MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 48   SEPTIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

Desmonte de los regímenes especiales en salud
¿Todos en el mismo barco? Olga Lucia Muñoz López Periodista, Medellín elpulso@elhospital.org.co

Desatendiendo sus propios principios de universalidad y solidaridad, con los cuales inicia su articulado, la misma Ley 100 de 1993 al momento de su expedición se "autogoleó" al decretar en su artículo 279 las llamadas "Excepciones".
Si bien toda norma tiene su excepción, como nos dice la gramática y el derecho, los motivos y argumentos que quizá de buena fe llevaron a los creadores de la ley de seguridad social a conservar los llamados regímenes especiales o de excepción, no les permitieron avizorar que desde un principio y en el tiempo, la existencia de esos regímenes se traduciría en la materialización de una discriminación dentro del sistema, al pre-establecer por decreto los privilegios para ciertos grupos poblacionales dentro del sistema de seguridad social.
Enfrentar ahora su desmonte no será tarea fácil, más que por la pelea política, por el análisis de la conveniencia financiera de ese desmonte para el mismo Estado, porque de hecho le representaría un aumento de sus obligaciones económicas dentro del sistema y los beneficios obtenidos con la iniciativa quedarían todavía pendientes de certeza.
Pero si de cumplir la ley se trata, en justicia con todo el pueblo colombiano y en procura de la equidad, todos los habitantes del territorio nacional deberían gozar de los mismos derechos y tener las mismas obligaciones dentro del sistema de la seguridad social. En ese sentido se orientó la promesa presidencial del hoy presidente, doctor Alvaro Uribe Vélez, cuando durante su recorrido por el país se comprometió a desmontar todos los regímenes especiales que hoy no aportan al régimen contributivo, en donde los cotizantes tienen un mayor salario promedio que el régimen general (3,9 frente a 1,8) y una densidad familiar menor (2,41 frente a 2,56). Su inclusión generaría un ingreso neto al régimen contributivo de $304 mil millones, según las cifras que manejaba en ese momento.
La norma
El artículo 279 de la Ley 100 establece que el sistema integral de seguridad social contemplado en dicha ley, no se aplica a los miembros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, a los afiliados al Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio y a los servidores públicos de la Empresa Colombiana de Petróleos -Ecopetrol- y pensionados de la misma, principalmente. Tampoco se aplica, al personal civil del Ministerio de Defensa y de la Policía Nacional, que presta sus servicios en el Despacho del Ministro, en la Secretaría General, en las Fuerzas Militares o en la Policía Nacional; y no se aplica tampoco, a los miembros no remunerados de las corporaciones públicas.
Por situaciones jurisdiccionales, las universidades se convirtieron en régimen especial en el año 2001 y no aportan a la Subcuenta de Compensación por decisión propia.
Contempla además el artículo 279 de la Ley 100, que la empresa y servidores públicos de que trata esta excepción, quedan obligados a efectuar los aportes de solidaridad del 1% de su salario al Fondo de Solidaridad del Fosyga, en los regímenes de salud y pensiones.
¿Cuántas personas están en regímenes especiales?
Según el Programa de Apoyo a la Reforma en Salud -PARS-, no se tiene información confiable sobre la afiliación a los regímenes de excepción, para los cuales la única fuente disponible son las Encuestas de Hogares del DANE, que en el período 1997-2000 mostraron un aumento de afiliación en 162.000 personas, posiblemente por el aumento del pie de fuerza en ese lapso de tiempo.
Según el último Informe de la Superintendencia Nacional de Salud, a abril 30 de 2002, entre el magisterio y Ecopetrol tenían 221.218 trabajadores y empleados, a los cuales habría que sumarles el personal de las fuerzas militares y de policía para saber cuántas personas están cobijadas por los regímenes de excepción.
Tanto el magisterio como Ecopetrol y las fuerzas militares, empezaron a reportar información al Ministerio de Salud sobre sus regímenes para tener datos más confiables y objetivos sobre su población, porque el problema es que la pueden presentar por el país e incluso a veces por departamentos, pero por municipios es muy complicado, sobre todo para las fuerzas militares porque se mueven permanentemente. La estimación del total está entre 1.3 y 1.6 millones de afiliados en todos los regímenes especiales.
