos.
Lo que se ha hecho
En estos dos años se logró
que el sector sea consciente de la importancia del tema y de
la responsabilidad de todos frente al mismo. Para presentar
la solicitud, es necesario conocer los estándares y su
orientación, constituir equipos de trabajo (grupos de
autoevaluación), analizar limitaciones para cumplir los
estándares, establecer acciones de mejora, calificarse
y autoevaluarse, hasta tener la seguridad que la institución
avanzó razonablemente en el cumplimiento de los parámetros
establecidos.
Después viene el proceso de evaluación externa,
que realiza en forma neutral, autónoma e independiente
el Icontec, en una visita en la que se mira la organización
como un todo, por profesionales idóneos que conocen tanto
las instituciones de salud como los estándares, y que
superaron un proceso riguroso de selección y capacitación
previa. Luego, y a partir de los informes elaborados por los
evaluadores, viene la etapa de análisis y el concepto
de la Junta de Acreditación, que decide si otorga o niega
la acreditación; el trámite final es la ratificación
de la decisión ante el Consejo Directivo de Icontec.
Como se ve, el proceso tiene etapas en las cuales se busca garantizar
la máxima coherencia en las decisiones.
A la fecha están acreditadas 8 instituciones: Instituto
del Corazón de la Fundación Cardiovascular de
Colombia, octubre 26/04; Hospital Pablo Tobón Uribe,
abril 29/05; Hospital General de Medellín Luz Castro
de Gutiérrez ESE, noviembre 11/05; ESE Hospital del Sur
Gabriel Jaramillo Piedrahíta, noviembre 30/05; ESE Hospital
Pablo VI, febrero 14/06; Centro Policlínico del Olaya,
febrero 14/06; ESE Hospital París-Acevedo-Fontidueño,
febrero 14/06 y el Centro Médico Imbanaco, abril 26/06.
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Cabe
señalar que 3 de las 4 instituciones públicas
acreditadas participaron en la prueba piloto realizada por Icontec
en octubre/04, lo cual comprueba el efecto del trabajo continuo
en procura de la calidad y debe evitar sorpresas a quien se
pregunte las razones de dichas acreditaciones.
Las experiencias de cada institución acreditada darían
lugar a otra publicación; sin embargo, vale destacar
algunas cualidades generales que deben tenerse en cuenta como
modelo a seguir; entre otras, la sistematización de historia
clínica completa en algunas instituciones; el énfasis
en mantener informados a usuarios y familiares, incluyendo el
abordaje de situaciones complejas relacionadas con nivel social,
económico y académico de los usuarios; y la perseverante
lucha por ofrecer atención oportuna, segura, humanizada
y de alto nivel, independiente de las dificultades de recursos,
los flujos de pago en el sistema, etc. Un punto en el que se
hace énfasis, es la necesidad de tener instituciones
de alto nivel de calidad, pero a la vez sensibles al dolor y
la incertidumbre que la enfermedad genera: es tiempo de volver
por los fueros de un ejercicio sensible y humanizado que hará
mucho bien a un sistema a veces calificado de insensible y mercantilizado,
por los pacientes. |
Las
instituciones acreditadas asumen una enorme responsabilidad
como ejemplo de sensibilidad, trato amable y respetuoso, y deben
convertirse en instituciones de puertas abiertas que muestran
a otras sus experiencias de calidad.
El sistema avanza, lento pero seguro. Se enfatiza mucho en ello;
no se trata de poner de moda otro certificado, sino de beneficiar
a la población con servicios de salud confiables, de
alta calidad, seguros y centrados en los usuarios. En razón
de ello, las instituciones que quieran aplicar han de tener
conciencia de los pasos del proceso y del concepto de largo
plazo involucrado. A la vez y de acuerdo con el principio de
gradualidad, el Ministerio de la Protección Social, la
Junta de Acreditación e Icontec, modificaron el puntaje
mínimo requerido para acreditarse en salud, al aumentar
la exigencia de 250 a 280 puntos, establecer una nueva categoría
-la de acreditado con excelencia- para instituciones que obtengan
más de 400 puntos de los 500 posibles y definir el número
máximo de estándares cuya calificación
puede ser menor de lo esperado (ver cuadro). |
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Todas
estas decisiones contribuyen a que el proceso sea cada vez más
exigente, de forma que sirva para diferenciar realmente aquellas
instituciones meritorias, que se consagran al trabajo de calidad
superior.
Cabe destacar el trabajo del gobierno nacional, en particular
del Ministerio de la Pro-tección Social, como impulsor
del sistema. Ha respetado la independencia y autonomía
del organismo acreditador y asumido retos importantes para el
desarrollo del sistema, como la conformación de la Unidad
Sectorial de Normalización; ha promovido la discusión
para hacer realidad una política de incentivos para instituciones
que logren la acreditación, tema complejo pero de enorme
importancia para el despegue del sistema. En la expedición
de las normas que ajustan el actual Sistema Obligatorio de Garantía
también han tomado forma algunas de nuestras inquietudes
para el avance del sistema, en especial las relacionadas con
la definición de un sistema de información para
la calidad.
Estos avances son importantes y necesarios para el país,
aunque es indudable que el camino por recorrer es mucho mayor
que el recorrido. Entre otros temas, se requiere fortalecer
estándares para IPS, de forma que la acreditación
no se oriente exclusivamente a lo asistencial, sino que incluya
aspectos tan importantes como promoción y prevención,
salud pública, responsabilidad social, enfoque comunitario,
etc. En la misma línea es urgente resolver la asimetría
de exigencias, para que la acreditación de aseguradoras
sea una realidad en el corto plazo; los avances recientes, a
partir de las pruebas piloto realizadas a fines del año
pasado, demuestran no sólo que es posible sino necesario
incluir a los aseguradores en este cambio cultural.
También es importante tener clara la orientación
gradual del sistema: las exigencias no pueden ser tan altas
como para que nadie las cumpla, pero tampoco tan bajas como
para que no contribuyan a mejorar la calidad. Entre estos dos
extremos tiene que irse dando la afinación de los estándares,
tarea principal de la unidad sectorial de normalización.
Hay mucho por comentar sobre el desarrollo de la acreditación
en salud; por ahora, es importante tener claro que el sistema
avanza, que muchas instituciones trabajan en esta noble causa
y que los resultados se traducirán en salud de mayor
calidad para la gente. |
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