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"Promover la armonía
entre las relaciones docente - asistenciales"
Julio Enrique Ospina, Director Ejecutivo de Ascofame
Para Ascofame, es necesario que el Gobierno inicie gestiones
para garantizar la excelente formación de profesionales
del sector salud, en especial de médicos, pues ésta
se ha visto deteriorada a raíz de las reformas legales
que se han realizado al sistema de salud y a la educación
(Ley 10 de 1990, Ley 60 de 1993, Ley 715 de 2001, Ley 100
de 1993, Ley 30 de 1992).
De acuerdo con Ospina, el fin de las "áreas de
influencia" (que en el caso de la medicina incluían
el desarrollo docente - asistencial en los escenarios de práctica
que estaban en el área geográfica adscrita a
la universidad), la preponderancia económica impuesta
en la nueva forma de gerenciar los servicios de salud, la
constante contención de costos de las instituciones
hospitalarias, el cierre de hospitales universitarios y la
proliferación de facultades de medicina, han conducido
a un deterioro de la educación para los médicos,
así como de los escenarios de práctica para
su formación.
Llamado al Gobierno
Bajo estas circunstancias, es absolutamente urgente que se
establezcan unas condiciones que permitan el desarrollo armónico
de las relaciones docente - asistenciales, teniendo en cuenta
el interés de la Nación. El gobierno debe establecer
ajustes a sus políticas de desarrollo, con el fin de
no vulnerar la función social que le corresponde al
Estado, en primer término, y a las instituciones de
salud y educación, en segundo.
Es importante comenzar a generar iniciativas que permitan
velar por la calidad de los procesos de articulación
docente -asistencial, con el objetivo de que se den las condiciones
adecuadas para desarrollar actividades docentes en las instituciones
prestadoras de servicios y que por lo tanto requerirán
de acciones concertadas y de espacios de análisis en
donde se integran decisiones alrededor de una política
clara entre los sectores de educación y salud. Lo anterior
se justifica aún más teniendo en cuenta la responsabilidad
social, el ejercicio práctico con la mayor exigencia
ética y el compromiso con la calidad que deben tener
los recursos humanos de las ciencias de la salud.
Con el propósito de preservar la autonomía universitaria,
se hace necesario que la universidad propenda el fortalecimiento
de la estructura hospitalaria, propiciando el renacimiento
de la figura del Hospital Universitario, para lo cual existen
parámetros definidos por varias entidades, entre ellas
ASCOFAME. Esto garantizaría el adecuado equilibrio
que siempre debe existir entre los conceptos académicos,
científicos, docentes y éticos, y la tendencia
economicista actual.
Consideramos necesario que el país establezca una ley
que reglamente la figura del Hospital Universitario y determine
las condiciones de creación y funcionamiento de los
mismos, con base en un Sistema de Acreditación Docente
para las Instituciones de Salud, acompañado de un esquema
de incentivos que proteja la función docente asistencial
en estos hospitales, disminuyéndoles las presiones
para sobrevivir en un esquema de mercado, con una razón
social y jurídica que los proteja frente a los avatares
de la competencia economicista, y a la cual se llega por cumplir
con unos claros criterios de calidad que lo acrediten para
desarrollar funciones docente asistenciales. En ese sentido,
ASCOFAME deberá liderar la certificación que
acredita a los centros hospitalarios para el ejercicio de
la docencia, prestando un apoyo al Estado
sobre el particular.
Las facultades de medicina deben establecer las condiciones
que se requieren para que un Hospital pueda considerarse Universitario.
Alrededor de este tema, existen experiencias pasadas y positivas
en nuestro país, las cuales el Estado no debe desaprovechar.
"Ir más allá del
aseguramiento y cambiar la parafiscalidad"
Antonio Yepes Parra, ex ministro, ex decano de la Facultad
de Medicina de la Universidad de Antioquia y ex rector de
la misma universidad.
