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P. ¿Cuál es su concepto general sobre el Plan
Estratégico de Salud planteado por este gobierno?
R. No se por qué se llama Plan Estratégico,
pues me cuesta trabajo encontrar en el documento borrador
conocido en tablas y columnas de Excel, otra cosa que metas
para cumplir de las distintas dependencias del Ministerio
a partir de una serie de problemas que definen como prioritarios,
sin saber a que estrategia obedecen y cómo se establecieron
dichas prioridades. En todo caso, es claro que las distintas
oficinas del Ministerio hicieron la tarea que les encomendaron,
hasta la oficina de prensa.
Por otra parte, en una de las presentaciones se mencionan
como "líneas estratégicas básicas",
un listado (universalización, prestación de
servicios, financiamiento, sistemas de información,
inspección, vigilancia y control, ajuste normativo
y gestión), que como se puede observar, incluye desde
el gran propósito del Sistema General de Seguridad
Social, la universalidad, pasando por dificultades estructurales
como el financiamiento y la prestación de servicios,
hasta herramientas de gestión y control.
Quizás el documento todavía no sea definitivo.
Ahora bien: sería interesante saber por qué
el control natal o el embarazo de adolescentes es la primera
prioridad en salud pública. Es un problema importante
¿Pero el más importante? En fin, positivamente
cabe señalar que se cuantifican metas en los diversos
programas, lo que es un adelanto significativo frente al gobierno
anterior, que no quiso comprometerse con ninguna meta y acabó
haciendo propaganda sobre el cumplimiento de las mismas.
P. ¿Cuáles propuestas le llaman más la
atención?
R. Voy a mencionar las seis que me llaman la atención
en sentido positivo:
Primero, la relacionada con articulación territorial,
que sí parece una estrategia aunque no se menciona
como tal, puesto que el manejo descentralizado de la salud
pública en el país ha fracasado por falta de
capacidad técnica de la mayoría de los municipios
y ausencia de articulación. La Ley 715 no solucionó
tampoco el problema, que consiste precisamente en hacer compatible
la descentralización político administrativa
del país con el manejo técnico y coherente de
los programas de Salud Pública. Mientras no se diseñe
una estrategia de gobernabilidad en salud pública que
exija la conformación de unidades técnicas planificadoras
a nivel de provincias o asociaciones de municipios, no saldremos
del profundo abismo en que hemos caído. Esta ha sido
nuestra obsesión en Fedesalud y así lo hicimos
saber en el pasado congreso de secretarios de salud del país.
En segundo lugar, destacaría la propuesta de formular
condiciones especiales de operación para el régimen
subsidiado, donde se ha demostrado que la competencia por
si sola no es capaz de garantizar ni la prestación
de los servicios ni la calidad de los mismos, y donde se ha
demostrado igualmente que se requiere un sistema mucho más
regulado por el Estado, con administradoras con iguales requisitos
técnicos que en el contributivo, pero también
controles más estrictos sobre la función de
agencia por parte de las entidades territoriales.
En tercer lugar, cabe mencionar la política de medicamentos
o el planteamiento de una política farmacéutica
nacional. El hecho de que el Ministerio de Salud recupere
el manejo de la política de medicamentos es vital para
el país. Sin embargo, la excelente propuesta que se
observa en el Plan se ha visto ya empañada por la expedición
del Decreto 2085 de 2002, que extiende más allá
de lo debido en Colombia el monopolio de las trasnacionales
de medicamentos sobre las patentes que estas empresas adquieren.
Insisto, el monopolio, no los derechos de patente.
En cuarto lugar, hay que destacar el planteamiento de entregar
en administración delegada algunos hospitales del país.
Definitivamente, el país tiene que salirse del esquema
falso de que servicio público es aquel prestado por
empleados públicos y que este debe continuar mal manejado,
en manos del clientelismo y relaciones laborales que no benefician
a los ciudadanos. Sin embargo, cabe el temor de que este tipo
de programa acabe significando trabajo altamente inestable,
mal pagado y "flexibilizado", pues ya antes el Ministerio
ha venido vendiendo la flexibilización laboral para
que los hospitales no asuman como patronos los costos de la
seguridad social y estos recaigan totalmente en los trabajadores.
