MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 72    SEPTIEMBRE DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Últimas cifras indican que en el país mueren 104.9 madres por cada 100 mil nacidos vivos
Muerte
ronda a maternas en Colombia

Adriana L. López Vela elpulso@elhospital.org.co
Ser madre es uno de los procesos naturales que más alto riesgo de muerte entraña para las mujeres en nuestro país. Cifras de organismos internacionales y nacionales dan cuenta de un problema que cobra visos dramáticos, al dejar en evidencia el retroceso o estancamiento en este vital asunto de salud pública. Frente a este hecho, el gobierno nacional decide por fin, tomar cartas en el asunto
"Las mujeres dan vida caminando por los andamios de la muerte”, expresó una vez Martha González de Paco, una partera indígena del alto Bolivia, para retratar literalmente los riesgos a que están expuestas las mujeres, por sanas que estén, durante el embarazo, riesgos que son desbordados en países subdesarrollados entre los que, paradójicamente, se encuentra Colombia.
Y resulta paradójico si se tienen en cuenta las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) según las cuales, en comparación con países de Latinoamérica como Uruguay, Argentina, Panamá, Chile, Cuba, México, Haití, Nicaragua y Ecuador, Colombia es el segundo país que más recursos destina para la atención de la salud de las maternas, pero a la vez ocupa el deshonroso puesto noveno, en el registro de altas tasas de mortalidad, superado por Haití, en donde se murieron 523 madres (por cada 100 mil nacidos vivos) en el año 2002 (ver cuadros comparativos en nuestra página web www.periodicoelpulso.com).
Pero los hechos cotidianos superan a todas luces las dramáticas cifras. Hechos como el registrado unos meses atrás en una humilde vivienda del barrio Buenos Aires en la ciudad de Medellín, en donde una joven madre de cuatro hijos perdió su vida mientras daba a luz al quinto, ante la mirada de dos de sus hijos más pequeños, víctima de una hemorragia; el auxilio de sus vecinos, quienes la llevaron al centro de salud, fue en vano. Según registra la historia del caso, “días antes de su muerte, personal administrativo de un centro médico de la ciudad, perteneciente a la red pública, le negó su solicitud de atención prenatal, con el argumento de que 'había salido del sistema por multiafiliación'. “Hechos como este no son excepcionales, sino el pan de cada día”, sostiene Juan Guillermo Londoño C., jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, quién agrega que lo más grave es que las causas de las muertes en un 90% son evitables: trastornos de hipertensión, complicaciones del parto, abortos y complicaciones en el puerperio, entre otras, según registra el Instituto Nacional de Salud a diciembre de 2001.
Muertes maternas, ¿por Ley 100?
En 1995, en Antioquia se presentaron 29.2 muertes por cada 100 mil nacidos vivos, en el Valle 14.1, en Bogotá 13.9, en Atlántico “0” y en Chocó 99.2, en tanto que en el año 2000 se presentaron en Antioquia 59, Valle 29.7, Bogotá 53.4, Atlántico 6.3 y Chocó 56.8
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“La mortalidad materna es la expresión más injusta de la inequidad”, expresó el médico Juan Guillermo Londoño, al señalar que las mujeres que ponen sus vidas son en su mayoría las pobres, campesinas y marginadas del sistema de salud, “que da prelación a los rendimientos económicos por encima de la vida de los ciudadanos”.
Mujeres pobres, más vulnerables
Otro hecho indiscutible, sostenido por indicadores y expertos, es que la mortalidad materna está directamente relacionada con la vulnerabilidad de la población, es decir, entre más pobreza, mayores son los riesgos. Las tablas hablan por sí solas: Según la OMS (1998), en África una de cada 13 mujeres mueren por esta causa; en Latinoamérica una en 70, en Europa una en 3.200, en Afganistán mueren 1.600 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, en Haití la proporción es de 585 y en Canadá 2.
