Ningún otro trabajador del
sector salud logra tener un acercamiento tan permanente
con los usuarios de los servicios de salud como el auxiliar
de enfermería, asimismo, no se puede entender una
institución de salud sin la presencia de este personal
que tiene a su cargo la asistencia y el cuidado de la población
cumpliendo con las indicaciones hechas por médicos
y enfermeras; su labor tan invisible en un sistema como
el colombiano pero tan importante por la cobertura y los
niveles de calidad que alcanza, es objeto de revisión
y análisis.
De aquel ayudante de enfermería que décadas
atrás velaba con muy buena voluntad y pocos conocimientos
por la atención directa de los pacientes en clínicas
y hospitales y cuya acción estaba centrada en los
cuidados esenciales durante la estadía en estos centros,
al momento actual, la visión se ha transformado.
Aunque en esencia el auxiliar de enfermería continúa
teniendo bajo su responsabilidad esta atención, hoy,
gracias a la implementación de un proceso formativo,
el ejercicio en este campo permite responder a las demandas
desde una posición comprensiva del tema salud.
Martín Valencia, de la Asociación Nacional
de Enfermeras Certificadas, ANDEC, organización que
agrupa a los auxiliares de enfermería del país,
considera que "el concepto de auxiliar está
un poco revaluado, la mayoría de los programas que
existen hoy en el país los están graduando
como técnicos, sin embargo, el Ministerio parece
desconocer ésto, no los califica como tales y continúa
manteniendo el término de auxiliares".
Al respecto, Gloria Sierra, directora de la Escuela de Enfermería
Ecocesa de Medellín, insiste en esta paradoja, pues
la formación que se viene ofreciendo desde los programas
acreditados por los Ministerios de Educación y Salud,
que cumplen con todos los requisitos de un programa no formal
de educación en el campo técnico: es regulada
en términos de intensidad horaria, de ciclos teóricos,
del ejercicio práctico, etc.
Rol dentro del sistema
Si se reconoce que en las últimas décadas
el Sistema de Salud del país se ha repensado y en
este ejercicio se ha logrado comprender que el personal
de la salud debe concebirse como un conjunto, donde todos
los actores profesionales y no, interactúan para
lograr el objetivo de brindar calidad de vida y bienestar
a la población.
"El auxiliar de enfermería se prepara para trabajar
en el sector salud en el cuidado directo de los pacientes.
Sus labores son técnicas específicamente y
obedecen a las indicaciones de los profesionales con quienes
interactúa para el cumplimiento de los procesos de
atención, bien sea ambulatorios o clínicos",
explica Estela Montoya, asesora de Ecocesa.
Esta enfermera profesional recuerda que cuando existían
los hospitales de beneficencia manejados por religiosas,
algunas niñas y señoras voluntarias ayudaban
al cuidado básico de los enfermos, dando pie al surgimiento
de las llamadas ayudantes de enfermería, figura que
se manejó entre la década de los 50 y aún
hasta los 70.
"A partir de los años 80, en Colombia se inicia
un proceso de nivelación de los ayudantes de enfermería,
se buscó capacitar a este personal y el Ministerio
de Salud, a través de Recursos Humanos, ordenó
el diseño de un programa de complementación
que en 1996 acabó con la figura de ayudantes de enfermería".
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Ahora, la mayoría de las instituciones
que forman auxiliares tienen un programa que oscila entre
18 y 24 meses, con módulos teóricos y prácticos,
asegurando una vez terminado el proceso, una certificación
que les permite desempeñarse en cualquier lugar del
país y esencialmente en los campos ambulatorio y clínico,
aunque su desempeño tiende a ampliarse con el Sistema
General de Seguridad Social.
Para ingresar a este tipo de programa académico, las
exigencias se han ido aumentando y en la actualidad se requiere
ser bachiller a la hora de iniciar la formación.
Servir y trabajar
Frente a su formación como auxiliar, Rodrigo Antonio
Duque, egresado del Sena y quien trabaja en la Clínica
Las Américas, de Medellín, expresó que
la capacitación académica recibida es indispensable
para atender un paciente,. "Si bien la práctica
ofrece elementos importantes para el conocimiento de lo que
se hace, es el saber teórico el que se ve requerido
allí".
Duque recuerda que optó por estudiar auxiliar de enfermería
después de haber trabajado en el hospital de Peque
como celador y jardinero. Fue en ese espacio donde descubrió
su inclinación por el servicio y una posibilidad importante
de desempeño laboral. Ahora, después de ejercer
en este campo, rescata de su labor la oportunidad de ayudar
a otros en un momento tan crítico como es el de la
enfermedad.
En cuanto al hecho de ser hombre en un medio predominantemente
femenino, este auxiliar de enfermería percibe que en
áreas como la de urgencias y siquiatría, los
hospitales y clínicas los prefieren debido a que hay
que movilizar muchos pacientes y para ésto se requiere
más fortaleza.
Aunque confiesa que su deseo es profesionalizarse, Rodrigo
Antonio Duque ha encontrado no sólo un trabajo que
le permite su desarrollo humano y técnico, sino que
le brinda importantes garantías laborales.
Proliferación
sin control
Por la acogida y la alta demanda de este tipo de estudio,
gracias al cual en un lapso breve de tiempo las personas pueden
desarrollar su vida productiva con una remuneración
buena, se han ido aumentado considerablemente los centros
de formación, lo que ha significado menos eficacia
en el control y la proliferación de una oferta irresponsable
que no cumple con los requisitos.
