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| Últimas cifras indican
que en el país mueren 104.9 madres por cada 100 mil nacidos
vivos |
Muerte
ronda a maternas en Colombia
Adriana
L. López Vela elpulso@elhospital.org.co |
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Ser madre es uno de los procesos naturales
que más alto riesgo de muerte entraña para las
mujeres en nuestro país. Cifras de organismos internacionales
y nacionales dan cuenta de un problema que cobra visos dramáticos,
al dejar en evidencia el retroceso o estancamiento en este
vital asunto de salud pública. Frente a este hecho,
el gobierno nacional decide por fin, tomar cartas en el asunto
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"Las mujeres
dan vida caminando por los andamios de la muerte, expresó
una vez Martha González de Paco, una partera indígena
del alto Bolivia, para retratar literalmente los riesgos a
que están expuestas las mujeres, por sanas que estén,
durante el embarazo, riesgos que son desbordados en países
subdesarrollados entre los que, paradójicamente, se
encuentra Colombia.
Y resulta paradójico si se tienen en cuenta las últimas
cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
según las cuales, en comparación con países
de Latinoamérica como Uruguay, Argentina, Panamá,
Chile, Cuba, México, Haití, Nicaragua y Ecuador,
Colombia es el segundo país que más recursos
destina para la atención de la salud de las maternas,
pero a la vez ocupa el deshonroso puesto noveno, en el registro
de altas tasas de mortalidad, superado por Haití, en
donde se murieron 523 madres (por cada 100 mil nacidos vivos)
en el año 2002 (ver cuadros comparativos en nuestra
página web www.periodicoelpulso.com).
Pero los hechos cotidianos superan a todas luces las dramáticas
cifras. Hechos como el registrado unos meses atrás
en una humilde vivienda del barrio Buenos Aires en la ciudad
de Medellín, en donde una joven madre de cuatro hijos
perdió su vida mientras daba a luz al quinto, ante
la mirada de dos de sus hijos más pequeños,
víctima de una hemorragia; el auxilio de sus vecinos,
quienes la llevaron al centro de salud, fue en vano. Según
registra la historia del caso, días antes de
su muerte, personal administrativo de un centro médico
de la ciudad, perteneciente a la red pública, le negó
su solicitud de atención prenatal, con el argumento
de que 'había salido del sistema por multiafiliación'.
Hechos como este no son excepcionales, sino el pan de
cada día, sostiene Juan Guillermo Londoño
C., jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia
de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia,
quién agrega que lo más grave es que las causas
de las muertes en un 90% son evitables: trastornos de hipertensión,
complicaciones del parto, abortos y complicaciones en el puerperio,
entre otras, según registra el Instituto Nacional de
Salud a diciembre de 2001.
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Muertes maternas,
¿por Ley 100?
En 1995, en Antioquia se presentaron 29.2 muertes por cada
100 mil nacidos vivos, en el Valle 14.1, en Bogotá
13.9, en Atlántico 0 y en Chocó
99.2, en tanto que en el año 2000 se presentaron en
Antioquia 59, Valle 29.7, Bogotá 53.4, Atlántico
6.3 y Chocó 56.8.
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La mortalidad materna es la expresión más
injusta de la inequidad, expresó el médico
Juan Guillermo Londoño, al señalar que las mujeres
que ponen sus vidas son en su mayoría las pobres, campesinas
y marginadas del sistema de salud, que da prelación
a los rendimientos económicos por encima de la vida de
los ciudadanos. |
Mujeres pobres,
más vulnerables
Otro hecho indiscutible, sostenido por indicadores y expertos,
es que la mortalidad materna está directamente relacionada
con la vulnerabilidad de la población, es decir, entre
más pobreza, mayores son los riesgos. Las tablas hablan
por sí solas: Según la OMS (1998), en África
una de cada 13 mujeres mueren por esta causa; en Latinoamérica
una en 70, en Europa una en 3.200, en Afganistán mueren
1.600 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, en Haití
la proporción es de 585 y en Canadá 2.
