MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 62 NOVIEMBRE DEL AÑO 2003    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Empresarios también evaluaron la seguridad social colombiana
Patricia Ossa Ocampo - Periodista elpulso@elhospital.org.co

Aunque en términos generales el concepto de los empresarios sobre el Sistema General de Seguridad Social es bueno, salen a flote varios puntos para ser mejorados, sobre los que ellos consideran importante ejercer una veeduría más directa en beneficio de sus empleados y en general, de todos los colombianos.
La Asociación Nacional de Industriales (Andi) realizó recientemente una encuesta entre los empresarios colombianos para conocer su opinión acerca de la reforma al Sistema General de Seguridad Social. En los resultados arrojados por la encuesta se deja ver el interés de los empresarios por asumir un compromiso explícito para contribuir a mejorar la calidad de vida de los colombianos, pues consideran que no es posible evadir la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que les compete.

Entre las principales conclusiones encontradas en la encuesta, está el hecho de que para el sector privado colombiano es fundamental contar con un sistema de seguridad social que opere, que sea viable, que tenga una situación financiera estable y, por sobre todo, garantice calidad y cobertura a todos los colombianos.
Los empresarios opinan que con la fusión de los ministerios de Salud y Trabajo en uno solo de Protección Social, el país se puso a la vanguardia en una tendencia que se viene presentando a nivel mundial desde hace aproximadamente 10 años, y que comprende la integración dinámica de las necesidades sociales, laborales y de salud bajo un solo concepto, de manera que estos tres aspectos adoptan un carácter sistémico y se convierten en factor clave para el desarrollo. Por lo mismo, los empresarios resaltaron la importancia de contar con un buen Sistema de Seguridad Social y resaltaron los altos costos que para las empresas representa la salud de los empleados sin contar los costos adicionales que generan las ineficiencias y la incapacidad de las instituciones responsables de prestar, de manera óptima y eficiente, los servicios que debe cubrir el sistema, produciendo también costos empresariales indirectos pues cada hora que se pierde esperando atención u obteniendo una cita médica, representa menos productividad.
La Andi señaló como punto relevante la viabilidad financiera del Sistema General de Seguridad Social, porque la mayor parte de los recursos que lo sostienen provienen del sector productivo, en su más amplia concepción, y las erogaciones que se originan en la seguridad social en salud son tales, que generan un impacto directo sobre los costos de producción de cualquier unidad productiva.
A los empresarios se les indagó de manera independiente por los diversos componentes de la seguridad social (Salud, Pensiones y Riesgos Profesionales), y los resultados fueron los siguientes:
Reforma a la seguridad social
En general, los directivos de la mayoría de las empresas encuestadas calificó como buena la reforma a la seguridad social. En el caso de salud, casi el 60% de las empresas considera que la reforma ha tenido impactos positivos. En pensiones este porcentaje fue de 62.5%. Pero la parte de la reforma donde el empresariado definitivamente sí considera que hubo un cambio más radical fue en riesgos profesionales, donde cerca del 90% la califica como buena. Cabe anotar que el porcentaje de empresarios que califica la reforma como mala es muy bajo: en salud 2.5%, pensiones 5.2% y en riesgos profesionales 1.6%.
Como solo un 19% de los empresarios manifestó tener planes complementarios de salud en su empresa, se demuestra que el mayor peso de la seguridad social recae sobre los planes básicos de salud.
En cuanto a la salud: Los que catalogaron la reforma como buena expusieron razones en orden de importancia como el aumento en la cobertura, la mejoría en la calidad del servicio, la libertad para escoger la entidad y los incentivos a una sana competencia, pero se detectaron problemas persistentes en aumento de cobertura, tramitomanía, calidad, problemas institucionales y de reglamentación.
