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¿Es
necesaria
una política hospitalaria?
Fernando
Ruiz Gómez - Médico, Magister en Salud Pública
y Economía* |
Con la Ley 100/93
se asumió que los mecanismos de mercado de servicios
de salud serían suficientes para mantener la integridad
de nuestro sistema hospitalario y que la integración
entre los mercados privado y público, particularmente
la competencia, sería el dinamizador para la eficiencia.
Este planteamiento tiene congruencia con la teoría clásica
de la economía: en condiciones de competencia perfecta,
las asignaciones de los mercados tienden a ser eficientes. Sin
embargo, en el año 2004 las condiciones de funcionamiento
y perspectiva de los hospitales son muy difíciles: 1.
Hospitales públicos y privados en severo desequilibrio
financiero,
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2. Condiciones
de limitado acceso a algunos servicios, particularmente de alta
tecnología, por parte de la población vinculada,
casi 18 millones de personas, 3. Desfinanciamiento de los hospitales
públicos con limitaciones críticas en el mediano
plazo para la reposición de equipos, 4. Feroz competencia
de los hospitales privados en el segmento de alta tecnología
y, 5. Desempleo en algunas de las profesiones que sustentan
el sistema de salud.
Las condiciones presentes tienen que ver con la apuesta de la
Ley 100 por el mercado, pero también con él errático
manejo hospitalario del pasado. Tradicionalmente en Colombia,
las decisiones de inversión en infraestructura han tenido
que ver más con motivos políticos que con la racionalidad
técnica: muchos hospitales fueron creados y dimensionados
a partir de fondos filantrópicos, o mas frecuentemente,
de la presión de las comunidades para acceder a los servicios
de salud; esta ansiedad se solucionaba con la inauguración
de un edificio, que solucionaba aparentemente, el problema del
acceso, y de paso, generaba empleo para profesionales y auxiliares
del sector. Todavía en muchos municipios y ciudades de
pequeño tamaño, el hospital es el mayor empleador.
Y además se ha prestado a una cantidad de abusos por
parte de políticos irresponsables a quienes no interesó
su sustentabilidad futura, mientras sirviera como base para
sus caudas electorales. Casos como los de las clínicas
del Peñón en Girardot o de Bucaramanga, ambas
del Seguro Social, son ejemplo de la desidia y falta de rendición
de cuentas con los dineros de la comunidad. Sin embargo, los
casos más comunes son los de muchos hospitales sobredimensionados,
con severos desajustes en sus plantas de personal y pasivos
prestacionales absolutamente desproporcionados.
Esta situación fue autosostenible mientras se mantuvo
como un problema aislado de financiamiento: el gobierno nacional
siempre giraba en septiembre un cheque adicional para garantizar
la nómina hasta el final del año. La reforma de
salud desnudó y profundizó el problema al quebrar
el esquema de racionamiento que sustentaba este equilibrio:
a las poblaciones con derecho a servicios, representados por
aseguradores, ya no es posible dejarlos a la puerta de los hospitales
o diferirles indefinidamente sus tratamientos, es decir: nuestros
hospitales están sujetos a lo que los economistas definen
como "choques de demanda". Cuando se revisan las cifras
del Ministerio de la Protección Social, es posible identificar
que los 28 hospitales públicos de alta tecnología
están abrumados por la demanda de servicios que los llevó
a incrementos muy altos en su actividad, mientras que más
de 200 de tecnología intermedia tienen el problema contrario
de baja demanda dadas sus limitaciones de capacidad resolutiva.
Los altos costos fijos de los hospitales y la sobreoferta, se
han tratado de solucionar primero a partir de quebrar el espinazo
de los mecanismos de mercado, a través de la contratación
exclusiva forzosa en el régimen subsidiado, y presión
hacia un mayor financiamiento desde el orden nacional, la vieja
estrategia. La desventura es que ninguno de estos dos mecanismos
soluciona el problema: sólo lo perpetúa llevando
a una espiral de sobrefinanciamiento cuya inercia será
insostenible si el Estado, por fin, no se decide a tomar "el
toro por los cachos". |
Propuestas
Una política hospitalaria de mediano y largo plazo es
el primer paso. Sería injusto decir que no se ha hecho
nada, porque hay dos pasos en la dirección correcta:
1. Rees-tructuración y acuerdos de gestión, 2.
Habilitación hospitalaria y acreditación hospitalaria.
Sin embargo, estos esfuerzos serán fútiles si
no se acompañan de todo un conjunto de estrategias complementarias
a la búsqueda del equilibrio financiero y la calidad.