Igualmente, es loable que se proponga llegada la hora de acabar
definitivamente con los presupuestos de oferta y generar un
sistema de pago por servicios prestados, siempre y cuando
se tenga en cuenta la reserva para mantener servicios abiertos
en las zonas de población dispersa y no se pretendan
modalidades de pago tan lesivas para las IPS como algunas
generadas en el Distrito Capital.
El quinto tiene que ver con la necesidad de acabar con los
regímenes especiales para poner fin a la gran inequidad
que significan en el sistema y fortalecer el financiamiento
del régimen contributivo. En ello hay que apoyar totalmente
al Ministro.
Por último, debe mencionarse la propuesta de frenar
la integración vertical en el sistema, integración
que ha convertido el sistema en la feria de la especulación,
al punto de ponerlo en riesgo en su totalidad, y que se traduce
en toda clase de atentados contra la calidad de los servicios
y contra los derechos de los afiliados. Esperamos que el Ministro
defienda realmente su postulado sobre la conveniencia de separar
las funciones de aseguradores y prestadores.
P. Si fuera a establecer unas prioridades, ¿cuál
considera debería ser el ordende ejecución de
las mismas?
R. La primera prioridad del Sistema General de Seguridad Social
en Salud es un planteamiento serio para los estratos medios,
o población urbana pobre por ingresos pero que no califica
en los niveles inferiores del Sisben. Un programa coherente
de subsidios parciales que disminuya la violencia actual del
sistema, aumente la cobertura real del aseguramiento y al
mismo tiempo, permita incrementar la facturación de
las instituciones prestadoras de servicios de salud. Pero
no se encuentran planteamientos innovadores en este campo.
En un país con una economía informal superior
al 50% y con políticas de flexibilización
laboral, se requieren planteamientos novedosos y no repetir
el cuento de la evasión, pretendiendo que esta población
pobre cotice sobre el 12% de dos salarios mínimos,
cuando no gana lo suficiente para vivienda, servicios públicos
y alimentación.
La segunda prioridad se refiere al compromiso del Estado con
el financiamiento del régimen subsidiado, sin pretender
hacer maromas con los escasos recursos de oferta para tapar
un roto que no es de un billón de pesos sino mucho
mayor, pues el Estado ha incumplido sistemáticamente
con los recursos presupuestados en la Ley 100. Por supuesto,
tampoco creemos que ahora se vayan a recuperar los prometidos
recursos del petróleo, ni creemos posible jalonar más
recursos territoriales para el aseguramiento, cuando el mismo
gobierno está planteando congelar las transferencias.
Los planteamientos en este punto no parecen serios y el Ministro
entiende mucho en esta materia.
P. ¿Qué vacíos le ve al Plan o qué
considera le hace falta?
R. - El planteamiento del Sistema de Información es
insuficiente; además, se propone una centralización
tal, que parece la hubiera realizado el comité central
de un viejo Estado comunista.
- Los planteamientos del régimen contributivo repiten
acríticamente las propuestas del gremio de EPS.
- No hay nada claro en el Plan, en relación con las
EPS públicas y su crisis total.
- El Sistema de Garantía de Calidad, junto con el decreto
que acaba de expedirse, sigue mostrando la óptica institucional,
como si el informe de la Organización Mundial del año
2000, que nos felicitó por la equidad financiera y
nos descalificó en cuanto al respeto de los derechos
de los pacientes, nueva política de calidad, no existiera
para Colombia.
- Los programas de salud pública son, en general, un
conjunto de lugares comunes que no reúnen suficiente
iniciativa.
- La neutralidad e imparcialidad de la misión médica,
incluye la misión médica del Estado, así
como la misión médica que atiende el enemigo
y que tampoco puede ser tomada como objetivo militar.
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