MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 48   SEPTIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Salud pública...

Necesita mucho más que un plan

Carlos Mauricio Montoya Quiroz Periodista, Medellín elpulso@elhospital.org.co

Uno de los grandes retos que tendrá que asumir el nuevo ministro de Salud y Trabajo, Juan Luis Londoño, dentro de su compromiso de cumplir las metas de la Ley 100, es esclarecer la contradicción entre el aumento del cubrimiento en el aseguramiento y el aumento de la morbilidad, que en muy buena medida se atribuye al rezago en la gestión de la salud pública. El mismo ha reconocido la situación, cuando se ha comprometido a aumentar el aseguramiento en salud al 95%, y muy específicamente, como desafío personal, aumentar la cobertura de vacunación al 95% en 12 meses y al 100% la cobertura materno infantil.
La reforma al sector de la salud en Colombia produjo fuertes cambios en materia de la gestión en salud pública, frente a los programas clásicos de control y vigilancia, que en el antiguo sistema eran verticales, arguye Victor Hugo Alvarez, Coordinador de Vigilancia y Control de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Salud. Con la aparición de la descentralización en 1993, con las Leyes 60 y 100, la definición de roles y aparición de nuevos actores, se generó aparentemente un detrimento de los programas de control. Pero como todo cambio al principio genera un tipo de crisis, y mientras se ordena hay deficiencias, afirma el doctor Álvarez, él va un poco más allá y expresa que "con las Leyes 60 y 100 hemos ganado mucho, donde anteriormente a través de la oferta estatal se prestaba el servicio a la demanda de la población. Con ellas se vivió un aumento en el acceso a la atención en salud de la población, con todo y sus problemas, pero en últimas con mayor cobertura; frente al aseguramiento fue mucho mejor la década de los años noventa que la del ochenta".
Sin embargo, el aumento del aseguramiento no garantizó la disminución de la morbilidad y hoy día se aprecia la caída de la mayor parte de los indicadores de la salud pública, comparando nuestro país con naciones de lejanas latitudes en plan de desarrollo más incipiente que el nuestro.
Las brigadas que antes desarrollaban campañas desaparecieron con la descentralización, pero se vienen desarrollando otras. Ante el cuestionamiento del porqué vienen apareciendo enfermedades que se creían erradicadas, el Dr. Álvarez responde: "es cierto que enfermedades inmunoprevenibles que estaban controladas, aparecieron nuevamente en el escenario, como es el caso de 81 casos confirmados de sarampión en el país que así lo demuestran (al 13 agosto de 2002); hay un asedio en los últimos años en nuestras fronteras, con fuertes focos epidémicos procedentes desde Brasil, Bolivia y Perú y desde países de las Antillas, como Haití y República Dominicana. Se ha tratado de tender un cerco, pero alrededor del país ha habido mucho brote; el dengue se resistió mucho, pero a partir de 1998 se viene erradicando en concordancia con programas de control de Venezuela".
En cuanto a enfermedades de transmisión sexual -ETS- y sida, el país está en la misma situación general de todos: se presenta una expansión general del virus, se procura controlar la enfermedad con jornadas de prevención y promoción, y con el programa centralizado hacia la población más expuesta: los y las trabajadores sexuales, los adolescentes, y un énfasis especial para las madres en gestación, como un programa especial en una búsqueda activa de de-tección de riesgos.
En cuanto al control de la población, el funcionario de Minsalud señala que las razones no son categóricas, que los indicadores son un sistema para obtener información, son un método de la medicina. Para medir la mortalidad infantil y la mortalidad materna por ejemplo, se establecen normas y protocolos, pero el aumento del indicador no es signo de descuido del indicador, que depende de muchos factores. La mortalidad materna se está manejando a través de encuestas demográficas, con mayor información y más exacta, gracias a las entidades que cubren ese aseguramiento. El doctor Álvarez quiere dejar constancia del hecho de que no se puede mirar el "dato frío".
Igualmente, respecto del asunto de la brecha de bienestar general, calidad de vida y esperanza de la misma que ha aumentado en dos puntos porcentuales en la última década, el experto señala que el factor de la violencia en los jóvenes varones hace que su indicador sea menor que el de la población femenina, ya que por la situación de violencia en el país, los hombres están pereciendo con mayor asiduidad.