Los elementos de una política hospitalaria que el país
debe definir a la mayor brevedad, para evitar el colapso de
su sistema hospitalario público y privado, son: |
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1. Política
de precios: El sistema tarifario que actualmente impera en Colombia
es arcaico y desactualizado (tarifas ISS y SOAT), y especialmente
el sistema de descuentos bajo el cual se negocia, pues no permite
que el mecanismo de precios sea transparente. Es claro que los
aseguradores no deben cubrir el sobrecosto de la ineficiencia
de algunas instituciones, pero tampoco se pueden pretender precios
regulados, ya que seria el último recurso para mantener
la ineficiencia. Entonces, es necesario actuar en dos direcciones,
1. Establecer precios de referencia a partir de instituciones
que hayan logrado equilibrio económico y, 2. Diversificar
los sistemas de precios, especialmente introduciendo precios
para la contratación por cápita, pago por caso
o grupo de diagnóstico, lo cual permite el pago anticipado
y soluciona los mecanismos de glosas y auditoria que actualmente
están ahogando al sistema hospitalario.
2. Política de inversión tecnológica: La
inversión en alta tecnología en un país
de tan limitados recursos debería estar regulada, 1.
Es necesario que el consumidor conozca que un tratamiento de
radioterapia con cobaltoterapia es más riesgoso y produce
más daño que la aceleración lineal, y que
a través de la libre escogencia pueda hacer explicita
su decisión, 2. Si la mayor parte de países de
Europa tiene restricciones para la inversión en tecnología,
¿por qué nosotros nos damos el lujo de invertir
millones de dólares en equipos adquiridos sin ningún
análisis de viabilidad social y financiera?
3. Política de contratación con los aseguradores
y entes territoriales: Colombia debe disponer de un sistema
de contratos estándar para la contratación entre
aseguradores y hospitales, públicos y privados, que limite
las posibilidades para los dos fenómenos de mayor repercusión
económica en nuestro sistema de salud: procesos licitatorios
corruptos y la extracción generalizada de renta que se
da desde los aseguradores cuando enfrentan mercados donde los
hospitales revelan sus costos y para enjugar el costo fijo venden
por debajo del costo eficiente de producción, afectando
severamente a las entidades que han hecho esfuerzos e invertido
en una gestión más eficiente.
4. Política de regulación de mercado: La carencia
de una agencia reguladora eficaz ha incidido en que los mecanismos
anómalos dominen en el mercado de servicios de salud.
El país ha visto indemne la transición desde un
monopolio público hacia un monopolio privado, sin que
se hayan hecho esfuerzos sistemáticos y eficaces para
mantener las condiciones de competitividad del mercado. En el
régimen subsidiado se ha permitido la contratación
monopólica desde los hospitales públicos, con
evidente desmedro de la libre escogencia y acceso de la población
a la salud. Mantener las condiciones de competitividad es uno
de los aspectos más técnicos y que requiere mayor
autonomía y neutralidad desde los entes reguladores.
5. Política de productividad hospitalaria: Es urgente
tener parámetros definidos sobre la productividad esperada
de los hospitales, particularmente los públicos. Es importante
imprimir mayor competencia entre hospitales públicos,
utilizando los mecanismos de red como potenciadores de la eficiencia
y no como estructuras que tienden al monopolio.
6. Política de recursos humanos. Es necesario repensar
el sistema de contratación y productividad de los recursos
humanos, mecanismos de vinculación y desvinculación,
así como los sistemas de incentivos para permitir la
mayor productividad.
Por último, es urgente imprimir una nueva ética
de las relaciones entre los hospitales y los demás agentes
del sistema. Un hospital es un elemento social invaluable mientras
cumpla con su objeto social, para lo cual se le deben garantizar
las condiciones de competencia, pero también debemos
estar dispuestos a actuar por el mejor acceso de las comunidades
a los servicios de salud, y eso puede incluir tener que cerrar
o reducir el tamaño de aquellos que representan un costo
social. |
| * Director
Centro de Estudios para el Desarrollo -Cendex-, Universidad
Javeriana |
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| Más
información... |
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Hospitales colombianos:
Más de cien años de soledad
¿De dónde salieron los hospitales en Colombia?
Esa pregunta es poco frecuente, pero al conocer algo de la
evolución de los hospitales en nuestro país,
se encuentra un tema no sólo fascinante, sino que ayuda
a entender en muchos aspectos la coyuntura actual de la red
pública de atención....
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El debate del
debate
El pasado 19 de octubre, el senador
Álvaro Sánchez, consagrado uribista, citó
a debate en el Senado al ministro de la Protección
Social, Diego Palacio, para que hiciera sus descargos sobre
la crisis hospitalaria. Y aunque el centro de la controversia
era el emblemático hospital San Juan de Dios de Bogotá,
saltaron a la vista ciertos testimonios de cómo enfoca
este órgano legislativo la crisis hospitalaria nacional...
