MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 50    NOVIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

En esta edición...
Desertor del sistema de salud es premio nacional de cuento
Ana C. Ochoa, Periodista, Medellín elpulso@elhospital.org.co
De las petrificadas ramas del sistema de salud no sólo caen ceros como duras frutas, sino también historias redondas, de mucho jugo y poca pepa si se corre con suerte. Historias de las buenas, "historias de dos yemas", como decía el gran médico y escritor antioqueño Doctor Manuel Uribe Angel. Esta es una de ellas. Es la historia de Octavio Escobar Giraldo, un médico de Manizales nacido en 1962 que cruzó despavorido la desabastecida calle de la Ley 100 para seguir su ruta en la literatura. Hoy, al margen de los premios -y se los ha ganado casi todos- ya es reconocido como uno de los escritores más interesantes, un prosista innovador que, según concepto del profesor y crítico Raymond L. Williams, es uno de los destacados escritores posmodernos que, entre otras cosas, se diferencian de sus antecesores por tener una propuesta cultural más popular y accesible.

Cautiva su prosa suelta como pocas, sin arabescos ni bordados, que rompe y mancha lectores castos y propensos a preciosismos y a frases nacaradas que suenan a sentencia. Es un maestro del diálogo, que le da a sus lectores un buen duchazo de agua fría sin frotarles el cerebro con espumas y fragancias, no, sólo agua fría... que a veces es un chorrazo de electricidad. Todo ocurre cuando uno menos piensa. Sin estridencias. A lo mejor cuando una mamá "intercepta" a su hija con el café con leche del desayuno y después pasan mil cosas, o no sucede lo que imaginábamos. Octavio Escobar fue ganador del Premio Nacional de Cultura Universidad de Antioquia 2002, por su colección de cuentos ""Hotel en Shangri-lá" y ganador de varios premios anteriores, entre ellos el Premio Nacional de Literatura otorgado por el Ministerio de Cultura en 1998 por su libro de relatos "De música ligera". Hijo de su generación, empezó a escribir después de mucho cine y, claro, de mucha televisión. "Con la primera muda/en los años nostálgicos/a escribir empezamos/y son nuestros poemas/del todo imaginarios/demasiado inexpertos/ni siquiera plagiamos/(...)(*)
¿Quién es Octavio Escobar? Uno intenta adivinarlo entre las comas, entre los pocos adjetivos, en la ausencia de pájaros y cielos escarlata, en sus historias que transcurren sobre pavimento, en sus comentarios -"He aprendido a confiar en lo simple, a decir las cosas sin complicarlas, sin buscar que el lector piense que soy muy inteligente o que sé mucho de literatura"- . Uno merodea buscando entre las canciones de Fito Páez y las películas que cita en sus textos, o en los epígrafes de sus escritos, muchos de ellos publicados en revistas de cine: "Sólo podemos obrar moviéndonos hacia un fantasma. Sólo podemos amar lo que creemos"... Ahí están sus escritores admirados, al comienzo, sobre todo, Edgar Allan Poe, el que dijo con razones suficientes que los mejores escritos para desplegar el genio son aquellos cuya duración no excede una hora de lectura. En fin, buen camino para conocer a Octavio Escobar sería, tal vez, hacerle el test de uno de sus cuentos, cuatro preguntas que dos quebrados dueños de bar le hacen a sus clientes para intuirles dobleces y texturas:
¿Ernest Hemingway-Scott Fitzgerald?
Los dos (bueno, fracasamos con la pregunta)
¿Jazz-vallenatos?
Jazz, por supuesto
¿The Doors-The Beatles?
The Beatles
¿Bobby Fischer-Gary Kasparov?
Fischer, ídolo de mi juventud
¿Maradona-Zico?
Soy hincha de la selección Brasil...
Bueno, y no podía faltar para el caso:
¿Médico o escritor?
Médico mientras lo fui, y en muchos sentidos para siempre. Escritor mientras narrar siga siendo un placer.
En su obra "está el país, tal cual" ha dicho Philip Potdevin, agregando que "bordea la maestría" en ciertos aspectos, como en la oralidad del lenguaje que usa. La verdad, es que en sus diálogos los personajes se crecen. Habitantes de centro comercial, despistados padres de familia empacados en sus fortalezas Toyotas verde oliva, niñas "bonitas pero feas", parejas finas que sucumben a lo barato y se pasean entre promociones en los hipermercados, ecologistas nerviosos en su empeño de ahorrar bolsas, ejecutivas bronceadas y lanzallamas que le cantan al esposo trozos escogidos de canciones: "Dormir contigo es estar sólo dos veces, es la soledad al cuadrado". Aparecen también dueños de bares quebrados, con calculado aire de revolución para atraer universitarios; ajedrecistas mañosos y prostitutas platudas, con órganos que "se abren como párpados" listos a proyectar sus encantos...todos ellos se dibujan a sí mismos con sus palabras, sin necesidad de grandes descripciones por parte del autor, son personajes autosuficientes para construirse ante el lector como un "nuevo prototipo del colombiano'", según Philip Potvdevin, "un ser urbano perteneciente a una incipiente y frágil clase media, que no olvida sus raíces rurales de dos o tres generaciones atrás y que lucha por comprar su vivienda, o que, después de lograrlo y alcanzar un mínimo nivel de estabilidad, comienza a rechazar las imposiciones sociales y culturales del ritmo moderno y se escapa por los vericuetos de la fantasía o en el peor de los casos, de la paranoia; una generación que crece con la esperanza del sueño americano de escaparse a los Estados Unidos para lograr el reconocimiento y el poder económico y regresar a su terruño a enrostrarle su éxito a los que se quedaron atrás."