Pero no vayamos tan lejos. En Colombia se tienen los siguientes
registros tomados por Magda Palacio, representante de la Organización
Panamericana de la Salud, en el año 2003: La tasa de
mortalidad en el Vaupés es de 466,1 por cada 100 mil
nacidos vivos -cifra similar a la de Haití-, en Guainía
187, en Caquetá 184, en Guaviare 161, en Chocó
131.7, en Guajira112.7, en Tolima 101, en Nariño 99.5,
en Bogotá 89.6, en Medellín 22 y en Antioquia
80.
Para algunos expertos, entre ellos el doctor Londoño,
buena parte de la responsabilidad recae en el sistema de salud
implantado con la Ley 100, afirmación que es sustentada
con los siguientes datos del Instituto Nacional de Salud a
diciembre del 2001 y que están publicados en la página
web de la DSSA-DANE: En 1995, en Antioquia se presentaron
29.2 muertes por cada 100 mil nacidos vivos, en el Valle 14.1,
en Bogotá 13.9, en Atlántico 0 y
en Chocó 99.2, en tanto que en el año 2000 se
presentaron en Antioquia 59, Valle 29.7, Bogotá 53.4,
Atlántico 6.3 y Chocó 56.8.

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Sin
embargo, a juicio del doctor Londoño, lo grave es que
las cifras pueden ser mentirosas en tanto en el país
existe un subregistro entre el 30 al 50%, lo que significa
que la vigilancia epidemiológica es pobre e incipiente.
La doctora Ana Cristina González Vélez, directora
de Salud Pública del Ministerio de la Protección
Social, reconoce por su parte, que frente a la vigilancia epidemiológica
hay que hacer todavía muchos esfuerzos para que
las entidades territoriales reporten juiciosa y sistemáticamente
la mortalidad materna, puesto que no siempre las entidades territoriales
y las entidades notificadoras están reportando estos
casos al sistema. Sostiene sin embargo, que la vigilancia
epidemiológica ha venido mejorando en el último
período: Para mejorar este sistema nosotros venimos
trabajando en la construcción de modelos de vigilancia
integral de la mortalidad materna en Colombia y adicionalmente
estamos haciendo un trabajo con el DANE de revisión de
la información para la construcción del indicador
de mortalidad materna en todos los departamentos del país.
Largo es el camino por recorrer
¿Qué hacer para reducir las cifras de mortalidad
materna en Colombia? Al respecto, el doctor Londoño plantea
una serie de propuestas, como la necesidad de que haya un compromiso
político de largo aliento, para que se implanten
políticas públicas que traten de impactar el problema;
permitir que la mujer tenga acceso al sistema sin ningún
tipo de barreras ni trabas burocráticas ni económicas;
garantizar la atención calificada del parto; mejorar
la calidad en la cobertura y atención; prevenir el embarazo
temprano; que los centros obstétricos cumplan con los
requisitos internacionales en acreditación; y crear ligas
de usuarias en donde la mujer pueda exigir buena atención.
El gobierno nacional, por su parte, parece reaccionar por fin
al drama. De acuerdo con la doctora González Vélez,
dentro de la Política Pública del Gobierno para
la Salud Sexual y Reproductiva, puesta en marcha el año
pasado, existen seis puntos a los que debe orientarse el trabajo
del sector de la salud, como son: la disminución de la
mortalidad materna y perinatal, la disminución de los
abortos y de los embarazos en adolescentes, el control del cáncer
del cuello uterino, prevención de la violencia sexual
contra la mujer, y prevención del VIH/sida y otras enfermedades
de transmisión sexual. Pero de manera particular, destaca
el Plan de Choque para la reducción de la
mortalidad materna en Colombia que, al cierre de esta edición,
estaba listo para ser presentado en el pasado mes de agosto.
Es una acción adicional en el marco de la política
y la normatividad ya existente, para comprometer a los actores
del sistema en una sólida actividad que ponga al país
durante unos meses a pensar en este tema de manera sistemática.