"A partir de la Ley 30 se ha descuidado la vigilancia
y el control, existen muchas entidades piratas, en Antioquia
no hay tantas pero en Bogotá son exageradas",
señala Gloria Sierra.
En esta misma dirección, Jaime García, director
del Centro de Servicios de Salud del Sena-Cundinamarca reitera
que se está dando un aumento de escuelas de auxiliares
de enfermería. "Lo que hemos visto es que las
montan con una infraestructura mínima, no se tienen
los medios ni las ayudas suficientes para eso, lo anterior
ha bajado la calidad, sin desconocer que algunas escuelas
privadas son muy cualificadas".
Pensar nuestra
realidad
Frente a las competencias que tienen los auxiliares de enfermería
, la señora Sierra de Ecosesa llama la atención
sobre la capacidad estos técnicos tienen también
para desempeñarse en áreas como auditoría
o facturación.
Estela Montoya, de la misma Institución, afirma que
"si uno se basa en el perfil epidemiológico del
mundo, la mayoría de las problemáticas de la
salud son prevenibles y corresponden a niveles de complejidad
básicos. Este personal auxiliar es supremamente útil
en servicios esenciales de salud y pueden ofrecerlos con excelente
calidad, entonces ahí es donde se requiere".
Por su parte y desde la experiencia de trabajo con este tipo
de auxiliares, Adriana Acosta, coordinadora de Educación
de la Clínica Reina Sofía en Bogotá,
reconoce que el auxiliar es un personal técnico con
buenas bases teóricas y prácticas, lo que permite
encontrar en él un apoyo en procedimientos de niveles
primarios, básicamente.
De igual manera, el Manual Técnico Administrativo de
Servicios de Enfermería del Seguro Social contempla
un perfil del auxiliar de enfermería como una persona
que ha recibido formación para desempeñar tareas
de menor complejidad, sin desconocer que es un elemento fundamental
del equipo integral de salud.
Mayor reconocimiento
De otro lado, Estela Montoya, reclama una mayor atención
para este persona,l por parte de las instituciones de salud.
Si bien el equipo profesional de salud valora al auxiliar
porque sin él, el sistema colapsaría debido
a que se ha concebido desde su base, en la realidad se ha
relegado, "por ejemplo, la actualización de estas
personas se da a las malas, pues con la Ley 100 no hay tiempo
y ellos están sobrecargados de funciones".
Por su parte, en el Hospital Universitario San Vicente de
Paúl de Medellín, se tiene como política
dar estabilidad a las auxiliares de enfermería de cada
servicio debido a que con el tiempo de permanencia y los programas
de capacitación en las áreas en las que se desempeñan,
adquieren conocimientos específicos para el manejo
integral del paciente, lo que conlleva al desarrollo de un
trabajo con mayor calidad.
En la actualidad, el Departamento de Enfermería de
esta institución está diseñando programas
de entrenamiento por servicio, basados en niveles de competencias,
lo que fortalece la idoneidad del personal en la prestación
del servicio. Además, el Hospital ha facilitado el
horario para que las auxiliares de enfermería que quieran
realizar diplomados en diferentes especialidades puedan hacerlo.
Mercado laboral
Señala también que las instituciones educativas
han tenido que ir aumentando paulatinamente la práctica
en los centros hospitalarios y clínicas, mientras que
estos van reduciendo su planta de trabajo para reemplazarla
con este personal. "Con los practicantes se ha reducido
la carga de horas extras, nocturnas, etc. Entonces, la utilización
de esta población es máxima".
Jaime García explica que antes de la Ley 100, "la
totalidad de nuestros auxiliares de enfermería eran
absorbidos por el hospital para cuidado directo allí,
hoy están dedicados también al cuidado en casa,
debido a que en las clínicas los pacientes permanecen
cada vez menos tiempo, eso, obviamente, cierra el campo de
acción en esos espacios y lo abre en la atención
domiciliaria, pero allí las garantías laborales
no son las mismas".
Por su parte, la directora de la Escuela de Auxiliares de
Enfermería del Valle, Ninfa de Salas, coincidió
en que con la aplicación de la Ley 100 se ha disminuido
la ocupación de la mano de obra pero afirma que la
competencia del mercado obliga a tener una mayor calidad de
trabajo.
La hermana Isabel Quintero Vargas, directora de la Escuela
de Auxiliares de Enfermería de Tunja, agrega que la
formación no puede limitarse al área clínica
sino que se hace urgente enfatizar otros campos como la promoción,
la prevención, lo comunitario y la salud pública,
lo que en consecuencia amplía las perspectivas laborales.
Otro campo que se está perfilando para el desempeño
laboral de los auxiliares tiene que ver con la alta demanda
que de ellos hay en el exterior, señala Martín
Valencia de Andec, "estamos haciendo convenios para enviar
personal a España, donde se está requiriendo
para medicina domiciliaria y gerontología. Igual ocurre
con Estados Unidos, Irlanda, Italia, España, Holanda,
etc".
Sobre el particular, Gloria Sierra se mostró preocupada
porque "tenemos un servicio de salud desbaratado, un
sistema que no ha alcanzado la cobertura y la atención
que se requiere, y estamos pensando en exportar talento humano
de auxiliares de enfermería para otros países".
Desde este panorama, formadores y empleadores de los auxiliares
de enfermería señalan que es urgente desarrollar
las áreas de promoción y prevención.
También se requiere aumentar las ofertas de especialización,
programas complementarios y de actualización, de manera
permanente.
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