 |
|
|
 |
|
Salud
pública...
Necesita
mucho más que un plan
Carlos
Mauricio Montoya Quiroz Periodista, Medellín elpulso@elhospital.org.co
|
Uno de los grandes retos que tendrá
que asumir el nuevo ministro de Salud y Trabajo, Juan Luis
Londoño, dentro de su compromiso de cumplir las metas
de la Ley 100, es esclarecer la contradicción entre
el aumento del cubrimiento en el aseguramiento y el aumento
de la morbilidad, que en muy buena medida se atribuye al
rezago en la gestión de la salud pública.
El mismo ha reconocido la situación, cuando se ha
comprometido a aumentar el aseguramiento en salud al 95%,
y muy específicamente, como desafío personal,
aumentar la cobertura de vacunación al 95% en 12
meses y al 100% la cobertura materno infantil.
La reforma al sector de la salud en Colombia produjo fuertes
cambios en materia de la gestión en salud pública,
frente a los programas clásicos de control y vigilancia,
que en el antiguo sistema eran verticales, arguye Victor
Hugo Alvarez, Coordinador de Vigilancia y Control de la
Dirección General de Salud Pública del Ministerio
de Salud. Con la aparición de la descentralización
en 1993, con las Leyes 60 y 100, la definición de
roles y aparición de nuevos actores, se generó
aparentemente un detrimento de los programas de control.
Pero como todo cambio al principio genera un tipo de crisis,
y mientras se ordena hay deficiencias, afirma el doctor
Álvarez, él va un poco más allá
y expresa que "con las Leyes 60 y 100 hemos ganado
mucho, donde anteriormente a través de la oferta
estatal se prestaba el servicio a la demanda de la población.
Con ellas se vivió un aumento en el acceso a la atención
en salud de la población, con todo y sus problemas,
pero en últimas con mayor cobertura; frente al aseguramiento
fue mucho mejor la década de los años noventa
que la del ochenta".
Sin embargo, el aumento del aseguramiento no garantizó
la disminución de la morbilidad y hoy día
se aprecia la caída de la mayor parte de los indicadores
de la salud pública, comparando nuestro país
con naciones de lejanas latitudes en plan de desarrollo
más incipiente que el nuestro.
Las brigadas que antes desarrollaban campañas desaparecieron
con la descentralización, pero se vienen desarrollando
otras. Ante el cuestionamiento del porqué vienen
apareciendo enfermedades que se creían erradicadas,
el Dr. Álvarez responde: "es cierto que enfermedades
inmunoprevenibles que estaban controladas, aparecieron nuevamente
en el escenario, como es el caso de 81 casos confirmados
de sarampión en el país que así lo
demuestran (al 13 agosto de 2002); hay un asedio en los
últimos años en nuestras fronteras, con fuertes
focos epidémicos procedentes desde Brasil, Bolivia
y Perú y desde países de las Antillas, como
Haití y República Dominicana. Se ha tratado
de tender un cerco, pero alrededor del país ha habido
mucho brote; el dengue se resistió mucho, pero a
partir de 1998 se viene erradicando en concordancia con
programas de control de Venezuela".
En cuanto a enfermedades de transmisión sexual -ETS-
y sida, el país está en la misma situación
general de todos: se presenta una expansión general
del virus, se procura controlar la enfermedad con jornadas
de prevención y promoción, y con el programa
centralizado hacia la población más expuesta:
los y las trabajadores sexuales, los adolescentes, y un
énfasis especial para las madres en gestación,
como un programa especial en una búsqueda activa
de de-tección de riesgos.
En cuanto al control de la población, el funcionario
de Minsalud señala que las razones no son categóricas,
que los indicadores son un sistema para obtener información,
son un método de la medicina. Para medir la mortalidad
infantil y la mortalidad materna por ejemplo, se establecen
normas y protocolos, pero el aumento del indicador no es
signo de descuido del indicador, que depende de muchos factores.
La mortalidad materna se está manejando a través
de encuestas demográficas, con mayor información
y más exacta, gracias a las entidades que cubren
ese aseguramiento. El doctor Álvarez quiere dejar
constancia del hecho de que no se puede mirar el "dato
frío".
Igualmente, respecto del asunto de la brecha de bienestar
general, calidad de vida y esperanza de la misma que ha
aumentado en dos puntos porcentuales en la última
década, el experto señala que el factor de
la violencia en los jóvenes varones hace que su indicador
sea menor que el de la población femenina, ya que
por la situación de violencia en el país,
los hombres están pereciendo con mayor asiduidad.
