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INFORME
PARA EL SECTOR SALUD
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Buenos
augurios
para metas Colombia 2019
Carlos
Eduardo Jurado Moncayo - Director Cámara de la Salud,
Andi elpulso@elhospital.org.co |
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ara comenzar con este escrito, sería bueno observar
unas cifras sobre cuál ha sido la evolución
del empleo en los últimos 5 años en Colombia.
Según información publicada por el Dane, el
desempleo nacional se
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encontraba en 15.5% en julio de
2001 y llegó en el mismo mes de 2006, a 11.5%. Si la
cifra anterior se observa por cabeceras municipales se redujo
de un 18% a un 13%. Estas cifras nos muestran, en su aspecto
positivo, un crecimiento del empleo ya sea formal o informal,
pero de todas formas podemos hablar de crecimiento. Como todos
sabemos, nuestro Sistema General de Seguridad Social en Salud
está supeditado a que el empleo crezca. En la medida
en que tengamos una mayor cantidad de población vinculada
a la actividad económica, la cobertura universal que
tanto se ha promulgado y que se esperaba se lograra en 2001,
se haría una realidad.
Ahora nos encontramos ante una nueva realidad: el decrecimiento
económico que se vivió durante los años
90 fue superado, y en este momento se habla de un crecimiento
económico fundamentado principalmente en la seguridad
que se ha ganado en Colombia y en las políticas macroeconómicas
formuladas.
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Para sumarse a esta
esperanzadora realidad, el país se encuentra ad portas
de firmar un TLC con Estados Unidos, otro con el triángulo
norte (El Salvador, Honduras y Guatemala) y otro más
con Chile, y es de esperarse que se planteen convenios con la
Unión Europea, Rusia, países del norte de Europa,
China, Mercosur, entre otros, lo cual le daría un mayor
impulso a la economía y se ganaría en inversión
de recursos internacionales. ¿Repercutiría esto
directamente sobre el empleo? Creo que la pregunta sobra y las
proyecciones económicas realizadas por diferentes entidades
y por diferentes grupos de investigación, demuestran
que esto puede llegar a ser una realidad.
Con el esquema anterior y pensando en el modelo de seguridad
social que tiene el país, -el cual como habíamos
dicho se basa en el empleo formal-, la afiliación al
Sistema se vería fortalecida y por consiguiente, el crecimiento
del régimen contributivo mostraría una actividad
creciente y con aportes de recursos que no se han visto desde
el principio o que, por los problemas de la economía
del país, no se han podido llevar a cabo. Esta condición
tendría un impacto directo sobre el régimen subsidiado
debido al mayor flujo de recursos que fluirían hacia
él, por cuenta del punto que se destina para el mismo
desde los aportes de cotización de los afiliados contribuyentes.
Con este esquema, se alcanzaría la cobertura universal
que tanto se ha promulgado.
¿Muy optimista? Puede que así parezca, pero prefiero
apuntarle a un optimismo y no pensar en que siempre estaremos
mendigando por recursos para alcanzar la cobertura universal.
Por esta razón se debe hacer un planteamiento frente
a lo que se ha propuesto en el documento de Colombia 2019. Es
el momento de visualizar un futuro diferente que crece con una
economía que poco a poco se fortalece, con unas tasas
de desempleo que se vislumbran en un solo dígito, con
un país que se muestra más competitivo y con una
inversión extranjera de recursos que genera más
plazas de trabajo. Si las cosas salen por el camino que se ha
empezado a recorrer, la visión prospectiva de nuestro
país realmente estará centrada en lograr un crecimiento
que favorecerá en mayor medida la afiliación al
régimen contributivo. Desde esta perspectiva, el país
entrará en un círculo de progreso que redundará
en mejores ingresos y por consiguiente, en un decrecimiento
del régimen subsidiado en el largo plazo.
Inicialmente, le debemos apostar a una universalización
de la cobertura en salud con base en el régimen subsidiado,
pero la Colombia del futuro necesita una cobertura universal
con una mayor participación del régimen contributivo.
No podemos casarnos con la idea de que nuestra población
pobre siempre será pobre y siendo realistas, los indicadores
de crecimiento económico que se muestran hoy día
muestran que este planteamiento se podrá y se deberá
vivir en un mediano o largo plazo.
En la actualidad, según cifras del Ministerio de la Protección
Social, el 35% de la población se encuentra afiliada
al régimen contributivo y el 42% al régimen subsidiado.
De continuar con esta tendencia, el 60% de la población
ingresará al régimen subsidiado y el 40% se quedará
en el contributivo. ¿Es justo para un país que
muestra cifras de crecimiento y cuyos intereses son ingresar
a un mercado global, que la mayoría de la población
siga enterrada en el subdesarrollo y en la pobreza? Prefiero
mirar un escenario en el cual el 80% de la población
pertenezca a un régimen contributivo y el 20% restante
se quede en un régimen subsidiado. |
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