En cuanto a pensiones: Como factores positivos se destacaron la libertad para escoger el fondo de pensiones y el régimen, la libertad para decidir el monto de la pensión partiendo de una pensión mínima, la introducción de la sana competencia y la pérdida del monopolio del ISS. Le siguen en orden de importancia el mejoramiento en la calidad de los servicios como resultado de la mejoría en oportunidad, información, comunicación, atención y agilidad de las empresas prestadoras de servicios. Otros puntos que los empresarios califican como positivos son el manejo individual de la cuenta de pensiones y la contribución a la solución del problema de sostenibilidad financiera del sistema pensional. Aquí también se detectaron problemas como la magnitud del pasivo pensional, los problemas de sostenibilidad financiera y en materia operativa, problemas de información, organización y complejidad administrativa.
En riesgos profesionales: Los empresarios aplaudieron los programas de prevención y acompañamiento, la diversificación de la oferta y la mejoría en calidad y cobertura. Pero piensan sin embargo, que debe mejorar la reglamentación que viene presentando falencias, ya sea por la normatividad o por la implementación de la misma, y estiman que debe profundizarse la reforma en riesgos profesionales.
En incapacidades: En las encuestas recibidas se reportó un promedio de 3.5 días de incapacidad por año por trabajador, lo que representa alrededor de un 0.6% de la nómina. Cerca del 45% de los encuestados considera que los programas de las ARP contribuyeron a reducir las incapacidades, en promedio en una tercera parte. En el caso de las EPS, solamente el 31% consideró que los programas de éstas redujeron las incapacidades, siendo dicha reducción del 20% en promedio.
Calificación a instituciones de Seguridad Social
Administradoras de Riesgos Profesionales (ARP): En términos generales, las ARP recibieron una calificación promedio de 4.1, reflejando la percepción favorable que los empresarios tienen sobre la reforma a los riesgos profesionales, pero salieron a relucir varias quejas sobre la tramitología que manejan dichas entidades.
Empresas Promotoras de Salud (EPS): Los empresarios señalaron que las mayores dificultades de la reforma a la seguridad social se encuentran en el área de salud y así lo reflejan las calificaciones a las entidades prestadoras del servicio. En promedio, recibieron una calificación de 3.7, y al igual que en riesgos profesionales, el promedio de calificación de las entidades privadas fue superior al de las públicas: 3.8 frente a 2.8.
Cajas de Compensación Familiar (CCF): Por entidades, las cajas salieron muy bien calificadas por los empresarios con un promedio de 4.1. Se calificaron criterios como trámite, oportunidades y servicios de vivienda, recreación y educación, e información. En aspectos puntuales las mayores dificultades, según los empresarios, están en la oportunidad en vivienda.
Administradoras de Fondos Pensionales (AFP): Obtuvieron una calificación de 3.3 en promedio, reflejando los problemas que persisten en este aspecto. Por entidades, se mantiene la constante registrada en los otros temas: las del sector privado obtienen una mayor calificación que las públicas: 3.5 en las privadas, frente a 2.2 en las públicas.
El Sena: La percepción general de los empresarios sobre el Sena como entidad prestadora de servicios de formación profesional, es muy regular. La calificación promedio fue de 3.1, en cuanto a trámites, oportunidad, pertinencia, comunicación y servicio. Al desagregar por concepto, la calificación fue de 3.3 en trámites, 3.1 en oportunidad, 3.1 en pertinencia, 2.9 en comunicación y 3.2 en servicio. Contrasta con lo anterior la calificación de los empresarios sobre los egresados del Sena, en la cual el 77% los califica como excelentes o buenos, poco más de 20% como regulares y sólo 0.5% como malos.
“Queremos hacer más veeduría”
La encuesta dejó claro que en el sector empresarial hay un gran interés por realizar una veeduría más cercana al funcionamiento de la seguridad social, pues en la actualidad la responsabilidad de exigir buen servicio y calidad recae sobre los usuarios, quienes de manera independiente y por sí solos, tienen dificultades para lograr una masa crítica con suficiente poder y organización, para hacer cumplir principios fundamentales tales como la libre elección y el derecho a una excelente calidad en el servicio. La realidad parece mostrar que los usuarios directos necesitan apoyo y que, por lo tanto, deberían diseñarse mecanismos para fortalecer la capacidad de las empresas para mediar en favor de sus empleados.
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