"El tema de la salud no se puede circunscribir exclusivamente
al aseguramiento, puesto que ello indica una concepción
totalmente limitante e incompleta de un fenómeno social
tan complejo como es el proceso salud-enfermedad.
La evolución de la historia de la ciencia nos indica
que la ciencia positiva actual, con su base unicausal mecanicista
de tipo cartesiano, que ha sido hegemónica en el mundo
occidental que la considera como la única forma posible
de abordar el conocimiento científico, ha sido superada
por una concepción holística multicasual a partir
de Einstein y David Bohm, cuyo objeto del conocimiento científico
está constituido por la orientación básica
del hombre, en su relación dinámica con el cosmos
y con los demás seres humanos, para un entendimiento
mutuo y la posibilidad de convivencia y tolerancia para emprender
construcciones sociales de manera colectiva.
Por lo tanto, no nos podemos limitar a ampliar el aseguramiento
y a estimular intermediarios para seguir prestando una atención
hospitalaria individual, asistencialista, reparadora, utilizando
tecnología de manera acrítica, con altos costos
y limitada eficiencia.
De acuerdo con nuestra Constitución, la salud es un
derecho humano y social, responsabilidad del Estado. Debemos
garantizar tal derecho con atención primaria universal,
que cumpla los requisitos esenciales, tales como son la concentración
en las personas y en la comunidad, integrando las personas
a través de la prevención y la promoción
de manera longitudinal a lo largo de la vida humana, por equipos
multidisciplinarios, con participación auténtica
de la comunidad, a través de redes de atención
por niveles, cambiando la parafiscalidad que es inoperante
en un país con altísimo desempleo, por tributación
directa y específica para este objetivo. En fin, una
atención integral, general, multidisciplinaria y basada
en las necesidades de la comunidad.
Ya le hemos hecho caso a los tecnócratas y se han equivocado.
Escuchemos a la comunidad con respeto y humildad y no tomemos
decisiones de manera espontánea y en forma precipitada.
Atendamos el avance de las ciencias sociales y no perdamos
el contacto con nuestra realidad".
Eficiencia y control, piden los industriales
Francisco de Paula Gómez, director de la Cámara
de la Salud de la Andi
El Sistema General de Seguridad Social en Salud lleva ya ocho
años de ejercicio, en los cuales se han puesto a prueba
muchos de sus postulados. Para ser justos con una iniciativa
de tal envergadura, se debe reconocer que la Reforma de Salud
ha tenido aspectos acertados y, que varios hechos y consecuencias
de la Ley no podían preverse en el momento de su expedición.
También es cierto que varios aspectos de la reforma
no han resultado como se esperaba porque se improvisó,
porque hubo errores en la concepción o porque sucedieron
cosas inesperadas.
A continuación se presentan algunos puntos que en opinión
de los industriales, el nuevo Gobierno debe analizar o intervenir
para dar un gran impulso a la reforma en Salud planteada por
la Ley 100 de 1993.
1. El tema jurídico: La inestabilidad jurídica
y la maraña de leyes, decretos, acuerdos, resoluciones
y sentencias, hacen imposible la transparencia en el Sistema
debido a que con esa cantidad de reglamentaciones incompletas,
inconclusas, derogadas y parciales, se fomenta que cada cual
se apalanque en lo que le conviene. Es prioritario levantar
un Estatuto Orgánico para el Sector Salud que le aporte
simplicidad al SGSSS.
2. Un sistema de estándares: Desde la expedición
del Decreto 1874 de 1996, en el cual se planteaba un modelo
de Acreditación y de Requisitos Esenciales, hemos tratado
infructuosamente de organizar un modelo de referencia general
para definir y calificar aspectos de Calidad. Mientras no
se organice un adecuado Sistema Integral de Acreditación
y Certificación en Salud, el Sistema estará
en crisis. Esa es una de las grandes deudas que han dejado
quienes han estado encargados de conducir la reforma hasta
hoy. Adicionalmente, la Ley 715 de 2001 introduce cambios
importantes en la concepción que había para
la conformación de un modelo de calidad para el sector
salud, al plantear lo que ha denominado el Sistema de Habilitación.
