MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 60   SEPTIEMBRE DEL AÑO 2003    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Hospitales patrimonio cultural de la Nación: otras víctimas de la crisis fiscal
“Monumentos” al olvido
Adriana Leonor López Vela Periodista elpulso@elhospital.org.co
Los hospitales declarados bienes de interés cultural de carácter nacional, padecen las contradicciones jurídicas que enfrenta la protección de las edificaciones con su modernización y la falta de recursos disponibles para su conservación y restauración.
El Instituto Materno Infantil y los hospitales San Juan de Dios, San José y San Carlos en Bogotá, Universitario San Vicente de Paúl en Medellín, San Lázaro en la Isla de Tierra Bomba (Cartagena), San Rafael en Facatativá, y el Universitario Evaristo García, en Cali, tienen cuatro cosas en común: son edificaciones antiguas, construidas hace más de sesenta años, son representativas en sus ciudades por poseer valor arquitectónico, cultural e histórico, conservan su uso inicial que es el de servir de centros asistenciales, y además enfrentan solas el “honor” de haber sido declaradas bienes de interés cultural de carácter nacional.

De los cerca de 1.500 bienes inmuebles declarados “Monumento Nacional” en el país, apenas ocho son hospitales, buena parte de ellos construidos a comienzos del siglo XX, con los principios de higiene que para entonces eran “modernos” y adecuados especialmente para la atención de enfermos, como son los casos del San José en Bogotá y del Universitario San Vicente de Paúl en Medellín, para citar algunos. Bajo esta tendencia, basada fundamentalmente en la arquitectura hospitalaria de Europa, se consideró el diseño de edificios compuestos por pabellones en los que la ventilación y luz naturales eran esenciales para la recuperación de los pacientes. De allí que estas vetustas edificaciones, en términos generales, reúnan características similares, como los techos altos, grandes ventanales, amplios corredores y frondosos y florecidos jardines..
Sin embargo para algunos de sus propietarios, el “honor” de poseer un bien de interés cultural de carácter nacional es tan costoso, que no se compadece con los recursos que reciben por concepto de su función social, si se considera la amarga crisis por la que viene atravesando el sector de la salud de tiempo atrás.
Es así como el privilegio -salvo el estar enfermo - de vivir, aunque sea temporalmente en un centro de estas especiales características, bien podría acabarse al cabo de unos años si no se toman medidas urgentes tendientes a la restauración, consolidación y recuperación de estas edificaciones que son una fracción de la memoria histórica y cultural del país.
Estas intervenciones se tornan cada vez más difíciles de hacer en tanto existen, a juicio de algunos de los directivos de estos hospitales, ciertas contradicciones jurídicas y la imposibilidad de invertir los cuantiosos recursos que se necesitan para rescatarlos.
¿Modernidad vs protección patrimonial?
Aunque las primeras normas expedidas en el país tendientes a la protección de su patrimonio cultural datan de finales de los años 50, la conciencia social de lo que significa para las culturas la conservación de su memoria, apenas si se viene formando hace algunos años.
La Ley 163 de 1959, el decreto 264 de 1963 que reglamenta la anterior, el decreto 522 de 1971, la Constitución Política de 1991, la Ley 397 de 1997 o Ley General de Cultura y el Plan Nacional de Cultura 2001-2010, son las normas que en el campo nacional protegen el patrimonio cultural, a las que se suman las normas existentes en los municipios.
En términos generales, las edificaciones que son consideradas bienes de interés cultural de carácter nacional, protegidas por esta normativa requieren, para ser restauradas, de previos estudios especializados y exigentes intervenciones que deben contar con el visto bueno de las filiales del Consejo de Monumentos Nacionales y del mismo Ministerio de la Cultura. El denominador común es la rigurosidad de las intervenciones que se les permite hacer, que en todos los casos deben respetar la distribución espacial y la estructura física de las edificaciones.