"He aprendido a confiar en lo simple, a decir las cosas sin complicarlas, sin buscar que el lector piense que soy muy inteligente o que sé mucho de literatura”

El Pulso: Sandra y el armatoste, Roger, Ana Mercedes, Sebastián, el gordo Mejía... ¿En qué momento de su vida, el médico decide escribir sobre estos personajes? ¿No era mejor atenderlos, simplemente, en la consulta médica?
Octavio Escobar: Desde la época en la que estudiaba medicina, comencé a escribir historias, tal vez con la convicción secreta de que algún día me convertiría en escritor. Creo que el proceso que permite llegar a un diagnóstico se parece bastante al proceso de construir un personaje: se escucha al paciente, sus palabras y la forma en la que se expresa dan indicios del tipo de persona que es, de sus posibilidades, limitaciones e intereses, se corroboran algunas de sus afirmaciones a través del examen físico, se formulan hipótesis....

"A mis compañeros en la facultad de medicina les interesaba más la literatura que a la mayoría de los estudiantes de humanidades”

El Pulso: Cuando el bachiller escogió la medicina ¿por qué lo hizo? ¿y qué opina del actual sistema de salud?
OE: Escogí la medicina porque era lo que quería hacer, no por ninguna otra razón. Ya entonces me apasionaba la lectura pero escribir era para mí un sueño adolescente como muchos otros ser director de cine o estrella de rock, caminar sobre la superficie de marte o ser el mejor basquetbolista del mundo-. A veces los sueños se crecen y se cumplen. La ley 100 me empujó de lleno en mi sueño porque trasplantó el ejercicio de la medicina al ámbito de acción de las entidades financieras.
P: Hay quienes dicen que para ser escritor no son útiles las facultades de literatura ¿qué tal las de medicina? ¿Qué le debe el escritor al médico, en este caso?
OE: A mis compañeros en la facultad de medicina les interesaba más la literatura que a la mayoría de los estudiantes de humanidades que fueron nuestros contemporáneos en la Universidad de Caldas. Tal vez eso hizo la diferencia. Agradezco a la medicina que me hizo un observador y un oyente más atento, más sensible.
P: ¿Cuándo escribe?
OE: Escribo cuando tengo ganas, a veces durante horas, otras veces unos minutos y ya no más. Debo aclarar, sin embargo, que me encanta caminar, y cuando lo estoy
haciendo es cuando estructuro mis historias y converso con mis personajes. Así me preparo para el trabajo frente al computador.
P: Retomemos el test, pero transformado. Qué prefiere: ¿un megacentro comercial de los que describe en sus cuentos o un bar?
OE: Antes me gustaban mucho las formas de convivencia que generan los bares, ahora menos. Miro los bares con una mezcla de escepticismo y nostalgia.
P: ¿Por qué pensó que un centro comercial o hipermercado con sus visitantes, a veces tan resecos, eran buen tema para literatura?