Pero no vayamos tan lejos. En Colombia se tienen los siguientes registros tomados por Magda Palacio, representante de la Organización Panamericana de la Salud, en el año 2003: La tasa de mortalidad en el Vaupés es de 466,1 por cada 100 mil nacidos vivos -cifra similar a la de Haití-, en Guainía 187, en Caquetá 184, en Guaviare 161, en Chocó 131.7, en Guajira112.7, en Tolima 101, en Nariño 99.5, en Bogotá 89.6, en Medellín 22 y en Antioquia 80.
Para algunos expertos, entre ellos el doctor Londoño, buena parte de la responsabilidad recae en el sistema de salud implantado con la Ley 100, afirmación que es sustentada con los siguientes datos del Instituto Nacional de Salud a diciembre del 2001 y que están publicados en la página web de la DSSA-DANE: En 1995, en Antioquia se presentaron 29.2 muertes por cada 100 mil nacidos vivos, en el Valle 14.1, en Bogotá 13.9, en Atlántico “0” y en Chocó 99.2, en tanto que en el año 2000 se presentaron en Antioquia 59, Valle 29.7, Bogotá 53.4, Atlántico 6.3 y Chocó 56.8.

Sin embargo, a juicio del doctor Londoño, lo grave es que las cifras pueden ser mentirosas en tanto en el país “existe un subregistro entre el 30 al 50%, lo que significa que la vigilancia epidemiológica es pobre e incipiente”.
La doctora Ana Cristina González Vélez, directora de Salud Pública del Ministerio de la Protección Social, reconoce por su parte, que frente a la vigilancia epidemiológica “hay que hacer todavía muchos esfuerzos para que las entidades territoriales reporten juiciosa y sistemáticamente la mortalidad materna, puesto que no siempre las entidades territoriales y las entidades notificadoras están reportando estos casos al sistema”. Sostiene sin embargo, que la vigilancia epidemiológica ha venido mejorando en el último período: “Para mejorar este sistema nosotros venimos trabajando en la construcción de modelos de vigilancia integral de la mortalidad materna en Colombia y adicionalmente estamos haciendo un trabajo con el DANE de revisión de la información para la construcción del indicador de mortalidad materna en todos los departamentos del país”.
Largo es el camino por recorrer
¿Qué hacer para reducir las cifras de mortalidad materna en Colombia? Al respecto, el doctor Londoño plantea una serie de propuestas, como la necesidad de que haya un compromiso político de “largo aliento”, para que se implanten políticas públicas que traten de impactar el problema; permitir que la mujer tenga acceso al sistema sin ningún tipo de barreras ni trabas burocráticas ni económicas; garantizar la atención calificada del parto; mejorar la calidad en la cobertura y atención; prevenir el embarazo temprano; que los centros obstétricos cumplan con los requisitos internacionales en acreditación; y crear ligas de usuarias en donde la mujer pueda exigir buena atención.
El gobierno nacional, por su parte, parece reaccionar por fin al drama. De acuerdo con la doctora González Vélez, dentro de la Política Pública del Gobierno para la Salud Sexual y Reproductiva, puesta en marcha el año pasado, existen seis puntos a los que debe orientarse el trabajo del sector de la salud, como son: la disminución de la mortalidad materna y perinatal, la disminución de los abortos y de los embarazos en adolescentes, el control del cáncer del cuello uterino, prevención de la violencia sexual contra la mujer, y prevención del VIH/sida y otras enfermedades de transmisión sexual. Pero de manera particular, destaca el “Plan de Choque” para la reducción de la mortalidad materna en Colombia que, al cierre de esta edición, estaba listo para ser presentado en el pasado mes de agosto. “Es una acción adicional en el marco de la política y la normatividad ya existente, para comprometer a los actores del sistema en una sólida actividad que ponga al país durante unos meses a pensar en este tema de manera sistemática. Con este Plan estamos aludiendo a la responsabilidad que tienen los actores del sistema, no solamente con el Plan de Choque, que es una medida extraordinaria, sino en el cumplimiento de la Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva más todas las actividades que en desarrollo de la política fueron establecidas en el Plan de Atención Básica, como los lineamientos de promoción y prevención para las aseguradoras. Es decir, queremos que las EPS, ARS y las entidades territoriales, para el caso de las mujeres pobres no afiliadas, cumplan con su responsabilidad en el marco de las prioridades de Salud Pública definidas para el país y desarrollen todas las acciones necesarias para reducir la mortalidad materna, para lo cual tenemos entre otras el indicador de la mortalidad materna como uno de los indicadores centinelas definidos en el Sistema de Salud”.