Sin embargo, en el año de 1998 se promulgó la Ley 400 o Código de Sismorresistencia, que ordena a los hospitales ser intervenidos en su infraestructura con el fin de hacerlos más seguros, exigencias a las que se deben sumar otros requisitos esenciales para la atención en salud, expedidas por el Ministerio de la Pro-tección Social. Esta conjunción de normas que exigen cambios en la estructura son, a juicio del abogado Jorge Luis Jiménez, Secretario General del Hospital Universitario San Vicente de Paúl, contradictorias con las normas que protegen las edificaciones patrimoniales, en tanto unas prohiben cambios significativos y otras exigen esos cambios para poder seguir funcionando.
Salvarlos, ¿responsabilidad de quién?
Pero más allá de las normas, existe un problema mucho más difícil de superar, como es el de las millonarias inversiones que se requieren, tanto para atender las exigencias del Código de sismorresistencia y las del Ministerio de la Protección Social, como para restaurar y conservar el patrimonio.
Frente al tema de los recursos, los propietarios de estos bienes patrimoniales se sienten solos llegada la hora de ajustar “cuentas” para intervenirlos. Frente a este aspecto, también existen algunas incongruencias normativas.
De acuerdo con Marta Elena Bravo, profesora honoraria de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, Grupo de Patrimonio y Cultura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, así como es al Estado al que le corresponde legislar para defender su patrimonio, le corresponde también “disponer o gestionar recursos, la mayoría de las veces cuantiosos que demandan la conservación y restauración del patrimonio, sobre todo el tangible”, según expuso en un evento académico en torno del tema, llevado a cabo el año pasado en la ciudad. “Descuidar esta obligación, especialmente en el caso del patrimonio urbanístico y arquitectónico, sería producir un impacto social perjudicial para los desarrollos urbanos”, agregó. La académica planteó por lo tanto, la necesidad de que en los proyectos políticos de las ciudades “se consideren dentro de las políticas culturales sus bienes de interés cultural al mismo tiempo que se propenda una cultura ciudadana”.
Aunque según la Ley General de Cultura los planes de desarrollo de las entidades territoriales deberán tener en cuenta la destinación de los recursos para la conservación y recuperación del patrimonio cultural, la crisis fiscal en que se encuentran sumidos el gobierno nacional y buena parte de los entes territoriales, no permite destinar un presupuesto significativo para la conservación de su patrimonio.
En el caso de Medellín, el Acuerdo 62 del Plan de Ordenamiento Territorial, aprobado en diciembre de 1999, señala que si bien la administración municipal y los propietarios de bienes patrimoniales son los llamados a protegerlos y conservarlos, le deja la responsabilidad de la inversión a los segundos.
Sin una ayuda económica para su sostenimiento, aparentemente los propietarios quedan solos con el “honor” de tener un bien patrimonial. Sin embargo, a juicio de Luis Felipe Saldarriaga, secretario del Centro Filial del Consejo de Monumentos Nacionales de Antioquia, éstos no están solos del todo, pues cuentan con algunos beneficios fiscales, como la exención del impuesto predial. Además, explicó que aún se está reglamentando los estímulos con base en la Ley General de Cultura y la Ley 388 de Ordenamiento Territorial.
Así las cosas, el futuro de las edificaciones con valor patrimonial se encuentra en las manos de sus propietarios, de su capacidad de gestión para la consecución de los recursos requeridos para las intervenciones que permitan la perpetuidad de la memoria cultural y arquitectónica de los bienes de interés cultural. “Si, es muy importante la gestión que haga cada persona o entidad interesada porque solamente en Colombia puede haber alrededor de 1.500 Monumentos Nacionales y esto hace muy difícil para el Ministerio de Cultura estar haciendo un seguimiento a todos los monumentos”, explicó el arquitecto Felipe Saldarriaga.