Las tendencias en Meningitis y Encefalitis Equina Venezolana son tenidas en cuenta porque pueden ocurrir brotes epidémicos y deben desarrollarse opciones de prevención y promoción frente a un fuerte impacto en la población, explica. De la malaria, el doctor Álvarez expresa que a Dios gracias se presentan los vivax y no el agresivo falciparum, que produce malaria cerebral y muchas veces la muerte.
Algunas cifras del cuatrienio
Según el informe del cuatrienio presidencial de Andrés Pastrana, presentado por el Ministerio de Salud al Congreso de la República, el desarrollo de las acciones de salud pública demandó una inversión durante el período 1998-2002, de $270.412 millones. Para el año 2002 se aprobaron $24.809 millones, de los cuales el Ministerio de Salud ejecuta $19.877 millones y el Instituto Nacional de Salud (INS) $4.932 millones. De los recursos ejecutados en el cuatrienio, el 74% provino del Presupuesto General de la Nación (PGN) y el 26% de la Subcuenta de Promoción y Prevención del FOSYGA.
A las entidades territoriales se transfirieron durante el período $89.642 millones, equivalentes al 33% de los recursos. En la formulación de políticas y planes, se ajustaron las líneas de acción del Sector de los Planes Nacionales de Salud Sexual y Reproductiva, Alimentación y Nutrición, Prevención del Consumo de Tabaco, Alcohol y Sustancias Psicoactivas, de la Política Nacional de Construcción de Paz y Convivencia Familiar "haz paz", el Plan Nacional de Atención a Personas con Discapacidad y el Plan Nacional de Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores.
Cuadrando cifras e indicadores
En un repaso rápido por los indicadores, números y cifras de las principales tasas de incidencia de la salud pública en Colombia, se pueden comprobar los bajos indicadores en prevención y promoción de la salud para enfermedades transmitidas por vectores, enfermedades virales, por contacto sexual y hasta las que se creían erradicadas desde hace cincuenta años.
Las estimaciones de población según género y zona de residencia están radicadas así: para el año 2001-2002, el total de la población se estima en 43'035.391 personas, de las cuales 21'311.963 son hombres (49.5%) y 21'723.428 son mujeres (50.5%). De este total de habitantes, 30'963.455 personas viven en el área urbana (71.3%) y 12.341.939 (28.7%) residen en el área rural.
Los Indicadores Demográficos para los años 2002-2005 señalan que la tasa global de fecundidad por mujer será de 2.62%; la tasa general de fecundidad (x 1.000 mujeres) de 82.2; y la tasa bruta de natalidad (x 1.000 habitantes), de 21.69. Los nacimientos esperados para el año 2001 fueron 987.242 con una esperanza de vida al nacer de 69.17 años para los hombres y de 75.32 años para las mujeres, con un promedio de vida de 72.17 años para ambos géneros. La mortalidad infantil (x 1.000 nacidos vivos) es de 31.05 en los varones y de 23.27 en las mujeres, con un índice promedio de 25.83. Las defunciones esperadas para el año 2001 fueron 254.114 a nivel nacional.
Vacunación aumentó pero no alcanzó mínimos requeridos
En coberturas de vacunación durante el pasado cuatrienio, la vacuna Anti-Polio tuvo una variación porcentual de 10 puntos, pasando de un cubrimiento del 74.6% en 1998 a un 84.3% en el 2001. En la DPT, entre el año 2000 y el 2001 subió el porcentaje en 1.5%, al pasar de 78.5% a 80.9%. Y la BCG que había aumentado su cobertura en el 2000 pasando de 79.8 % a 90.9%, bajó su cobertura en el año 2001 a 88.3%.
La Anti-Hepatitis B aumentó en el cuatrienio su indicador: en los años 2000 y 2001 fue de 78.2% y 81.1% respectivamente. La cobertura de Anti-Haemophilus influenzae Tipo B se redujo desde 64.5% en el año 2000 a 56.0% en el año 2001, bajando el indicador en casi 8 puntos porcentuales. Y la Triple Viral aumentó en casi 12 puntos porcentuales su cubrimiento, al pasar de 79.5% en el año 2000 a 91.1% en el 2001.
