EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 8    NO 98 NOVIEMBRE DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Jairo Humberto Restrepo, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesoras comerciales: Amparo Abril Rojas y María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez

La utopía
sirve para caminar ...

“Se pueden cometer todos los pecados, porque todos los pecados tienen redención, todos, excepto uno: no se puede pecar contra la esperanza". Así sentenciaba el comprometido periodista uruguayo Carlos Quijano, en una lección de vida que marcó al también periodista y escritor Eduardo Galeano, quién a su vez clama siempre por el no abandono de la utopía en Las palabras andantes: “Ella está en el horizonte... Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar”.
Estas rememoraciones a propósito del planteamiento de las metas en salud que se incluirían en el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, que han venido haciendo públicas en diversos escenarios el presidente Álvaro Uribe y su equipo de trabajo del Ministerio de la Protección Social. En primera instancia, alcanzar la plena cobertura en el régimen subsidiado de salud, que representaría automáticamente la cobertura universal que prometía la Ley 100 para todos los colombianos en el año 2001. Ahora la promesa es alcanzarla en el año 2010, apalancada en el aumento de un punto a la cotización a salud, en la reforma tributaria con estímulos a la inversión, en un mejor desempeño de la economía, en ganar la batalla contra la corrupción y por la transparencia institucional, en la reforma al sistema de transferencias y en la postergada reforma de la Ley 100 que creó el Sistema General de Seguridad Social en Salud.
En segunda instancia pero no por ello menos importantes, están las metas de mejoramiento de la calidad en salud, la continuidad de la reestructuración hospitalaria, la modernización de la Superintendencia Nacional de Salud para que cumpla una efectiva labor de Inspección-Vigilancia-Control del sistema de salud y destierre de él la corrupción, la liquidación de Cajanal, la reestructuración de Caprecom, la segunda reforma y/o liquidación del Seguro Social, la expedición de un manual tarifario que no atente contra el equilibrio financiero del sistema de salud, resolver el problema de la cartera hospitalaria acumulada y poner en marcha un sistema de información único para la seguridad social.
Pero en este listado de prioridades en las metas a 2010, se critica que brillen por su ausencia las metas en salud pública y las metas que apunten a soluciones estructurales de los problemas sociales de las poblaciones más pobres y vulnerables. Más allá de resolver las imperfecciones lógicas de un joven sistema de seguridad social en salud, de velar por asegurar los recursos de financiación y su pulcro manejo, de resolver los conflictos entre actores del sistema, de “organizar la casa” para que futuros gobiernos avancen en propuestas como la unificación de los planes de beneficios de los regímenes contributivo y subsidiado, al actual gobierno se le insiste en la necesidad de revisar el esquema basado en seguros que mantiene la inequidad y barreras de pago y acceso al servicio de salud, de recuperar los sistemas de información y vigilancia epidemiológica para saber en qué estamos en salud pública y hacia dónde hay que caminar, de darle el protagonismo que debe tener la medicina preventiva, de fijar metas de salud pública alcanzables y que respondan a un estructurado plan nacional de salud pública y recuperar experiencias donde el sector salud ejerció un claro liderazgo multisectorial y social.
Más aún, se propone volver al Ministerio de Salud para que cumpla una mejor función técnica de operación del sistema de salud, edificar una verdadera política social que no se limite a incluir la población pobre en el régimen subsidiado sino que determine soluciones de empleo e inclusión social, institucionalizar grandes programas de prevención, definir claramente metas cuantificables en los diferentes frentes de salud pública y explicitar los planes de acción, todo encaminado tanto a corregir los desequilibrios de este sistema de salud que consume importantes recursos del Producto Interno Bruto pero que no refleja su adecuada utilización en el mejoramiento de los indicadores de salud.
El panorama de la salud pública para los próximos años no es alentador, y si bien se tiene la voluntad política para avanzar en superar fallas estructurales del sistema, siempre debe tenerse presente que se trata de un sistema de salud, que lo prioritario es establecer una fuerte política de salud, con unas metas claras y logrables, que atiendan a las necesidades de la población en salud, tal como está determinado constitucionalmente.
Hay que caminar detrás de la utopía, pero no quedarse en ilusiones o verdades acuñadas; hay que partir del “país real”, reconociendo sus posibilidades y limitaciones, para encontrar una nueva escala de valores e ideales en salud para esta Colombia del siglo XXI.

 
 




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