Precisamente en una medida encaminada a reforzar los controles del sistema de seguridad social, entre otras cosas para evitar la desviación o indebida apropiación de los recursos, el Ministerio de Salud definió los requisitos mínimos de información sobre afiliación que deben generar, mantener, actualizar y reportar las distintas entidades que administren recursos del sector salud, en la resolución 890 del pasado 10 de julio. Esta amplía a los regímenes especiales, entre otras entidades, la obligación de reportar esta información que antes solo debían presentar EPS, ARS, departamentos, distritos y municipios. Con esta base de datos, se espera tener una información confiable sobre el número preciso y las características de los afiliados a los regímenes especiales.
Las EPS y las entidades obligadas a compensar, debían presentar un archivo maestro con toda la información de sus afiliados y beneficiarios entre el 20 y el 30 de agosto pasados, con corte a julio 31 de este año, en tanto que las demás entidades, entre las cuales se incluyen las de regímenes especiales, tienen plazo hasta el 30 de septiembre para presentar dicho archivo. Será entonces cuando se conozca a ciencia cierta el número preciso de personas incluidas en los regímenes especiales.
No compensan
Los regímenes exceptos de la Ley 100 no compensan, o sea que su reglamentación del aporte de la doceava parte de su salario al contributivo, a la compensación, no se da; es en este punto donde se empieza a afirmar que de compensar al sistema, los regímenes especiales contribuirían a financiar el mismo en beneficio de todos los colombianos.
Según el PARS, al analizar el impacto de la inclusión de los regímenes excluidos en el régimen contributivo, se consideró entre 1997 y el año 2000 a los afiliados de estos regímenes, con el mismo tratamiento dado a los cotizantes al régimen contributivo.
"En esta simulación, se estimó el balance financiero de los regímenes excluidos bajo el supuesto de que los cotizantes o trabajadores aportaren el 12% de su Ingreso Base de Cotización -IBC-, con una relación afiliado/cotizante de 2.32 , con lo que se tiene un total de 893.010 afiliados. Con base en la Encuesta Nacional de Hogares, DANE 2000, se estimó que el IBC promedio de estos regímenes es de $637.741 mensuales, superior en un 6% al IBC del régimen contributivo, estimado en $603.279. De igual manera, para efectos de la simulación, se presume un comportamiento similar al régimen contributivo en cuanto a la proporción de la cotización que se deduce por Licencias de Maternidad e Incapacidades y se muestra un balance superavitario en $118.692 millones anuales.
Los resultados indican que el superávit de estos sistemas habrían permitido cubrir el 45% del déficit estimado para el régimen contributivo en el año 2000, o sea que si se incluyeran los regímenes especiales, el sistema sería superavitario en $396.883 millones anuales, un 80% más que en el escenario potencial sin los cotizantes de los regímenes excluidos. La subcuenta de Solidaridad alcanzaría los $520.872 millones anuales, es decir que permitiría dar cubrimiento en salud a 263.762 personas más que las estimadas para el año 2000, en un escenario potencial sin evasión.
La cobertura del Sistema podría aumentar en cerca de 6% más que lo estimado sin incluir los regímenes especiales y se podría llegar a 16´984.344 de afiliados, frente a 16´300.984 que fueron estimados para el año 2000. Esto significa que en un escenario con la reglamentación actual, evasión cero e inclusión de los afiliados a los regímenes especiales, aún se estaría lejos de alcanzar la cobertura universal".
El informe también se señaló que entre la población afiliada al sistema, las tasas más altas de consulta médica en los últimos 15 días se observó para los afiliados a regímenes especiales (15.8%), seguidas de otras EPS (13.6%), en tanto que el ISS y las ARS del régimen subsidiado presentan las más bajas, con 11.6 y 10.6%, respectivamente.
Se requieren estudios
A pesar de todos los estimativos que se han hecho para tratar de establecer cuánto sería el aporte de los regímenes especiales al sistema en caso de ser desmontados, los expertos coinciden en afirmar que el tema no es tan simplista como pueda aparecer a simple vista.
No se pueden hacer cálculos gruesos y decir: esta población tiene una densidad salarial tal y una densidad familiar tal, y si esta población hiciera parte del sistema, lo haría más universal, solidario y equitativo, porque eso debe analizarse en mayor detalle.
Maestros: Al magisterio le deducen un porcentaje menor del salario para salud, y entonces se hace el ejercicio: si cotizan el 12% de su capacidad salarial y se le da el POS, eso facilitaría el sistema financiero y la dispersión del riesgo del sistema; pero cuando se empieza a analizar y se aprecia que los maestros en conjunto no se financian con el 12% sino con unas proporciones menores, y que tienen unos planes de beneficios "mayores", esa es la discusión que debe hacerse muy claramente para saber si la solución es desmontarlo.