Con este Plan estamos aludiendo a la responsabilidad que tienen
los actores del sistema, no solamente con el Plan de Choque,
que es una medida extraordinaria, sino en el cumplimiento de
la Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva más
todas las actividades que en desarrollo de la política
fueron establecidas en el Plan de Atención Básica,
como los lineamientos de promoción y prevención
para las aseguradoras. Es decir, queremos que las EPS, ARS y
las entidades territoriales, para el caso de las mujeres pobres
no afiliadas, cumplan con su responsabilidad en el marco de
las prioridades de Salud Pública definidas para el país
y desarrollen todas las acciones necesarias para reducir la
mortalidad materna, para lo cual tenemos entre otras el indicador
de la mortalidad materna como uno de los indicadores centinelas
definidos en el Sistema de Salud.
Sin embargo, como bien lo señala el doctor Yesid San
Gregorio Ramos, coordinador del Plan de Atención Básica
(PAB) Departamental del Magdalena, no hay que mirar sólo
si las normas son o no son suficientes, sino su aplicación.
Como todo en Colombia, no es tanto las leyes, o las circulares
o los decretos, que de pronto no son suficientes, sino el factor
de multiplicación y de aplicación de las mismas,
para que se logre impactar el problema de la mortalidad materna
en el país. |
| Tasas
de Mortalidad por país |
Fuente: www. clap.ops-oms.org (nov 2001) * PRB 2002 |
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Labores de prevención
en el país
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El
frente más importante en donde se viene trabajando es
el de la educación sexual y reproductiva, siguiendo los
lineamientos impuestos desde el gobierno nacional. Veamos:
Magdalena. El doctor Yesid San Gregorio Ramos, coordinador del
Plan de Atención Básica (PAB) del departamento,
manifestó: Seguimos los lineamientos del PAB Municipal.
Realizamos talleres con base en eso. Aplicamos esos lineamientos
en todos los municipios buscando que la educación sea
una de las partes fundamentales. La parte médica la hacemos
desde nuestros hospitales, con los directores, con quienes trabajamos
todo lo relacionado con la salud pública y reforzamos
la promoción y prevención.
Bolívar. La doctora Gisela Vega, profesional universitario
del programa de Salud Sexual y Reproductiva del departamento,
afirmó: Brindamos asistencia técnica a todo
el sistema de salud, a las IPS, EPS y ARS sobre la norma, y
vigilamos que se aplique en los municipios. Inclusive tenemos
algunos municipios ya capacitados sobre el modelo bioético-social
de reducción de la mortalidad materna y perinatal. Trabajamos
en la difusión a través de comerciales de televisión,
cuñas radiales y afiches.
Cali. La doctora Nancy Landazábal, coordinadora de Salud
Sexual y Reproductiva de la ciudad, indicó: Nosotros
hace más de 10 años tenemos organizado el Comité
municipal para el análisis de la mortalidad materna,
con personal de aquí y de los centros y EPS en donde
se han manejado casos de muerte. Lo que hacemos es analizar
qué pasó durante la atención, si hubo fallas
en la atención, en el servicio, si no se emplearon las
normas o si eran problemas de la gestante, en fin, y tras el
análisis determinamos si fue una muerte directa, indirecta,
si era evitable o no. En caso de que fuera una muerte evitable
y de que hubo fallas en el servicio, enviamos toda esa información
con las recomendaciones al sitio en donde fue atendida la gestante.
Así hacemos la vigilancia de los casos.
Bogotá: El doctor Luis Jorge Hernández, médico
epidemiólogo de la Secretaría Distrital de Salud,
manifestó: Nuestra estrategia parte de explicar
las razones por las que ocurren las muertes maternas, que es
conocido como las tres demoras. Es un proceso pedagógico
que adelantamos con nuestro equipo de salud, las comunidades
a través del PAB y adolescentes en edad fértil,
con quienes desarrollamos procesos de sensibilización.
Entre las estrategias se cuentan: Informantes claves, Redes
Sociales de Apoyo, Salud en su Hogar, Seguimiento a Embarazo
en Adolescentes, Ruta de Buses (que presta el Hospital Rafael
Uribe). La orden impartida desde el gobierno local es que a
ninguna materna se le puede dejar de atender por falta de carnet,
de afiliación o de recursos. Atienda primero y
pregunte después es nuestro lema. Adicionalmente,
se cuenta con el trabajo del Comité de Vigilancia de
Muertes Maternas, que se encarga de analizar los casos de Mortalidad
Materna (MM) en la ciudad, para elaborar un plan de mejoramiento. |

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