De los recursos provenientes del PGN y del FOSYGA para el Programa Ampliado de Inmunizaciones -PAI- en el período 1998-2001, se ejecutaron $116.457 millones, para el suministro de biológicos, mantenimiento de la red de frío y transporte de vacunas a los entes territoriales. En la vigencia de 2002, la inversión sería casi de $60.000 millones.

Coberturas de vacunación 1998-2001
Vacuna 1998 1999 2000 2001
Anti-Polio 74.6 % 77.4 % 82.3 % 84.3 %
DPT 72.5 % 74.0 % 78.5 % 80.9 %
BCG 84.7 % 79.8 % 90.9 % 88.3 %
Anti-Hepatitis B 74.7 % 77.3 % 78.2 % 81.1 %
Anti-Hemofilus influenza Tipo B N.A. 50.3 % 64.5 % 56.0 %
Triple viral 78.0 % 76.8 % 79.5 % 91.1 %
Fuente: Ministerio de Salud. Dirección General de Salud Pública
El doctor Álvarez del Ministerio de Salud sin embargo, señala que en vacunación debe mantenerse la alerta porque el aumento en cobertura no alcanza los mínimos requeridos para una prevención eficaz, además de que sigue siendo menor a parámetros alcanzados antes de 1998, por lo que en realidad sí se ha bajado en cobertura: según indicadores del año 2000, la población menor de 1 año en Colombia era de 929.462 niños, donde la vacunación de las tres dosis de polio fue del 82% para 761.103 niños, las tres dosis de DPT fueron para 722.766 alcanzando un 78%, la BCG en tres dosis fue dispuesta para 837.184 niños con un 90% de cubrimiento. La Anti-Hepatitis B con las tres dosis fue inyectada en 720.234 menores con un cubrimiento de 77%. La población con un año o más fue prevista en 921.932 niños, de la cual el 79% de este grupo (724.311 niños) fue atendida. Todas estas cifras no deben dejar tranquilos a los responsables de los programas de vacunación y de ahí además, la preocupación del ministro Juan Luis Londoño con el tema.
Control de enfermedades transmitidas por vectores
Según el último Informe Epidemiológico del 2001, en las enfermedades transmisibles objeto de vigilancia intensificada en salud pública, el año anterior se caracterizó por un alto impacto en la población de las enfermedades transmitidas por vectores, al punto que fue necesario intensificar atenciones de control de malaria, dengue hemorrágico y fiebre amarilla; todo ello, sumado a los esfuerzos de actividades de vacunación de enfermedades inmunoprevenibles en poblaciones de alto riesgo. Además, también se presentaron eventos de origen zoonótico como la Encefalitis Equina Venezolana -EEV- y la rabia.
Fiebre amarilla: Durante el último año se reportaron 5 casos, uno más que los reportados el año anterior. Dos de los casos se reportaron en el Guaviare y uno en Meta, los tres casos fueron confirmados por histopatología, mientras que en Amazonas y Guainía se presentaron de a un caso confirmados por Elisa. El aumento de casos probables y confirmados demanda control y vigilancia más fuertes.
Malaria: La población expuesta a algún grado de riesgo de infección, se estima en cerca de 30 millones de personas en Colombia, de las cuales el 8.8% (2´646.075 personas) viven en alto riesgo, focalizadas en 168 municipios con un Índice Parasitario Anual -IPA- de 21.2 /1.000 habitantes, con un Índice de Malaria por falciparum (IFA) de 5.7/1.000. Cerca de un 37 % de la población habita en zonas de mediano riesgo y un 4% vive en zonas de bajo riesgo.
El total de casos reportados al SIVIGILA al final del año 1998, año en el cual el factor de la malaria fue favorecido por el Fenómeno del Niño, fue de 188.379 casos; en 1999 se reportaron 71.012 casos; para el año 2000 alcanzó los 139.637 casos confirmados, correspondiendo a un IPA de 5.23/1.000, con especie predominante en la P. Vivax. Y durante el año 2001, fueron reportados un total de 112.581 casos, de los cuales el 65.2% corresponden a P. Vivax y el 33.1 % al P. Falciparum. Estas cifras pueden modificarse con los ajustes de los departamentos para los últimos períodos del año, pero a pesar del alto número de casos, hay subregistros de alto riesgo en Chocó, Nariño, Guaviare y Antioquia, lo que aumentaría más el número de casos.
