Entre
las principales conclusiones encontradas en la encuesta, está
el hecho de que para el sector privado colombiano es fundamental
contar con un sistema de seguridad social que opere, que sea
viable, que tenga una situación financiera estable y,
por sobre todo, garantice calidad y cobertura a todos los colombianos.
Los empresarios opinan que con la fusión de los ministerios
de Salud y Trabajo en uno solo de Protección Social,
el país se puso a la vanguardia en una tendencia que
se viene presentando a nivel mundial desde hace aproximadamente
10 años, y que comprende la integración dinámica
de las necesidades sociales, laborales y de salud bajo un solo
concepto, de manera que estos tres aspectos adoptan un carácter
sistémico y se convierten en factor clave para el desarrollo.
Por lo mismo, los empresarios resaltaron la importancia de contar
con un buen Sistema de Seguridad Social y resaltaron los altos
costos que para las empresas representa la salud de los empleados
sin contar los costos adicionales que generan las ineficiencias
y la incapacidad de las instituciones responsables de prestar,
de manera óptima y eficiente, los servicios que debe
cubrir el sistema, produciendo también costos empresariales
indirectos pues cada hora que se pierde esperando atención
u obteniendo una cita médica, representa menos productividad.
La Andi señaló como punto relevante la viabilidad
financiera del Sistema General de Seguridad Social, porque la
mayor parte de los recursos que lo sostienen provienen del sector
productivo, en su más amplia concepción, y las
erogaciones que se originan en la seguridad social en salud
son tales, que generan un impacto directo sobre los costos de
producción de cualquier unidad productiva.
A los empresarios se les indagó de manera independiente
por los diversos componentes de la seguridad social (Salud,
Pensiones y Riesgos Profesionales), y los resultados fueron
los siguientes:
Reforma a la seguridad social
En general, los directivos de la mayoría de las empresas
encuestadas calificó como buena la reforma a la seguridad
social. En el caso de salud, casi el 60% de las empresas considera
que la reforma ha tenido impactos positivos. En pensiones este
porcentaje fue de 62.5%. Pero la parte de la reforma donde el
empresariado definitivamente sí considera que hubo un
cambio más radical fue en riesgos profesionales, donde
cerca del 90% la califica como buena. Cabe anotar que el porcentaje
de empresarios que califica la reforma como mala es muy bajo:
en salud 2.5%, pensiones 5.2% y en riesgos profesionales 1.6%.
Como solo un 19% de los empresarios manifestó tener planes
complementarios de salud en su empresa, se demuestra que el
mayor peso de la seguridad social recae sobre los planes básicos
de salud.
En cuanto a la salud: Los que catalogaron la reforma como buena
expusieron razones en orden de importancia como el aumento en
la cobertura, la mejoría en la calidad del servicio,
la libertad para escoger la entidad y los incentivos a una sana
competencia, pero se detectaron problemas persistentes en aumento
de cobertura, tramitomanía, calidad, problemas institucionales
y de reglamentación.
En cuanto a pensiones: Como factores positivos se destacaron
la libertad para escoger el fondo de pensiones y el régimen,
la libertad para decidir el monto de la pensión partiendo
de una pensión mínima, la introducción
de la sana competencia y la pérdida del monopolio del
ISS. Le siguen en orden de importancia el mejoramiento en la
calidad de los servicios como resultado de la mejoría
en oportunidad, información, comunicación, atención
y agilidad de las empresas prestadoras de servicios. Otros puntos
que los empresarios califican como positivos son el manejo individual
de la cuenta de pensiones y la contribución a la solución
del problema de sostenibilidad financiera del sistema pensional.
Aquí también se detectaron problemas como la magnitud
del pasivo pensional, los problemas de sostenibilidad financiera
y en materia operativa, problemas de información, organización
y complejidad administrativa.
En riesgos profesionales: Los empresarios aplaudieron los programas
de prevención y acompañamiento, la diversificación
de la oferta y la mejoría en calidad y cobertura. Pero
piensan sin embargo, que debe mejorar la reglamentación
que viene presentando falencias, ya sea por la normatividad
o por la implementación de la misma, y estiman que debe
profundizarse la reforma en riesgos profesionales.
En incapacidades: En las encuestas recibidas se reportó
un promedio de 3.5 días de incapacidad por año
por trabajador, lo que representa alrededor de un 0.6% de la
nómina. Cerca del 45% de los encuestados considera que
los programas de las ARP contribuyeron a reducir las incapacidades,
en promedio en una tercera parte. En el caso de las EPS, solamente
el 31% consideró que los programas de éstas redujeron
las incapacidades, siendo dicha reducción del 20% en
promedio.
Calificación a instituciones de Seguridad Social
Administradoras de Riesgos Profesionales (ARP): En términos
generales, las ARP recibieron una calificación promedio
de 4.1, reflejando la percepción favorable que los empresarios
tienen sobre la reforma a los riesgos profesionales, pero salieron
a relucir varias quejas sobre la tramitología que manejan
dichas entidades.
Empresas Promotoras de Salud (EPS): Los empresarios señalaron
que las mayores dificultades de la reforma a la seguridad social
se encuentran en el área de salud y así lo reflejan
las calificaciones a las entidades prestadoras del servicio.
En promedio, recibieron una calificación de 3.7, y al
igual que en riesgos profesionales, el promedio de calificación
de las entidades privadas fue superior al de las públicas:
3.8 frente a 2.8.
Cajas de Compensación Familiar (CCF): Por entidades,
las cajas salieron muy bien calificadas por los empresarios
con un promedio de 4.1. Se calificaron criterios como trámite,
oportunidades y servicios de vivienda, recreación y educación,
e información. En aspectos puntuales las mayores dificultades,
según los empresarios, están en la oportunidad
en vivienda.
Administradoras de Fondos Pensionales (AFP): Obtuvieron una
calificación de 3.3 en promedio, reflejando los problemas
que persisten en este aspecto. Por entidades, se mantiene la
constante registrada en los otros temas: las del sector privado
obtienen una mayor calificación que las públicas:
3.5 en las privadas, frente a 2.2 en las públicas.
El Sena: La percepción general de los empresarios sobre
el Sena como entidad prestadora de servicios de formación
profesional, es muy regular. La calificación promedio
fue de 3.1, en cuanto a trámites, oportunidad, pertinencia,
comunicación y servicio. Al desagregar por concepto,
la calificación fue de 3.3 en trámites, 3.1 en
oportunidad, 3.1 en pertinencia, 2.9 en comunicación
y 3.2 en servicio. Contrasta con lo anterior la calificación
de los empresarios sobre los egresados del Sena, en la cual
el 77% los califica como excelentes o buenos, poco más
de 20% como regulares y sólo 0.5% como malos.
Queremos hacer más veeduría
La encuesta dejó claro que en el sector empresarial hay
un gran interés por realizar una veeduría más
cercana al funcionamiento de la seguridad social, pues en la
actualidad la responsabilidad de exigir buen servicio y calidad
recae sobre los usuarios, quienes de manera independiente y
por sí solos, tienen dificultades para lograr una masa
crítica con suficiente poder y organización, para
hacer cumplir principios fundamentales tales como la libre elección
y el derecho a una excelente calidad en el servicio. La realidad
parece mostrar que los usuarios directos necesitan apoyo y que,
por lo tanto, deberían diseñarse mecanismos para
fortalecer la capacidad de las empresas para mediar en favor
de sus empleados. |