3. El flujo de recursos: El flujo de recursos en el SGSSS
es especulativo, debido a que se han definido unas pautas
de operación en el Sistema que estimulan que cada actor
trate de quedarse con los recursos el mayor tiempo posible,
en detrimento por supuesto de quien le sigue en la cadena.
De este modo se ignora uno de los principios financieros fundamentales:
el dinero tiene valor en el tiempo. Así en muchos casos,
el dinero tarda hasta 525 días para llegar al final
de la cadena. Se sugiere revisar y simplificar los mecanismos
de operación financiera en el Sistema.
4. El régimen subsidiado: Se ha convertido en todo
un dolor de cabeza su operación. Además de los
continuos cambios a los que ha sido sometido -más de
la mitad de los acuerdos del CNSSS tienen que ver con su funcionamiento-,
la corrupción y la politización de muchos de
sus actores han sido evidentes. Se sugiere una profunda labor
de reingeniería del régimen subsidiado, para
que cumpla con la labor que se le ha encomendado.
5. Mercado regulado vs libre mercado: Los servicios de salud
no pueden asimilarse a productos o servicios suntuarios o
accesorios: hacen parte de los derechos fundamentales de los
ciudadanos. Por tanto, el Estado debe tener la capacidad para
regular aspectos del Mercado de la Salud que considere inadecuados
o perjudiciales para el sector y para la sociedad en general.
El libre mercado en salud puede ser muy costoso para el país
y para sus instituciones; además, existen poderosas
señales que ya nos muestran en escasos años
de ejercicio del Sistema, que el poder económico, de
decisión y de control del mismo, ha venido concentrándose
de manera importante.
6. Salud pública: Aseguramiento y Salud Pública
no son lo mismo. Tampoco son comparables. Puede decirse sin
temor a equivocarse, que el Aseguramiento es un instrumento
para el logro de algunas metas de la Salud Pública.
Infortunadamente nos hemos concentrado tanto en el aseguramiento,
que nos hemos olvidado de las estrategias y los principios
de la Salud Pública. Así, el retroceso que Colombia
ha tenido en este campo debe ser recuperado con una clara
y definida Política de Salud Pública, en la
que recuperemos y aún mejoremos, los programas y las
coberturas que teníamos en el pasado.
7. Sistema Integral de Información: El desorden es
mal compañero y en el caso del SGSSS, infortunadamente
por carecer de un adecuado Sistema de Información,
el caos a veces es dramático. El Sector Salud no pude
continuar pensando en universalidad, equidad, calidad y eficiencia,
sin un Sistema de Información que refleje esos principios.
Es una urgencia su construcción mancomunada por parte
de los principales actores del sector: Estado, aseguradores,
prestadores y usuarios.
"Es necesario reformar la Ley
100" Senador Rodrigo Rivera
En su opinión, el nuevo Gobierno debe hacer todo lo
posible para que se inicien los trámites que permitan
una reforma de la Ley 100. "Es necesario que la salud
deje de ser un negocio en Colombia y el Estado debe garantizar
que por el contrario, sea un servicio al que tenga acceso
toda la comunidad".
Entre los aspectos que según el Senador deben considerarse
en una eventual reforma, está "la competencia
entre EPS y entre IPS, que ha generado una disminución
en la calidad del servicio ante la disminución de los
recursos que se destinan para la atención; la creación
de un fondo similar al FOGAFÍN para evitar la quiebra
de las aseguradoras y prestadoras del servicio; un claro control
de la calidad en la prestación del servicio, y una
inyección de dinero representativa para aumentar la
cobertura en salud".
