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El mito de pandora: Mentiras o Esperanza

Por: Abraham Chams Anturi, Director Unidad Funcional Materno Infantil de San Vicente Fundación. Profesor Asociado de la Sección de Cirugía y Urología Pediátrica, Universidad de Antioquia.
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Según la versión del poeta Hesíodo en un principio todo era Caos, hasta que los dioses olímpicos decidieron ordenar el cosmos, posterior a esto, procedieron a crear los animales y entre ellos a uno que fuera superior a los demás. Esta tarea fue encomendada a los titanes Prometeo y a su hermano Epimeteo, ellos tomaron agua y barro para moldear al hombre a imagen y semejanza de los dioses.

Prometeo quiso dotar a los hombres de dones especiales, pero se dio cuenta tarde que Epimeteo ya los había agotado todos en la creación de los animales, por esto decidió subir al Olimpo y robar la semilla de Helios (el Sol) y se las regaló a los hombres. Con el fuego como regalo, los hombres fueron capaces no sólo de alimentarse, sino también de elaborar armas para cazar animales, de fabricar herramientas para trabajar la tierra, de calentarse y de vivir una vida mejor. Cuando Zeus, dios del trueno y padre de los dioses, se dio cuenta del robo, montó en cólera y decidió castigar a Prometeo encadenándolo al Cáucaso para que un águila devorara periódicamente su hígado, el cual se regeneraba.

Para Zeus no bastaba castigar al Titán, también debía servir de escarmiento a los hombres, por eso ordenó a todos los dioses crear a la primera mujer y que cada uno de ellos la llenara de virtudes: Hefesto, dios del fuego, la moldeó; Atenea, diosa de la sabiduría, le regaló un cinturón de perlas, un vestido hermoso color púrpura y otras piedras preciosas; Afrodita, le dio la belleza; Apolo, dios de la luz y la verdad, le dio la música; Hermes, dios de los viajeros, le dio el don de la seducción, un carácter voluble y la manipulación; los collares le fueron entregados por Las Gracias y la Persuasión, las Horas coronaron su cabeza con flores.

Zeus le entrega a Pandora una caja o jarra que no deberá abrir bajo ningún concepto. En ella, sin la mujer saberlo, están encerrados todos los males que destruyen a la raza humana: la enfermedad, la venganza, la ira, la envidia, el egoísmo, etc. Pandora es colocada en medio de los hombres quienes caen rendidos a sus encantos. Epimeteo también deslumbrado por la belleza de Pandora la pide como esposa al padre de los dioses. El día de la boda Pandora no pudo resistir la curiosidad y abrió la caja que Zeus le había regalado y en un momento todos los males se repartieron por el mundo, sin poder ser contenidos por las sensuales manos de la mujer. Asustada cerró la tapa justo cuando el último objeto de la caja iba a salir: la esperanza. Posteriormente, arrepentida y viendo lo que su acción había provocado en la humanidad, se dedicó a ir ofreciendo a los hombres la posibilidad de contar con la esperanza, lo último que se pierde.

Todos esperamos, es propio de los seres humanos, esperamos que se cumplan las promesas, es lo que nos permite mirar hacia el futuro, soñar y porque no también imaginar. Lamentablemente este esperar en falsas promesas se convierte en desesperanza, cuando no encontramos salida lógica a nuestros problemas y a los males de la sociedad nos desesperamos, nos llenamos de miedos y temores. El miedo nos lleva a tomar decisiones desacertadas y en muchas ocasiones violentas, el temor a soltar la seguridad de la orilla y de adentrarnos en el mar, a seguir nuevos horizontes, es entonces cuando nos aferramos fuertemente a nuestras falsas seguridades.

Los seres humanos necesitamos promesas verdaderas que se conviertan en puntos de referencia, y más que puntos necesitamos personas de referencia, la esperanza no se fundamenta en un qué sino en un quién, eso nos hace humanos, en ser capaces de salir al encuentro de los otros, dejarnos transformar y tener la certeza de que podemos construir un futuro. No se trata de inventar situaciones mentales en las cuales confiar o pensar que el universo se mueve por extrañas fuerzas o dioses que no podemos controlar.

No podemos perder la alegría de vivir, de esperar en un alguien más grande que nosotros, de ese alguien que nos lleva de la mano, que nos conduce a puerto seguro en medio de aguas tranquilas. Mientras muchos siembran miedo, este alguien siembra esperanza, ganas de vivir, de afrontar retos. Un alguien que no está editado al tiempo ni al espacio, un alguien que nos contagia de su espíritu, que nos hace mover, activos y confiados.

Aunque el medio sea adverso y el mar rompa embravecido, la esperanza fundada en principios inalienables nos permite usar el viento a nuestro favor y poder continuar en camino. Rememos juntos, confiemos, miremos nuestros ideales y de la mano de ese alguien pongámonos en marcha para construir ese futuro, para llegar a ese puerto que se nos ha prometido.

Pandora comprendió que todos sus dones y gracias podía colocarlos al servicio de la humanidad, que los seres humanos movidos por el amor somos capaces de lograr cosas inimaginables, la esperanza activa nos hace enfrentar los males y la fe en la victoria nos llena de alegría.


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