MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 38   NOVIEMBRE DEL AÑO 2001    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


La proporción aproximada de auxiliares de enfermería en las instituciones es de cuatro por cada médico y 1.5 por enfermera profesional.
Auxiliares de enfermería, tienen nuevo perfil

Convertirse en auxiliar de enfermería ha garantizado por mucho tiempo a una población importante, vincularse rápidamente al mercado laboral con buenas condiciones salariales. La transformación del sector salud trajo consecuencias desfavorables para ellos, lo que exige repensar su perfil.

Luisa Fernanda Restrepo Periodista, Medellín

Ningún otro trabajador del sector salud logra tener un acercamiento tan permanente con los usuarios de los servicios de salud como el auxiliar de enfermería, asimismo, no se puede entender una institución de salud sin la presencia de este personal que tiene a su cargo la asistencia y el cuidado de la población cumpliendo con las indicaciones hechas por médicos y enfermeras; su labor tan invisible en un sistema como el colombiano pero tan importante por la cobertura y los niveles de calidad que alcanza, es objeto de revisión y análisis.
De aquel ayudante de enfermería que décadas atrás velaba con muy buena voluntad y pocos conocimientos por la atención directa de los pacientes en clínicas y hospitales y cuya acción estaba centrada en los cuidados esenciales durante la estadía en estos centros, al momento actual, la visión se ha transformado.
Aunque en esencia el auxiliar de enfermería continúa teniendo bajo su responsabilidad esta atención, hoy, gracias a la implementación de un proceso formativo, el ejercicio en este campo permite responder a las demandas desde una posición comprensiva del tema salud.
Martín Valencia, de la Asociación Nacional de Enfermeras Certificadas, ANDEC, organización que agrupa a los auxiliares de enfermería del país, considera que "el concepto de auxiliar está un poco revaluado, la mayoría de los programas que existen hoy en el país los están graduando como técnicos, sin embargo, el Ministerio parece desconocer ésto, no los califica como tales y continúa manteniendo el término de auxiliares".
Al respecto, Gloria Sierra, directora de la Escuela de Enfermería Ecocesa de Medellín, insiste en esta paradoja, pues la formación que se viene ofreciendo desde los programas acreditados por los Ministerios de Educación y Salud, que cumplen con todos los requisitos de un programa no formal de educación en el campo técnico: es regulada en términos de intensidad horaria, de ciclos teóricos, del ejercicio práctico, etc.
Rol dentro del sistema
Si se reconoce que en las últimas décadas el Sistema de Salud del país se ha repensado y en este ejercicio se ha logrado comprender que el personal de la salud debe concebirse como un conjunto, donde todos los actores profesionales y no, interactúan para lograr el objetivo de brindar calidad de vida y bienestar a la población.
"El auxiliar de enfermería se prepara para trabajar en el sector salud en el cuidado directo de los pacientes. Sus labores son técnicas específicamente y obedecen a las indicaciones de los profesionales con quienes interactúa para el cumplimiento de los procesos de atención, bien sea ambulatorios o clínicos", explica Estela Montoya, asesora de Ecocesa.
Esta enfermera profesional recuerda que cuando existían los hospitales de beneficencia manejados por religiosas, algunas niñas y señoras voluntarias ayudaban al cuidado básico de los enfermos, dando pie al surgimiento de las llamadas ayudantes de enfermería, figura que se manejó entre la década de los 50 y aún hasta los 70.
"A partir de los años 80, en Colombia se inicia un proceso de nivelación de los ayudantes de enfermería, se buscó capacitar a este personal y el Ministerio de Salud, a través de Recursos Humanos, ordenó el diseño de un programa de complementación que en 1996 acabó con la figura de ayudantes de enfermería".