"EPS deben participar en ganancias
de las ARP"
Jorge del Castillo, Subdirector de Salud de Cafam
Una de las prioridades que en materia de salud debe desarrollar
el nuevo Gobierno, debe ser la lucha contra la evasión
y la elusión dentro del Sistema General de Salud, que
afecta en especial a los usuarios y a las EPS.
La gestión del Ministro de Salud entrante también
debe enfocarse hacia la eliminación de los regímenes
especiales, pues uno entiende el que beneficia a las Fuerzas
Armadas pues estamos en un país en conflicto, pero
no son lógicos aquellos que cobijan a congresistas,
jueces y educadores, pues éstos regímenes no
pasan de ser presiones sindicales para mejorar la pensión.
Estos gremios deben aportar normalmente a una EPS e inscribirse
a una IPS para dar mayor estabilidad financiera al Sistema.
Además, es necesario que se revise la posibilidad de
que las EPS podamos asociarnos con una ARP, debido a que el
negocio de estas administradoras es muy rentable y sería
justo que las EPS participemos de esas ganancias, pues muchos
pacientes llegan primero a la EPS a consultar por una enfermedad
de origen laboral, pero las reclamaciones por este servicio
a las ARP son bastante difíciles. Adicionalmente, las
fábricas envían a sus empleados a las EPS en
caso de enfermedad laboral y accidente, para no reportarlos
y así no perder los beneficios y estímulos que
reciben por parte de las ARP, entre ellos, una cuota aseguradora
más baja.
Para mejorar el funcionamiento del Sistema, el nuevo Minsalud
tendrá que liderar la revisión del POS, en cuanto
a coberturas y beneficios. Esto es urgente, en especial en
el campo de la odontología, pero también en
lo referente al ajuste de la Unidad de Pago por Capitación,
UPC, pues lo que le llega a las EPS está muy por debajo
del Índice de Precios al Consumidor, IPC, parámetro
que es sensible al aumento del dólar y que incide directamente
en el costo de los insumos que manejamos en el sector salud.
Trabajar en concordancias Gobierno
- Gremios
Juan Carlos Giraldo Valencia, director de la Asociación
Colombiana de Hospitales y Clínicas
"Nosotros venimos trabajando desde mucho tiempo atrás
en una propuesta, porque consideramos que una de las formas
como los gremios deben funcionar es haciendo propuestas continuas
a los gobiernos para cambiar las reglas de juego o para hacer
que las reglas vigentes tengan estabilidad, dependiendo de
cada una de las necesidades.
Al nuevo gobierno le presentaremos varios documentos, el primero
de los cuales es muy extenso y fue promulgado por nuestra
Asociación en el Quinto Congreso de Hospitales y Clínicas
que se realizó en el mes de abril. Ahí están
los puntos de lo que sería la columna vertebral de
la posición de la asociación, donde hacemos
una exposición sobre la cuestión macroeconómica,
las cifras que impactan al sector, la cartera, las glosas,
las formas de contratación; uno de los diagnósticos
principales, es que tenemos un desbalance entre las fuerzas
de los actores del sistema e insistimos en que eso se denomina
un abuso de la posición dominante por parte de los
aseguradores.
Ese documento lo estamos analizando frente a todas las propuestas
que hizo el en ese entonces candidato Alvaro Uribe, nuevo
presidente, en seis momentos diferentes de su campaña:
un foro en Antioquia, la presentación que hizo en el
Congreso de Hospitales y Clínicas, el reportaje que
le dio a la revista Hospitalaria, los documentos del Manifiesto
Democrático con los 100 puntos, lo que tiene en la
pagina Web y otros compromisos que ha presentado recientemente
frente al tema de la salud. Con la visión de la asociación
y los puntos que abordó el doctor Uribe en su campaña
presidencial, vamos a buscar las concordancias, que son muchas,
en temas como la oportunidad de los pagos, la oportunidad
y la calidad, y la búsqueda de unos prestadores de
salud eficientes y de unas políticas que equilibren
las fuerzas del mercado".
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