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Se pueden cometer todos los pecados, porque todos
los pecados tienen redención, todos, excepto uno:
no se puede pecar contra la esperanza". Así
sentenciaba el comprometido periodista uruguayo Carlos Quijano,
en una lección de vida que marcó al también
periodista y escritor Eduardo Galeano, quién a su
vez clama siempre por el no abandono de la utopía
en Las palabras andantes: Ella está en el horizonte...
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez
pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para
que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
Estas rememoraciones a propósito del planteamiento
de las metas en salud que se incluirían en el Plan
Nacional de Desarrollo 2006-2010, que han venido haciendo
públicas en diversos escenarios el presidente Álvaro
Uribe y su equipo de trabajo del Ministerio de la Protección
Social. En primera instancia, alcanzar la plena cobertura
en el régimen subsidiado de salud, que representaría
automáticamente la cobertura universal que prometía
la Ley 100 para todos los colombianos en el año 2001.
Ahora la promesa es alcanzarla en el año 2010, apalancada
en el aumento de un punto a la cotización a salud,
en la reforma tributaria con estímulos a la inversión,
en un mejor desempeño de la economía, en ganar
la batalla contra la corrupción y por la transparencia
institucional, en la reforma al sistema de transferencias
y en la postergada reforma de la Ley 100 que creó
el Sistema General de Seguridad Social en Salud.
En segunda instancia pero no por ello menos importantes,
están las metas de mejoramiento de la calidad en
salud, la continuidad de la reestructuración hospitalaria,
la modernización de la Superintendencia Nacional
de Salud para que cumpla una efectiva labor de Inspección-Vigilancia-Control
del sistema de salud y destierre de él la corrupción,
la liquidación de Cajanal, la reestructuración
de Caprecom, la segunda reforma y/o liquidación del
Seguro Social, la expedición de un manual tarifario
que no atente contra el equilibrio financiero del sistema
de salud, resolver el problema de la cartera hospitalaria
acumulada y poner en marcha un sistema de información
único para la seguridad social.
Pero en este listado de prioridades en las metas a 2010,
se critica que brillen por su ausencia las metas en salud
pública y las metas que apunten a soluciones estructurales
de los problemas sociales de las poblaciones más
pobres y vulnerables. Más allá de resolver
las imperfecciones lógicas de un joven sistema de
seguridad social en salud, de velar por asegurar los recursos
de financiación y su pulcro manejo, de resolver los
conflictos entre actores del sistema, de organizar
la casa para que futuros gobiernos avancen en propuestas
como la unificación de los planes de beneficios de
los regímenes contributivo y subsidiado, al actual
gobierno se le insiste en la necesidad de revisar el esquema
basado en seguros que mantiene la inequidad y barreras de
pago y acceso al servicio de salud, de recuperar los sistemas
de información y vigilancia epidemiológica
para saber en qué estamos en salud pública
y hacia dónde hay que caminar, de darle el protagonismo
que debe tener la medicina preventiva, de fijar metas de
salud pública alcanzables y que respondan a un estructurado
plan nacional de salud pública y recuperar experiencias
donde el sector salud ejerció un claro liderazgo
multisectorial y social.
Más aún, se propone volver al Ministerio de
Salud para que cumpla una mejor función técnica
de operación del sistema de salud, edificar una verdadera
política social que no se limite a incluir la población
pobre en el régimen subsidiado sino que determine
soluciones de empleo e inclusión social, institucionalizar
grandes programas de prevención, definir claramente
metas cuantificables en los diferentes frentes de salud
pública y explicitar los planes de acción,
todo encaminado tanto a corregir los desequilibrios de este
sistema de salud que consume importantes recursos del Producto
Interno Bruto pero que no refleja su adecuada utilización
en el mejoramiento de los indicadores de salud.
El panorama de la salud pública para los próximos
años no es alentador, y si bien se tiene la voluntad
política para avanzar en superar fallas estructurales
del sistema, siempre debe tenerse presente que se trata
de un sistema de salud, que lo prioritario es establecer
una fuerte política de salud, con unas metas claras
y logrables, que atiendan a las necesidades de la población
en salud, tal como está determinado constitucionalmente.
Hay que caminar detrás de la utopía, pero
no quedarse en ilusiones o verdades acuñadas; hay
que partir del país real, reconociendo
sus posibilidades y limitaciones, para encontrar una nueva
escala de valores e ideales en salud para esta Colombia
del siglo XXI.
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