“la formación no puede limitarse al área clínica sino que se hace urgente enfatizar otros campos como la promoción, la prevención, lo comunitario y la salud pública”
Ahora, la mayoría de las instituciones que forman auxiliares tienen un programa que oscila entre 18 y 24 meses, con módulos teóricos y prácticos, asegurando una vez terminado el proceso, una certificación que les permite desempeñarse en cualquier lugar del país y esencialmente en los campos ambulatorio y clínico, aunque su desempeño tiende a ampliarse con el Sistema General de Seguridad Social.
Para ingresar a este tipo de programa académico, las exigencias se han ido aumentando y en la actualidad se requiere ser bachiller a la hora de iniciar la formación.
Servir y trabajar
Frente a su formación como auxiliar, Rodrigo Antonio Duque, egresado del Sena y quien trabaja en la Clínica Las Américas, de Medellín, expresó que la capacitación académica recibida es indispensable para atender un paciente,. "Si bien la práctica ofrece elementos importantes para el conocimiento de lo que se hace, es el saber teórico el que se ve requerido allí".
Duque recuerda que optó por estudiar auxiliar de enfermería después de haber trabajado en el hospital de Peque como celador y jardinero. Fue en ese espacio donde descubrió su inclinación por el servicio y una posibilidad importante de desempeño laboral. Ahora, después de ejercer en este campo, rescata de su labor la oportunidad de ayudar a otros en un momento tan crítico como es el de la enfermedad.
En cuanto al hecho de ser hombre en un medio predominantemente femenino, este auxiliar de enfermería percibe que en áreas como la de urgencias y siquiatría, los hospitales y clínicas los prefieren debido a que hay que movilizar muchos pacientes y para ésto se requiere más fortaleza.
Aunque confiesa que su deseo es profesionalizarse, Rodrigo Antonio Duque ha encontrado no sólo un trabajo que le permite su desarrollo humano y técnico, sino que le brinda importantes garantías laborales.
Proliferación
sin control
Por la acogida y la alta demanda de este tipo de estudio, gracias al cual en un lapso breve de tiempo las personas pueden desarrollar su vida productiva con una remuneración buena, se han ido aumentado considerablemente los centros de formación, lo que ha significado menos eficacia en el control y la proliferación de una oferta irresponsable que no cumple con los requisitos.
"A partir de la Ley 30 se ha descuidado la vigilancia y el control, existen muchas entidades piratas, en Antioquia no hay tantas pero en Bogotá son exageradas", señala Gloria Sierra.
En esta misma dirección, Jaime García, director del Centro de Servicios de Salud del Sena-Cundinamarca reitera que se está dando un aumento de escuelas de auxiliares de enfermería. "Lo que hemos visto es que las montan con una infraestructura mínima, no se tienen los medios ni las ayudas suficientes para eso, lo anterior ha bajado la calidad, sin desconocer que algunas escuelas privadas son muy cualificadas".
Pensar nuestra
realidad
Frente a las competencias que tienen los auxiliares de enfermería , la señora Sierra de Ecosesa llama la atención sobre la capacidad estos técnicos tienen también para desempeñarse en áreas como auditoría o facturación.
Estela Montoya, de la misma Institución, afirma que "si uno se basa en el perfil epidemiológico del mundo, la mayoría de las problemáticas de la salud son prevenibles y corresponden a niveles de complejidad básicos. Este personal auxiliar es supremamente útil en servicios esenciales de salud y pueden ofrecerlos con excelente calidad, entonces ahí es donde se requiere".
Por su parte y desde la experiencia de trabajo con este tipo de auxiliares, Adriana Acosta, coordinadora de Educación de la Clínica Reina Sofía en Bogotá, reconoce que el auxiliar es un personal técnico con buenas bases teóricas y prácticas, lo que permite encontrar en él un apoyo en procedimientos de niveles primarios, básicamente.
De igual manera, el Manual Técnico Administrativo de Servicios de Enfermería del Seguro Social contempla un perfil del auxiliar de enfermería como una persona que ha recibido formación para desempeñar tareas de menor complejidad, sin desconocer que es un elemento fundamental del equipo integral de salud.
Mayor reconocimiento
De otro lado, Estela Montoya, reclama una mayor atención para este persona,l por parte de las instituciones de salud. Si bien el equipo profesional de salud valora al auxiliar porque sin él, el sistema colapsaría debido a que se ha concebido desde su base, en la realidad se ha relegado, "por ejemplo, la actualización de estas personas se da a las malas, pues con la Ley 100 no hay tiempo y ellos están sobrecargados de funciones".
Por su parte, en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl de Medellín, se tiene como política dar estabilidad a las auxiliares de enfermería de cada servicio debido a que con el tiempo de permanencia y los programas de capacitación en las áreas en las que se desempeñan, adquieren conocimientos específicos para el manejo integral del paciente, lo que conlleva al desarrollo de un trabajo con mayor calidad.
En la actualidad, el Departamento de Enfermería de esta institución está diseñando programas de entrenamiento por servicio, basados en niveles de competencias, lo que fortalece la idoneidad del personal en la prestación del servicio. Además, el Hospital ha facilitado el horario para que las auxiliares de enfermería que quieran realizar diplomados en diferentes especialidades puedan hacerlo.
Mercado laboral
Señala también que las instituciones educativas han tenido que ir aumentando paulatinamente la práctica en los centros hospitalarios y clínicas, mientras que estos van reduciendo su planta de trabajo para reemplazarla con este personal. "Con los practicantes se ha reducido la carga de horas extras, nocturnas, etc. Entonces, la utilización de esta población es máxima".
Jaime García explica que antes de la Ley 100, "la totalidad de nuestros auxiliares de enfermería eran absorbidos por el hospital para cuidado directo allí, hoy están dedicados también al cuidado en casa, debido a que en las clínicas los pacientes permanecen cada vez menos tiempo, eso, obviamente, cierra el campo de acción en esos espacios y lo abre en la atención domiciliaria, pero allí las garantías laborales no son las mismas".
Por su parte, la directora de la Escuela de Auxiliares de Enfermería del Valle, Ninfa de Salas, coincidió en que con la aplicación de la Ley 100 se ha disminuido la ocupación de la mano de obra pero afirma que la competencia del mercado obliga a tener una mayor calidad de trabajo.
La hermana Isabel Quintero Vargas, directora de la Escuela de Auxiliares de Enfermería de Tunja, agrega que la formación no puede limitarse al área clínica sino que se hace urgente enfatizar otros campos como la promoción, la prevención, lo comunitario y la salud pública, lo que en consecuencia amplía las perspectivas laborales.
Otro campo que se está perfilando para el desempeño laboral de los auxiliares tiene que ver con la alta demanda que de ellos hay en el exterior, señala Martín Valencia de Andec, "estamos haciendo convenios para enviar personal a España, donde se está requiriendo para medicina domiciliaria y gerontología. Igual ocurre con Estados Unidos, Irlanda, Italia, España, Holanda, etc".
Sobre el particular, Gloria Sierra se mostró preocupada porque "tenemos un servicio de salud desbaratado, un sistema que no ha alcanzado la cobertura y la atención que se requiere, y estamos pensando en exportar talento humano de auxiliares de enfermería para otros países".
Desde este panorama, formadores y empleadores de los auxiliares de enfermería señalan que es urgente desarrollar las áreas de promoción y prevención. También se requiere aumentar las ofertas de especialización, programas complementarios y de actualización, de manera permanente.

 



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