Son muchos los educadores pero las densidades salariales no son tan altas, aunque son mas altas que las del sistema en el régimen contributivo; ahí debe mirarse los derechos de los maestros. Quienes los han atendido en contratos con el Fondo Prestacional del Magisterio, red de prestadores, cajas de compensación, etc., manifiestan que eso es un 'karma', porque generalmente salen a pérdida, no terminan el contrato, y vuelven y entregan los maestros porque tienen mas derechos que los del POS, pero también porque tienen un nivel de demanda o de utilización de servicios considerado muy alto. Habría que mirar que pasaría con los maestros si entran al sistema general de seguridad social.
Al magisterio, el sistema no puede darle más del POS; el resto habría que manejarlo por otros esquemas, en algunos casos ya reglamentados como es el tema de los medicamentos No POS por los Comités Técnico Científico, medicamentos y servicios No POS cubiertos por tutelas, que están financiados por entidades territoriales con recursos de la oferta, cuando el usuario tiene incapacidad de pago; lógicamente si el usuario tiene capacidad de pago, será quién lo asuma.
Ecopetrol: Si esta empresa tiene una densidad salarial superior al 5 y una densidad familiar de 2, menor que el sistema, al hacer el ejercicio de compensación le dejaría al sistema unos $120.000 millones, pero no es así porque cuando se evalúa la cifra, aporta algo así como $50.000 millones, porque tampoco son muchos trabajadores.
Para el caso de servicios de salud, Ecopetrol es considerada una élite, y toda élite va en contra de los principios de la ley. Para que entren a formar parte del sistema se utilizarían medidas de transición, por la consideración de los derechos adquiridos, donde lógicamente se irían a tutelas y acciones populares por ejemplo, donde se dependería otra vez de fallos de la Corte Constitucional; en último caso se podría decir a los trabajadores de Ecopetrol que como actores del sistema, cotizarían el 8% y los derechos que tenían antes se les conservarán a los que están hoy en Ecopetrol a través de un Plan Complementario, tal vez financiado por la empresa; pero, todo funcionario nuevo que ingrese a Ecopetrol deberá ajustarse al sistema de salud como cualquier colombiano. Esa podría ser una salida en caso de que los derechos adquiridos no permitan eliminar privilegios, que sería lo sano y lo solidario, afirma Carlos Mario Ramírez.
Solidaridad para las fuerzas militares
Desmontar los regímenes especiales con los objetivos planteados de sacar a flote la viabilidad financiera del régimen contributivo sería lo ideal, pero no es tan simple como parece, porque empezarían a subir los gastos, y en el caso de las fuerzas militares, tanto ejército como policía, éstos deben ser altos; a diferencia de Ecopetrol, con ellas la solidaridad operaría al contrario, porque si el Estado las ingresa al régimen general, tendría que financiarles sus gastos en salud en referencia con el POS; se estaría frente a planes de beneficio relativamente similares pero con un nivel de gasto y una frecuencia de uso de servicios, sobre todo de gastos, que tiene que ser superior, especialmente en lo catastrófico.
Ahí sería el sistema el que operaría en solidaridad con las fuerzas militares, porque además vienen períodos de protección. Todos los soldados secuestrados por las la guerrilla y que fueron entregados en el intercambio humanitario, debieron requerir apoyo psicológico, y el tratamiento psiquiátrico no está en el POS; en el caso de Pueblorrico, Antioquia, donde soldados mataron accidentalmente a unos niños, también requirieron apoyo psicológico y psiquiátrico de largo plazo, y el POS no lo tiene. En un país en conflicto como en el que vivimos, el Estado tiene que tener eso en cuenta. En lo solidario estaría por ejemplo la solidaridad del sistema con las fuerzas armadas, que operaría de manera bidimensional, en ambas vías, además de que debe considerarse que la densidad salarial global promedio de las fuerzas armadas es baja, a pesar de haber tenido algunos incrementos salariales en los últimos años, sobre todo en el gobierno de César Gaviria.
El régimen especial de las fuerzas armadas en salud ha tenido un funcionamiento más o menos adecuado, pero ellos están en crisis económica también porque los recursos para salud no van a alcanzar nunca y en su caso particular para ellos lógicamente cada vez son más costosos, porque se ha incrementado y se va a seguir incrementando el conflicto. Con todos estos recursos del nuevo impuesto dictado por la conmoción interior y algunos que se consideraría dejar permanentes, podría destinarse algo para financiar la atención en salud de las fuerzas armadas.

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