Esta situación se vuelve apremiante si se tiene en cuenta que los propietarios no pueden, bajo el argumento de la falta de recursos, dejar “caer” el bien patrimonial por cuanto la ley también los hace responsables de su deterioro y aplica sanciones severas en los casos en que se compruebe que hubo negligencia de parte de los particulares o de los funcionarios para salvar el patrimonio que tienen bajo su propiedad o custodia.
Algunos casos para citar
En una situación como la acabada de mencionar, se encuentran hospitales como el San Juan de Dios y el Instituto Materno Infantil, en Bogotá, declarados en febrero del 2002 Monumentos Nacionales, y el Universitario San Vicente de Paúl, en Medellín, cuya declaratoria data de 1996.
Respecto de los primeros, aunque la Ley 735 por medio de la cual se los declara monumentos plantea en su contenido que es responsabilidad del gobierno nacional, a través de Planeación, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación Nacional acometer las obras de remodelación, restauración y conservación de las edificaciones, y que para tal efecto ordena la conformación de una Junta de Conservación, integrada por los ministros de Salud, Cultura y Educación, así como por el Alcalde Mayor de Bogotá y el Gobernador de Cundinamarca, después de 18 meses, ni se han asignado recursos ni se ha conformado la Junta. “Es como si la Ley no existiera. No ha pasado absolutamente nada, no hay apoyo ni de la parte de Cultura, ni del Ministerio de laProtección Social. Ni plata, ni la Junta de Patrimonio se ha conformado,” sostuvo el doctor Arturo Parada, asistente de la Dirección del Instituto Materno Infantil. Pese a la “invisibilidad” de esta Ley, el Instituto se encuentra en buenas condiciones físicas gracias a las inversiones que han venido haciendo las mismas directivas del centro asistencial. “Los problemas grandes se ven venir cuando se haga efectivo el Código de Sismorresistencia. Los solos estudios son supremamente costosos y dada la situación económica en la que se encuentra el hospital, pues no tiene para eso y ni me imagino lo que costará la intervención propiamente dicha”, agregó.
Anualmente, el Instituto invierte para el mantenimiento de su planta física entre el 5% y el 10% de su presupuesto, que es alrededor de $22.000 millones.
El San Juan de Dios por su parte, no cuenta con tan buena suerte, pues en la actualidad se encuentra cerrado. De acuerdo con el testimonio de las directivas del Sindicato del Hospital, “aún no se ha reglamentado la Ley para que digan cuanto le corresponde a cada uno de los hospitales universitarios para el embellecimiento”, afirmó la fuente del Sindicato.
El Universitario San Vicente de Paúl entretanto, tiene algunos pabellones clausurados porque amenazan ruina, como el edificio en donde funcionó Salud Mental y luego Cirugía Maxilofacial, -dos salas de cuatro- del bloque de Medicina y otras dos salas de Medicina General.
“Según el Código de Sismorresistencia y las exigencias del Ministerio de la Protección Social, las salas de hospitalización deben ser intervenidas para poder ser adaptadas a las nuevas condiciones y a las nuevas normas”, expuso el abogado Jiménez. Sin embargo, agregó, las directivas le hicieron una solicitud al Ministerio de Cultura para que autorizara las modificaciones a la estructura, y aunque el Ministerio autorizó algunas, el Hospital no cuenta con los recursos que se necesitan para hacer las intervenciones.
De acuerdo con los cálculos que se han hecho, aunque no son oficiales, la sola adecuación de las edificaciones al Código de Sismorresistencia puede costar alrededor de $2.000 millones por bloque, y en total son 13 edificios los que conforman el conjunto. Estos cálculos no suman siquiera una tentativa de los recursos que se requieren para su restauración siguiendo las exigencias de las normas.
Ante la negativa del gobierno nacional de asignar recursos para las intervenciones que requiere el Hospital, sus directivas han gestionado incluso con entidades francesas, que hasta ahora no le han dado respuesta.
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