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Colombia: Un país
sin política hospitalaria
El Sistema Nacional de Salud
fue modificado con el Sistema General de Seguridad Social
en Salud, buscando dar respuesta a 3 problemas centrales:
falta de cobertura, supuesta falta de calidad de los servicios
y crisis hospitalaria. Se optó por cambiar todo el
subsidio de oferta a demanda y crear un sistema de aseguramiento,
que "automáticamente" iba a resolver el tema
hospitalario. Pero no fue así.
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En proyecto del
gobierno que reforma la Ley 100 - ¿Pena de muerte para
los hospitales?
Cuando no se tiene o no se quiere
dar solución a un problema, una forma de evadir o eludir
el dar esa respuesta, es cortar por lo sano y finiquitar el
asunto por la vía rápida, que no por fácil
es la más adecuada. A esto se parece la respuesta que
propone el gobierno a la crisis hospitalaria dentro del proyecto
de reforma a la Ley 100 radicado en el Congreso de la República...
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Defensoría
Delegada para la Salud - La clave: subsanar deficiencias estructurales
y
coyunturales del sector hospitalario
Las propuestas de la Defensoría
Delegada para la Salud en la formulación de una política
hospitalaria, tienen como base los aspectos coyunturales y
estructurales que han dado lugar a la crisis de los hospitales
públicos dentro del actual modelo de seguridad social...
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En política
hospitalaria, reforma a Ley 100 es parte de la solución
El presidente de la Academia
Nacional de Medicina, el doctor Zoilo Cuéllar, explicó
que la elaboración de una verdadera política
para los hospitales debe responder a las múltiples
causas de la crisis hospitalaria nacional, que no puede mirarse
de forma simplista...
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Defender
el profesionalismo del personal de la salud
Para el presidente del Colegio
Médico Colombiano y de la Asociación Colombiana
de Cirugía, doctor Stevenson Marulanda, la implementación
de la Ley 100 es una de las grandes causas de la actual crisis
hospitalaria, ya que los recursos tienen tanto 'peaje' y hay
tanta intermediación, que los dineros llegan insuficientes
o agotados al nivel del hospital...
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Estudiantes
de la UIS: dolientes de los hospitales públicos
Un documento que tiene como objetivo
la equidad en salud, la formulación de una política
de salud pública nacional, la creación de la Sociedad
Colombiana de Hospitales Públicos y que aboga por el
desmonte de la Ley 100 de manera que elimine la intermediación
en salud, fue entregado a la Presidencia del Senado por el representante
de los estudiantes ante el Consejo Superior de la Universidad
Industrial de Santander (UIS), Salvador Rincón Santos,
esperando sea tenido en cuenta en los debates de reforma a la
Ley 100... |
Desde
el CES - Aspectos prioritarios de la política hospitalaria
Para el doctor Jorge Julián
Osorio, decano de la facultad de Medicina de la Universidad
CES, en Medellín, una política hospitalaria debería
incentivar el modelo de Home Care (medicina a domicilio), establecer
procesos centrados en los pacientes, e incentivar la acreditación
y la vocación universitaria de los hospitales... |
Gerentes
de hospitales proponen bases para una política hospitalaria
/ Política hospitalaria
orientada al manejo del riesgo
Desde la óptica de la academia,
instituciones hospitalarias, gremios, asociaciones, cooperativas
y sociedades que agrupan diferentes actores del sector salud,
se insiste en señalar la carencia de una verdadera política
hospitalaria que salvaguarde la función social de los
hospitales... |
Privilegiar
productividad asistencial sobre la administrativa / Salvaguardar
la función social de los hospitales
Según el doctor Juan Carlos
Vélez Sáenz, gerente del Hospital San Juan de
Dios, del Quindío, una política para los hospitales
debe centrarse en una verdadera jerarquización de las
redes hospitalarias, donde las instituciones tengan claro quién
es quién en el sistema y sus competencias y funciones,
y la formulación de un manual único tarifario.
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Es
fundamental controlar la intermediación / Hospitales
públicos patrimonio del Estado
A juicio del doctor Mauricio Cámaro,
gerente del Hospital Erasmo Meoz, de Cúcuta, el fundamento
principal de una política hospitalaria es el control
de la intermediación y lo que tiene que ver con la atención
a la población pobre y vulnerable... |
¿Es
necesaria una política hospitalaria?
Con la Ley 100/93 se asumió
que los mecanismos de mercado de servicios de salud serían
suficientes para mantener la integridad de nuestro sistema hospitalario
y que la integración entre los mercados privado y público,
particularmente la competencia, sería el dinamizador
para la eficiencia... |
Sí
hay propuestas para una política hospitalaria
Una política hospitalaria
debe ser una política de Estado orientada a conformar
redes de hospitales públicos, con niveles de atención
y sistemas ágiles de referencia y contra-referencia.
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