OE: En Hotel en Shangri-Lá son importantes los megacentros por las razones que ya todo el mundo dijo: son las nuevas catedrales, los nuevos sitios de comunión de la
sociedad actual. Los colombianos no somos la excepción.
P: Intenta retratar esta sociedad, criticarla...
OE: No soy un moralista, tampoco un crítico social. Me interesan los seres humanos y cómo se relacionan. Creo que las familias siempre tienen su porción de paraíso
y su porción de ruina, son formas imperfectas de asociación, como todas las asociaciones humanas.
P: ¿Cuento o novela? ¿Por qué?
OE: Me siento cómodo en ambos géneros. Los temas piden uno u otro tratamiento. La intensidad del cuento lo hace muy atrayente; la novela es una tentación porque
permite el desarrollo de muchas posibilidades.
P: Cuáles son las principales virtudes de un escritor? ¿Qué escritor colombiano las ha conseguido?
OE: El nombre inevitable es Gabriel García Márquez, aunque no soy uno de sus lectores asiduos. Creo que cada escritor desarrolla una serie de virtudes y defectos
que lo hacen ser lo que es, y lo que es virtud en uno es defecto en otro. No existe la regla de oro.
P: ¿Alguna pelea casada con los adjetivos?
OE: Ninguna. Por eso no abuso de ellos.
P: Escritores claves en su formación, obras...
OE: Edgar Allan Poe fue muy importante al principio. Después llegaron Cortázar, Onetti, Scott Fitzgerald, Bryce Echenique, Manuel Puig, Carver, Cheever, Updike,
Cabrera Infante, Machado de Assis... tantos escritores. De algunos he leído casi toda su obra, pero a veces un libro aparece y se impone: "Tristes trópicos" de Claude Levi-Strauss, por ejemplo, o Amores brutales de Carlos Chernov. Soy un lector al que le gustan las buenas sorpresas.
P: ¿Ha sido importante el cine? ¿Alguna escena memorable?
OE: Una lista de mis escenas memorables ocuparía demasiadas páginas, todo Citizen Kane, por ejemplo, tantas secuencias de Hitchcock, de Truffaut, de Kubrick, tantos momentos de películas baratas y de series de televisión. El lenguaje audiovisual me ha influido enormemente y también la música popular.
P: ¿Cuál obra suya prefiere?
OE: Hoy, Hotel en Shangri-Lá, pero no garantizo que mi respuesta sea la misma en unos días. Me gusta que se lee fácil, que los personajes se retratan a sí mismos sin mi intervención, que las situaciones son creíbles pero no corrientes, que uno de sus puntos
fuertes es el uso del diálogo.
A veces aparecen libros maravillosos y los leemos como si fueran los únicos en este mundo que publica un libro cada medio minuto. Esa es la virtud.
(*)Jaime Gil de Biedma "Que la vida iba en serio", Plaza y Janés
Ocioso lector
!Qué malos artistas!
!Qué críticas las de los artistas! El maestro Pedro Nel Gómez hace un despliegue de fuegos en sus conversaciones con Carlos Correa en los años 50, publicadas en la Colección de Autores Antioqueños. Fragmentos.