Sarampión y rubeola: Para el año 2001, al SIVIGILA se reportaron 543 casos sospechosos de sarampión y 1.206 casos sospechosos de rubeola, cifras inferiores a las reportadas en el año 2000 (964 casos de sarampión y 1.687 de rubeola).
Según la epidemióloga Marta Idalí Saboya Díaz del Centro de Control de Enfermedades del Instituto Nacional de Salud, INS, el origen de los primeros brotes de sarampión es venezolano, ya que provienen de algún contacto con el estado de Zulia en Venezuela; la investigación de campo en cada uno de los casos ha arrojado hasta el momento 68 casos confirmados.
Dengue hemorrágico: La doctora Saboya Díaz indicó que los brotes de principio de año se trataron con medidas preventivas y control de vectores mediante educación de la comunidad, para que mantenga sus depósitos de agua libres de Aedes aegypti, mosquito transmisor de la enfermedad.
Los últimos informes de epidemiología determinan que el dengue se dispersa debido a factores traslacionales de la población afectada por todo el territorio nacional, por causa del orden público o búsqueda de mejores condiciones laborales. La tasa de incidencia del dengue clásico ha sido cíclica con tendencia al incremento: en 1999 se notificaron 1.102 casos con una tasa de 2.64 por 100.000 habitantes. Para el año 2001, en comparación con el año 2000, el número de casos aumentó tres veces frente al año anterior: 55.347 para dengue clásico y 6.563 para el hemorrágico.
Encefalitis Equina Venezolana (EEV): Se presentaron en el año 2001 cinco casos, registrados todos ellos en Santander.
Rabia: El número de casos registrados el año anterior fue similar al del año 2000, con apenas la diferencia de un caso: 114 por 113, la mayor parte de ellos presentados en los departamentos de la costa atlántica y en Arauca. Debido a un desabastecimiento de la vacuna antirrábica, sólo se cuenta con la vacuna canina para un 35% de las poblaciones, lo que obligó al gobierno a utilizarla en las áreas de mayores focos epidémicos. Debe aclararse que no se presentaron casos de rabia en humanos.
Expectativas en enfermedades por vectores
En cuanto a los riesgos persistentes en zonas vulnerables a las infecciones por sus condiciones ambientales o grados de humedad, la epidemióloga Saboya Díaz reafirma que un factor fundamental para la proliferación de enfermedades es la desnutrición en los individuos de dichas comunidades, que dejan avanzar por ejemplo casos de Infección Respiratoria Aguda -IRA- o de Enfermedad Diarreíca Aguda -EDA-.
La epidemióloga reveló al periódico EL PULSO, que se están tratando en el momento 52 enfermedades transmisibles (ETS, VIH, Sífilis Congénita). Y consultada sobre las expectativas con el nuevo gobierno, la especialista mantiene un halo de confianza en el proceso de planeación, definido en cronogramas bien estructurados trazados durante el empalme. Para el siguiente cuatrienio, la salud pública que no es asistencial prevé un entorno educativo de vigilancia y control para detener esos brotes a tiempo.
Retomar Proyecto de Ley 156 de 1999
La pequeña inmensidad de pensadores de la salud pública en Colombia, intentó reunir una buena definición con sus alcances, aplicaciones y principios, en el archivado Proyecto de Ley No. 156 de 1999. El doctor Alvaro Quintero de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, explica que todo lo concerniente a la salud pública o lo que debería serlo estaba incluido en el proyecto, el cual la Facultad defendió con vehemencia porque contenía todo lo que la Ley 100 había sofocado, dejando un reducido espacio a la salud como bien de interés público y proceso social.
El objetivo del proyecto de ley era: "establecer una regulación de la protección de la salud pública como derecho esencial y colectivo frente a factores que la afectan, como bien de interés público, como deber de los particulares, finalidad fundamental y social del Estado y componente del orden público necesario para la convivencia ciudadana".
Además, hacía énfasis en la necesidad de reconocer, en un acto de sensatez, que la perturbación del orden público en salud de Colombia es una situación que lesiona o pone en riesgo la salud colectiva y con ella la forma habitual de prestación de servicios preventivos y curativos en salud o el ejercicio de funciones de la autoridad sanitaria.
Por todo ello, sería el momento adecuado para revivir la discusión del proyecto en bien de la salud pública en el país, argumenta el doctor Quintero.
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