El inicio de este nuevo gobierno es un
momento propicio para hacer algunas reflexiones con respecto
del funcionamiento del Consejo Nacional de Seguridad Social
en Salud CNSSS-, organismo que tiene una importancia capital
dentro del Sistema General de Seguridad Social en Salud
SGSSS-, pero que infortunadamente no ha cumplido su papel
tal como lo debiera haber hecho.
El CNSSS es una instancia de participación democrática
definida por la Ley 100 de 1993 para la dirección
del Sistema de Salud, que interpreta de manera precisa el
espíritu de la Constitución de 1991. Por tanto,
es un órgano que bajo ninguna circunstancia debiera
perderse; sin embargo, al cabo de estos últimos años,
algunos resultados de su gestión son mas bien modestos.
Como cuerpo colegiado que tiene la inmensa responsabilidad
de dirigir el SGSSS, Sistema que además de ser de
una gran complejidad padece de vastos problemas, no es muy
comprensible que se reúna solo cuando lo cite el
Ministro de Salud o que cumpliendo su reglamento -reunirse
el primer viernes de cada mes- pretenda analizar y dar respuesta
a las exigencias que el Sector Salud plantea. Creo sinceramente
que el Consejo debe reunirse con mas frecuencia, de manera
que pueda realizar una función más productiva
en razón del tiempo que dedique al estudio y al análisis
de la problemática de Salud.
Le falta agenda al CNSSS
El Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud es un órgano
que debe funcionar de una manera más proactiva que
reactiva, por lo que se hace necesario que tenga una Agenda
de trabajo en la que se organicen temas importantes que
consulten la realidad, para ser estudiados y evacuados de
manera ordenada. Ello permitiría ir solucionando
una serie de aspectos dentro del Sector que hasta hoy no
han podido ser estudiados o corregidos por este ente de
dirección. La falta de esa Agenda explica porqué
temas como la carencia de un Sistema Integral de Información,
de un Sistema de Calidad en Salud, de una Codificación
Única de Procedimientos, de la Unificación
de manuales, del estudio y ajuste del plan de beneficios
del POS, de la toma de decisiones efectivas orientadas a
incrementar coberturas de salud, del estudio de estrategias
de Salud pública, etc., no han sido objeto de un
trabajo metódico que haya dado respuestas efectivas,
y el gran peso de su gestión se ha concentrado en
apagar los incendios que el Ministerio le presenta. Al carecer
de una Agenda, se termina por prestarle atención
solo a lo urgente, olvidando muchas veces lo importante.
El Consejo debe informar
Como ya lo dijimos arriba, el Consejo Nacional de Seguridad
Social en Salud es un órgano de participación
democrática. Ello quiere decir no solo que sus integrantes
son representantes de las Instituciones y de la sociedad,
sino que también deben informarla y rendirle cuentas.
Puede decirse que en ese aspecto el Consejo ha sido autista,
pues ha carecido durante toda su existencia de una manera
sólida de informar: técnicamente a las instituciones
del Sector y de manera lógica y clara al común
de la gente, que son en última instancia su razón
de ser. El Consejo ha cumplido con entregar un completo
informe de actividades al Congreso de la República
al comienzo de cada legislatura, pero es evidente que debe
implementar mayores mecanismos de participación y
de consenso, como jornadas informativas, audiencias públicas
y el mejor uso de estrategias de comunicación.
Es necesaria la integración
Existe un aspecto al cual el Consejo Nacional de Seguridad
Social en Salud no le ha prestado mayor atención:
los Consejos Territoriales y Municipales de Salud.
Los Consejos Territoriales y Municipales de Salud en todo
el territorio Colombiano son una incógnita, pues
en la mayoría de los lugares en los que debieran
existir y sesionar no lo hacen, y en los pocos lugares donde
están conformados, están al vaivén
de la irregularidad y de la falta de compromiso de sus integrantes
y coordinadores. En el contexto de la Ley 715 de 2001, se
les da a estos Consejos una relevancia muy particular y
se les encomiendan nuevas e importantes funciones, adicionales
a las que ya tenían.
La descentralización dentro del SGSSS requiere de
la participación efectiva de todos, y es allí
donde los Consejos Territoriales y Locales toman especial
preponderancia, pero es evidente que requieren de la guía
y la continua observación por parte del Consejo Nacional
de Seguridad Social en Salud. En otras palabras, no puede
hablarse de un sistema si este no se comporta como tal y
si no existe una construcción colectiva bajo ciertos
parámetros comunes.
El apoyo técnico que requiere el Consejo es bien
importante, pues las magnitudes de la problemática
que maneja no son despreciables. Este aspecto ha resultado
crítico a través del tiempo, pues quienes
son designados por el Ministerio para cumplir con esa labor
de apoyo, a su vez tienen tareas que no pueden aplazar dentro
de su gestión diaria en la cartera de salud. Como
si fuera poco con lo anterior, en el Ministerio de Salud
se han desbaratado equipos técnicos completos que
en el pasado le permitían conocer de manera científica
y profunda aspectos capitales del SGSSS, quedando a merced
de la opinión y los intereses de terceros: es incomprensible
que el Ministerio de Salud carezca de una División
de Estudios Económicos propia con capacidad para
cuantificar el valor de la UPC, o de evaluar el equilibrio
financiero del Sistema de Salud, o de correr modelos actuariales
integrales, o de levantar o dirigir un estudio de costos
para la prestación de Servicios en el Sistema, etc.
Todos esos aspectos son de valor crítico para la
buena ejecución de la reforma y no pueden de ninguna
manera ser delegados o pasados por alto.
Por todo lo anterior, es imprescindible que el Consejo Nacional
de Seguridad Social en Salud dedique un tiempo a re-pensar
cuál debe ser la mejor manera de enfrentar los retos
que nos ofrece el Sistema General de Seguridad Social en
Salud, para afrontar la tarea de dirección que le
corresponde, como debe ser.