Carlos Correa: Supe que Débora Arango está decorando un edificio en Medellín. En los periódicos figura como discípula (en México) de Diego Rivera. No me explico por qué no dice que lo es de usted.
P
edro Nel: Para mí es un honor que no diga que fue discípula mía...no creo en Deborita. !Es profúndamente ignorante!
Correa: Es curioso que a las damas antioqueñas les ha dado por ir a México a estudiar con Rivera...Tenemos varias...y a pesar de lo peligrosa que es la compañía de Diego.
Pedro Nel: Rivera se ríe de todas ellas... no le importa una higa(...)
Pedro Nel: !Ríete del último Salón Nacional !Y de los cuadros del señor Botero! (...) Es que estos tipos no estudian nada. Van a Italia y no son capaces de enfrentarse al renacimiento (...)
Correa: ¿Cómo le pareció el fresco de Botero en el BCH?
Pedro Nel: Ve hombre Carlos: hay pinturas malas pero que llaman la atención; las hay buenas que piden un detenido estudio; y, finalmente, pinturas como ésta de Botero, que inspiran carcajadas...desconoce la pincelada pictórica, no sabe qué es la estructura; ignora lo que es el ritmo(...) ¿Sabés cómo pinta los cuadros de caballete? Coge una tela de tres por cuatro metros: la extiende en el suelo, y con grandes brochas la embadurna íntegramente. Finalmente, con tijeras, recorta cuatro o seis pedazos que enmarca y vende como cuadros.
Y sobre el proyecto de mural de Obregón !Más miserable que eso no se puede hacer nada! Imagínate que mandó una hojita ordinaria de papel, rota por un lado, y al centro, con lápiz, dos o tres esquemitas, y luego manchitas con la insinuación del color. El gerente del banco se fastidió, y dijo que esa no era manera de presentar proyectos a la junta directiva."
Conversaciones con Pedro Nel. Colección de Autores Antioqueños.

 

 


14 mil obras de arte robadas preocupan a la Interpol. Durante el siglo XX fueron reportados como perdidos 250 cuadros de Picasso, 121 de Rembrandt, 180 de Dalí, 115 de Renoir...Cada año en el mundo desaparecen obras por valor de unos 3 mil millones de dólares y hay quienes creen que el cálculo se queda corto pues no todo queda registrado. Una de las más buscadas desde que fue robada en 1969 en Palermo, al parecer por la mafia italiana, es la Natividad con San Lorenzo y San Francisco de Caravaggio.
504.500 dólares fue el precio récord alcanzado por una escultura de Fernando Botero (Caballo, 1992) rematada recientemente en Nueva York por Sotheby's, la principal casa de subastas del mundo que, a propósito, tuvo el año anterior tan grandes pérdidas que su propietario, el multimillonario Alfred Thaubman, ha decidido poner en venta sus acciones.

1 novedosa colección fue donada por el doctor Carlos Lleras de la Fuente al Banco de la República. Se trata de un álbum de timbres postales del que se destacan los del centenario de la Unión Postal Universal, creada en 1874 en Suiza. La exposición forma parte de la serie denominada "la mirada del coleccionista" y estará en la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá hasta el 9 de diciembre.
160 empleados del famoso British Museum de Londres fueron despedidos como parte de un programa de reducción forzosa de gastos. El mayor ahorro será en el área de adquisiciones (su presupuesto descenderá de 777.604,97 euros a 155.520,99). Igual recorte se hará en vigilancia de las galerías. Ya se han cerrado al público, casi de manera permanente, 23 de las 76 salas.
1 periodista antioqueño de 39 años, Gustavo Arango Toro, se ha convertido promesa indiscutible de la literatura colombiana. Forma parte del grupo de trabajo académico liderado por el escritor argentino Tomás Eloy Martínez en la Universidad de Rutgers, Nueva York, y ha recibido diversos reconocimientos nacionales e internacionales por sus obras, entre las que se destacan la novela "Criatura Perdida"; el libro de crónicas sobre escritores latinoamericanos, "La voz de las manos" y "Un ramo de nomeolvides", sobre Gabriel García Márquez como periodista de El Universal.
548 páginas llenas de historias abismales, dejarán al lector como un "barco ebrio", para usar las palabras de Arthur Rimbaud, poeta francés, leyenda indiscutible del siglo XIX y personaje de esta última biografía que publica Tusquets. Graham Robb, que ha escrito también biografías de Balzac y Víctor Hugo, redescubre la vida del "Iluminado, maldito, vidente y malogrado" escritor que a los 20 años renunció a todo luego de escribir una gran OBRA, así, con mayúsculas.
2 instituciones en Londres, el Hospital St. Thomas y el Museo de Arte Islámico Aga Khan, están en disputa por un terreno privilegiado con vista al Támesis y al Parlamento. 12 millones de libras esterlinas ofrece el Hospital y 24 el Aga Kahn que, de ser el comprador, edificaría un gran museo sin antecedentes en su categoría. Parece que las escuelas de enfermería y las unidades médicas hospitalarias proyectadas tendrán que irse, como siempre, con sus méritos a otra parte.



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