Sin embargo, como bien lo señala el doctor Yesid San Gregorio Ramos, coordinador del Plan de Atención Básica (PAB) Departamental del Magdalena, no hay que mirar sólo si las normas son o no son suficientes, sino su aplicación. “Como todo en Colombia, no es tanto las leyes, o las circulares o los decretos, que de pronto no son suficientes, sino el factor de multiplicación y de aplicación de las mismas, para que se logre impactar el problema de la mortalidad materna en el país”.
Tasas de Mortalidad por país

Fuente: www. clap.ops-oms.org (nov 2001) * PRB 2002
 
Labores de prevención en el país
El frente más importante en donde se viene trabajando es el de la educación sexual y reproductiva, siguiendo los lineamientos impuestos desde el gobierno nacional. Veamos:
Magdalena. El doctor Yesid San Gregorio Ramos, coordinador del Plan de Atención Básica (PAB) del departamento, manifestó: “Seguimos los lineamientos del PAB Municipal. Realizamos talleres con base en eso. Aplicamos esos lineamientos en todos los municipios buscando que la educación sea una de las partes fundamentales. La parte médica la hacemos desde nuestros hospitales, con los directores, con quienes trabajamos todo lo relacionado con la salud pública y reforzamos la promoción y prevención”.
Bolívar. La doctora Gisela Vega, profesional universitario del programa de Salud Sexual y Reproductiva del departamento, afirmó: “Brindamos asistencia técnica a todo el sistema de salud, a las IPS, EPS y ARS sobre la norma, y vigilamos que se aplique en los municipios. Inclusive tenemos algunos municipios ya capacitados sobre el modelo bioético-social de reducción de la mortalidad materna y perinatal. Trabajamos en la difusión a través de comerciales de televisión, cuñas radiales y afiches”.
Cali. La doctora Nancy Landazábal, coordinadora de Salud Sexual y Reproductiva de la ciudad, indicó: “Nosotros hace más de 10 años tenemos organizado el Comité municipal para el análisis de la mortalidad materna, con personal de aquí y de los centros y EPS en donde se han manejado casos de muerte. Lo que hacemos es analizar qué pasó durante la atención, si hubo fallas en la atención, en el servicio, si no se emplearon las normas o si eran problemas de la gestante, en fin, y tras el análisis determinamos si fue una muerte directa, indirecta, si era evitable o no. En caso de que fuera una muerte evitable y de que hubo fallas en el servicio, enviamos toda esa información con las recomendaciones al sitio en donde fue atendida la gestante. Así hacemos la vigilancia de los casos”.
Bogotá: El doctor Luis Jorge Hernández, médico epidemiólogo de la Secretaría Distrital de Salud, manifestó: “Nuestra estrategia parte de explicar las razones por las que ocurren las muertes maternas, que es conocido como las “tres demoras”. Es un proceso pedagógico que adelantamos con nuestro equipo de salud, las comunidades a través del PAB y adolescentes en edad fértil, con quienes desarrollamos procesos de sensibilización”. Entre las estrategias se cuentan: Informantes claves, Redes Sociales de Apoyo, Salud en su Hogar, Seguimiento a Embarazo en Adolescentes, Ruta de Buses (que presta el Hospital Rafael Uribe). La orden impartida desde el gobierno local es que a ninguna materna se le puede dejar de atender por falta de carnet, de afiliación o de recursos. “Atienda primero y pregunte después es nuestro lema”. Adicionalmente, se cuenta con el trabajo del Comité de Vigilancia de Muertes Maternas, que se encarga de analizar los casos de Mortalidad Materna (MM) en la ciudad, para elaborar un plan de mejoramiento.
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