Las tendencias en Meningitis y Encefalitis Equina Venezolana
son tenidas en cuenta porque pueden ocurrir brotes epidémicos
y deben desarrollarse opciones de prevención y promoción
frente a un fuerte impacto en la población, explica.
De la malaria, el doctor Álvarez expresa que a Dios
gracias se presentan los vivax y no el agresivo falciparum,
que produce malaria cerebral y muchas veces la muerte.
Algunas cifras del cuatrienio
Según el informe del cuatrienio presidencial de Andrés
Pastrana, presentado por el Ministerio de Salud al Congreso
de la República, el desarrollo de las acciones de
salud pública demandó una inversión
durante el período 1998-2002, de $270.412 millones.
Para el año 2002 se aprobaron $24.809 millones, de
los cuales el Ministerio de Salud ejecuta $19.877 millones
y el Instituto Nacional de Salud (INS) $4.932 millones.
De los recursos ejecutados en el cuatrienio, el 74% provino
del Presupuesto General de la Nación (PGN) y el 26%
de la Subcuenta de Promoción y Prevención
del FOSYGA.
A las entidades territoriales se transfirieron durante el
período $89.642 millones, equivalentes al 33% de
los recursos. En la formulación de políticas
y planes, se ajustaron las líneas de acción
del Sector de los Planes Nacionales de Salud Sexual y Reproductiva,
Alimentación y Nutrición, Prevención
del Consumo de Tabaco, Alcohol y Sustancias Psicoactivas,
de la Política Nacional de Construcción de
Paz y Convivencia Familiar "haz paz", el Plan
Nacional de Atención a Personas con Discapacidad
y el Plan Nacional de Control de Enfermedades Transmitidas
por Vectores.
Cuadrando cifras e indicadores
En un repaso rápido por los indicadores, números
y cifras de las principales tasas de incidencia de la salud
pública en Colombia, se pueden comprobar los bajos
indicadores en prevención y promoción de la
salud para enfermedades transmitidas por vectores, enfermedades
virales, por contacto sexual y hasta las que se creían
erradicadas desde hace cincuenta años.
Las estimaciones de población según género
y zona de residencia están radicadas así:
para el año 2001-2002, el total de la población
se estima en 43'035.391 personas, de las cuales 21'311.963
son hombres (49.5%) y 21'723.428 son mujeres (50.5%). De
este total de habitantes, 30'963.455 personas viven en el
área urbana (71.3%) y 12.341.939 (28.7%) residen
en el área rural.
Los Indicadores Demográficos para los años
2002-2005 señalan que la tasa global de fecundidad
por mujer será de 2.62%; la tasa general de fecundidad
(x 1.000 mujeres) de 82.2; y la tasa bruta de natalidad
(x 1.000 habitantes), de 21.69. Los nacimientos esperados
para el año 2001 fueron 987.242 con una esperanza
de vida al nacer de 69.17 años para los hombres y
de 75.32 años para las mujeres, con un promedio de
vida de 72.17 años para ambos géneros. La
mortalidad infantil (x 1.000 nacidos vivos) es de 31.05
en los varones y de 23.27 en las mujeres, con un índice
promedio de 25.83. Las defunciones esperadas para el año
2001 fueron 254.114 a nivel nacional.
Vacunación aumentó
pero no alcanzó mínimos requeridos
En coberturas de vacunación durante el pasado cuatrienio,
la vacuna Anti-Polio tuvo una variación porcentual
de 10 puntos, pasando de un cubrimiento del 74.6% en 1998
a un 84.3% en el 2001. En la DPT, entre el año 2000
y el 2001 subió el porcentaje en 1.5%, al pasar de
78.5% a 80.9%. Y la BCG que había aumentado su cobertura
en el 2000 pasando de 79.8 % a 90.9%, bajó su cobertura
en el año 2001 a 88.3%.
La Anti-Hepatitis B aumentó en el cuatrienio su indicador:
en los años 2000 y 2001 fue de 78.2% y 81.1% respectivamente.
La cobertura de Anti-Haemophilus influenzae Tipo B se redujo
desde 64.5% en el año 2000 a 56.0% en el año
2001, bajando el indicador en casi 8 puntos porcentuales.
Y la Triple Viral aumentó en casi 12 puntos porcentuales
su cubrimiento, al pasar de 79.5% en el año 2000
a 91.1% en el 2001.
