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Hay momentos en la vida de un niño en que debe ser
separado de su núcleo familiar, porque una enfermedad
grave obliga a que sea tratada en un hospital. Generalmente
allí, el niño se angustia, se marchita su imaginación,
su vitalidad natural, se retrae, deja de hablar o habla poco,
deja de sonreír. Y algunos, tienen la necesidad de
retraerse para ahorrar energías y así afrontar
su pérdida de la salud.
Se ha comprobado que si se les estimula a jugar, expresarse,
divertirse y relacionarse, se puede favorecer su salud mental
y obtener una mejor evolución de la enfermedad.
Por ello, se ha propuesto el proyecto de aula hospitalaria,
que normatiza y propende el mantenimiento de hábitos
de aprendizaje, donde partiendo del juego y la relación
social, se busca evitar el desinterés y la apatía
hasta producir una actitud de atención, como primer
paso para lograr el mantenimiento de la atención selectiva,
base del aprendizaje.
En el mundo se empezaron a crear aulas hospitalarias desde
1923, después de la Primera Guerra Mundial, cuando
se inició un trabajo sobre los derechos del niño
hospitalizado y la humanización de la atención,
siendo Gran Bretaña el primer país en hacerlo,
luego Castilla y León en España, y el Hospital
de Dupont en Delaware, E.U.
En estas aulas, los niños hospitalizados llevan sus
cuadernos y libros, los profesores del hospital entran en
contacto con los profesores del colegio y planean el trabajo
a realizar, y al finalizar el periodo de hospitalización,
envían un informe sobre los logros obtenidos.
Es derecho del niño hospitalizado
Los derechos del niño hospitalizado fueron publicados
en la Carta Europea en 1986, y entre ellos están el
derecho a disponer de locales amueblados y equipados, de modo
que respondan a sus necesidades en materia de cuidados, de
educación y de juegos, así como a normas de
seguridad; el derecho a proseguir su formación escolar
durante su permanencia en el hospital, y a beneficiarse de
la enseñanza de maestros y del material didáctico
que la autoridades escolares pongan a su disposición
, en particular, en el caso de una hospitalización
prolongada, con la condición de que dicha actividad
no cause perjuicios a su bienestar y/o obstaculicen los tratamientos
que se sigan.
También está el derecho a disponer durante su
permanencia en el hospital, de juguetes, adecuados a su edad,
libros y medios audiovisuales, además del derecho a
poder continuar sus estudios en caso de una hospitalización
parcial o de convalecencia en su propio domicilio.
Experiencia en Medellín
Después de muchos años de experiencia empírica
con aulas de juego y académicas para niños hospitalizados,
en el año 2000, el servicio de Pediatría del
Hospital Universitario San Vicente de Paúl, institucionalizó
el proceso educativo del niño hospitalizado, con estudiantes
del último año de educación escolar y
preescolar de la Universidad de Antioquia.
En el mes de agosto del mismo año, se creó el
aula lúdico-pedagógica dotada de mesas, sillas,
materiales de trabajo, elementos didácticos, libros
de literatura infantil, videos y juegos. El niño hospitalizado
que está en condiciones de asistir al aula, es llevado
por la familia y allí desarrollan actividades lúdicas
y pedagógicas dirigidas por las estudiantes de educación
y vigilados por una enfermera.
En el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín,
también se viene trabajando con aulas lúdico
pedagógicas en los últimos meses.
Al programa en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl
se han unido otros que también buscan el bienestar
del niño enfermo, como son el programa de Pedagogía
Social Preventiva, donde se involucra la familia del niño
para educar en promoción de la salud y prevención
de la enfermedad mediante talleres y actividades lúdicas,
coordinadas por estudiantes de pregrado en educación.
Con el programa de manejo del tiempo de ocio del niño
hospitalizado, una estudiante de ultimo año de educación
física, busca que mediante actividades corporales,
rítmicas y expresivas, la mente del niño se
mantenga activa; se espera proyectar este programa al personal
que atiende al niño, para disminuir su estrés
y la tensión del trabajo diario.
Recientemente se inició el programa "Palabras
que acompañan", de Glaxo Smith Kline Beecham en
el cual dos personas entrenadas en actitud lectora, pasan
por todas las salas llevando un carro con libros de literatura
infantil, para que los niño elijan uno para ser leído
por ellos o por los pacientes.
El programa aula ludico-pedagójica se ha presentado
en varios encuentros para hacer una proyección del
mismo: Los días 4, 5 y 6 de septiembre, en Bogotá
durante el Congreso Iberoamericano de Educación, y
el pasado 11 de octubre en el Encuentro sobre "Entornos
lúdicos y creativos para la construcción de
una ciudad", en Medellín.
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