De los recursos provenientes del PGN y del FOSYGA para el
Programa Ampliado de Inmunizaciones -PAI- en el período
1998-2001, se ejecutaron $116.457 millones, para el suministro
de biológicos, mantenimiento de la red de frío
y transporte de vacunas a los entes territoriales. En la
vigencia de 2002, la inversión sería casi
de $60.000 millones.
|
Coberturas
de vacunación 1998-2001
| Vacuna |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
| Anti-Polio |
74.6 % |
77.4 % |
82.3 % |
84.3 % |
| DPT |
72.5 % |
74.0 % |
78.5 % |
80.9 % |
| BCG |
84.7 % |
79.8 % |
90.9 % |
88.3 % |
| Anti-Hepatitis B |
74.7 % |
77.3 % |
78.2 % |
81.1 % |
| Anti-Hemofilus influenza Tipo B |
N.A. |
50.3 % |
64.5 % |
56.0 % |
| Triple viral |
78.0 % |
76.8 % |
79.5 % |
91.1 % |
Fuente:
Ministerio de Salud. Dirección General de Salud Pública |
El
doctor Álvarez del Ministerio de Salud sin embargo, señala
que en vacunación debe mantenerse la alerta porque el
aumento en cobertura no alcanza los mínimos requeridos
para una prevención eficaz, además de que sigue
siendo menor a parámetros alcanzados antes de 1998, por
lo que en realidad sí se ha bajado en cobertura: según
indicadores del año 2000, la población menor de
1 año en Colombia era de 929.462 niños, donde
la vacunación de las tres dosis de polio fue del 82%
para 761.103 niños, las tres dosis de DPT fueron para
722.766 alcanzando un 78%, la BCG en tres dosis fue dispuesta
para 837.184 niños con un 90% de cubrimiento. La Anti-Hepatitis
B con las tres dosis fue inyectada en 720.234 menores con un
cubrimiento de 77%. La población con un año o
más fue prevista en 921.932 niños, de la cual
el 79% de este grupo (724.311 niños) fue atendida. Todas
estas cifras no deben dejar tranquilos a los responsables de
los programas de vacunación y de ahí además,
la preocupación del ministro Juan Luis Londoño
con el tema.
Control de enfermedades transmitidas
por vectores
Según el último Informe Epidemiológico
del 2001, en las enfermedades transmisibles objeto de vigilancia
intensificada en salud pública, el año anterior
se caracterizó por un alto impacto en la población
de las enfermedades transmitidas por vectores, al punto que
fue necesario intensificar atenciones de control de malaria,
dengue hemorrágico y fiebre amarilla; todo ello, sumado
a los esfuerzos de actividades de vacunación de enfermedades
inmunoprevenibles en poblaciones de alto riesgo. Además,
también se presentaron eventos de origen zoonótico
como la Encefalitis Equina Venezolana -EEV- y la rabia.
Fiebre amarilla: Durante el último año se reportaron
5 casos, uno más que los reportados el año anterior.
Dos de los casos se reportaron en el Guaviare y uno en Meta,
los tres casos fueron confirmados por histopatología,
mientras que en Amazonas y Guainía se presentaron de
a un caso confirmados por Elisa. El aumento de casos probables
y confirmados demanda control y vigilancia más fuertes.
Malaria: La población
expuesta a algún grado de riesgo de infección,
se estima en cerca de 30 millones de personas en Colombia, de
las cuales el 8.8% (2´646.075 personas) viven en alto
riesgo, focalizadas en 168 municipios con un Índice Parasitario
Anual -IPA- de 21.2 /1.000 habitantes, con un Índice
de Malaria por falciparum (IFA) de 5.7/1.000. Cerca de un 37
% de la población habita en zonas de mediano riesgo y
un 4% vive en zonas de bajo riesgo.
El total de casos reportados al SIVIGILA al final del año
1998, año en el cual el factor de la malaria fue favorecido
por el Fenómeno del Niño, fue de 188.379 casos;
en 1999 se reportaron 71.012 casos; para el año 2000
alcanzó los 139.637 casos confirmados, correspondiendo
a un IPA de 5.23/1.000, con especie predominante en la P. Vivax.
Y durante el año 2001, fueron reportados un total de
112.581 casos, de los cuales el 65.2% corresponden a P. Vivax
y el 33.1 % al P. Falciparum. Estas cifras pueden modificarse
con los ajustes de los departamentos para los últimos
períodos del año, pero a pesar del alto número
de casos, hay subregistros de alto riesgo en Chocó, Nariño,
Guaviare y Antioquia, lo que aumentaría más el
número de casos.
Sarampión y rubeola:
Para el año 2001, al SIVIGILA se reportaron 543 casos
sospechosos de sarampión y 1.206 casos sospechosos de
rubeola, cifras inferiores a las reportadas en el año
2000 (964 casos de sarampión y 1.687 de rubeola).
Según la epidemióloga Marta Idalí Saboya
Díaz del Centro de Control de Enfermedades del Instituto
Nacional de Salud, INS, el origen de los primeros brotes de
sarampión es venezolano, ya que provienen de algún
contacto con el estado de Zulia en Venezuela; la investigación
de campo en cada uno de los casos ha arrojado hasta el momento
68 casos confirmados.
Dengue hemorrágico: La
doctora Saboya Díaz indicó que los brotes de principio
de año se trataron con medidas preventivas y control
de vectores mediante educación de la comunidad, para
que mantenga sus depósitos de agua libres de Aedes aegypti,
mosquito transmisor de la enfermedad.
Los últimos informes de epidemiología determinan
que el dengue se dispersa debido a factores traslacionales de
la población afectada por todo el territorio nacional,
por causa del orden público o búsqueda de mejores
condiciones laborales. La tasa de incidencia del dengue clásico
ha sido cíclica con tendencia al incremento: en 1999
se notificaron 1.102 casos con una tasa de 2.64 por 100.000
habitantes. Para el año 2001, en comparación con
el año 2000, el número de casos aumentó
tres veces frente al año anterior: 55.347 para dengue
clásico y 6.563 para el hemorrágico.
Encefalitis Equina Venezolana (EEV): Se presentaron en el año
2001 cinco casos, registrados todos ellos en Santander.
Rabia: El número de casos
registrados el año anterior fue similar al del año
2000, con apenas la diferencia de un caso: 114 por 113, la mayor
parte de ellos presentados en los departamentos de la costa
atlántica y en Arauca. Debido a un desabastecimiento
de la vacuna antirrábica, sólo se cuenta con la
vacuna canina para un 35% de las poblaciones, lo que obligó
al gobierno a utilizarla en las áreas de mayores focos
epidémicos. Debe aclararse que no se presentaron casos
de rabia en humanos.
Expectativas en enfermedades por vectores
En cuanto a los riesgos persistentes en zonas vulnerables a
las infecciones por sus condiciones ambientales o grados de
humedad, la epidemióloga Saboya Díaz reafirma
que un factor fundamental para la proliferación de enfermedades
es la desnutrición en los individuos de dichas comunidades,
que dejan avanzar por ejemplo casos de Infección Respiratoria
Aguda -IRA- o de Enfermedad Diarreíca Aguda -EDA-.
La epidemióloga reveló al periódico EL
PULSO, que se están tratando en el momento 52 enfermedades
transmisibles (ETS, VIH, Sífilis Congénita). Y
consultada sobre las expectativas con el nuevo gobierno, la
especialista mantiene un halo de confianza en el proceso de
planeación, definido en cronogramas bien estructurados
trazados durante el empalme. Para el siguiente cuatrienio, la
salud pública que no es asistencial prevé un entorno
educativo de vigilancia y control para detener esos brotes a
tiempo.
|
|
Retomar Proyecto de Ley
156 de 1999
|
La
pequeña inmensidad de pensadores de la salud pública
en Colombia, intentó reunir una buena definición
con sus alcances, aplicaciones y principios, en el archivado
Proyecto de Ley No. 156 de 1999. El doctor Alvaro Quintero de
la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad
de Antioquia, explica que todo lo concerniente a la salud pública
o lo que debería serlo estaba incluido en el proyecto,
el cual la Facultad defendió con vehemencia porque contenía
todo lo que la Ley 100 había sofocado, dejando un reducido
espacio a la salud como bien de interés público
y proceso social.
El objetivo del proyecto de ley era: "establecer una regulación
de la protección de la salud pública como derecho
esencial y colectivo frente a factores que la afectan, como
bien de interés público, como deber de los particulares,
finalidad fundamental y social del Estado y componente del orden
público necesario para la convivencia ciudadana".
Además, hacía énfasis en la necesidad de
reconocer, en un acto de sensatez, que la perturbación
del orden público en salud de Colombia es una situación
que lesiona o pone en riesgo la salud colectiva y con ella la
forma habitual de prestación de servicios preventivos
y curativos en salud o el ejercicio de funciones de la autoridad
sanitaria.
Por todo ello, sería el momento adecuado para revivir
la discusión del proyecto en bien de la salud pública
en el país, argumenta el doctor Quintero. |

|
| |
|